Si hubiera ido a Río 2016

skolSi hubiera ido a Río 2016 hubiera probado:

*escondidinho de mandioca

*pão de queijo

*biscoito

*caipirinha

*cerveza Skol

No fui a Río, pero me queda la inmensa satisfacción de tener amigas brasileñas que viven en Cuba. Menos mal.

 
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Un cumpleaños y diversos significados

El gigantePor Rodolfo Romero Reyes

Los cumpleaños son motivo de celebración desde que el mundo es mundo. Es, como dicen las personas de la tercera edad, una forma de celebrar la vida. Significan, individualmente, que uno ha culminado un periodo de 12 meses y empieza uno nuevo. La vida continúa y eso hay que celebrarlo. Ahora, ¿cuándo un cumpleaños adquiere diversos significados? Cuando se trata de Fidel Castro.

En otros países se preguntarán por qué más de once millones de personas insisten en celebrar el cumpleaños del líder de la Revolución cubana, aun cuando sabemos que él no es un hombre que le guste regodearse en su ego y sí un profundo creyente de la máxima martiana que reza: toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz. La respuesta a la pregunta es que el 13 de agosto dejó de ser una fecha individual para convertirse en una efeméride colectiva, incluso más, en un día de celebración nacional, en el día de la Patria.

El cumpleaños de Fidel adquiere diversos sentidos y significados. Que el Comandante en Jefe llegue a sus 90 primaveras y que lo celebremos en Cuba significa:

  • que el enemigo más poderoso y cruel de la humanidad, el imperialismo norteamericano, ha fracaso en sus más de 638 intentos de atentar contra su vida mediante planes de asesinato, sabotajes, acciones terroristas, entre otros.
  • que la Revolución cubana ha sobrevivido ya casi seis décadas de bloqueos, agresiones, errores internos, caídas de muros y desintegraciones soviéticas.
  • que los hombres coherentes son capaces no solo de soñar un mundo mejor posible, sino de construirlo.

Las frases de elogio a la virtud se repetirían por todos lados:

  • la expectativa de vida en Cuba aumenta cada día y las personas de la tercera edad pueden aspirar a vivir más de 100 años, explicarían los especialistas de la Cátedra del Adulto Mayor.
  • «qué tiene Fidel que sigue ahí, así», cantarían los Van Van.
  • esta sigue siendo «Cuba, Patria Socialista, tierra de Fidel», confirmarían el Chamamé a Cuba.
  • la moringa es milagrosa, dirían los agricultores.
  • la juventud sigue fiel a él y a su obra, gritarían los muchachos de la FEU.
  • la Revolución es hija de la cultura y de las ideas de Fidel, afirmarían los intelectuales.
  • valió la pena cuidar cada momento de su vida y ser su sombra, su duermevela, confesarían los integrantes de su seguridad personal.
  • la medicina cubana es de excelencia pues ha logrado vencer cada una de sus enfermedades, pregonarían sus médicos.
  • el tipo tiene tremendo aché, dirían los babalawos.
  • el caballo es el caballo, gritarían los aseres de La cuevita.
  • valió la pena dar la vida, hablaría desde la tierra sagrada Abel Santamaría.
  • es más fácil «dejar de respirar que dejar de ser fiel a su confianza», escribiría Camilo Cienfuegos desde lo profundo del mar.

El cumple del Fifo, como le dicen algunos, es motivo de fiestas en Cuba. No solo son los carteles en los murales del sindicato, las canciones en la radio, los spots en la televisión, los matutinos en los centros de trabajo o los conciertos en la tribuna antiimperialista. Este 13 de agosto los nietos y nietas de los obreros, campesinos, cenagueros, analfabetos, prostitutas, desempleados, negros, blancos, mujeres, niños que sintieron como les cambió la vida en 1959, le dan gracias a Fidel, celebran con él su cumpleaños. Por eso, en lo más íntimo de la familia cubana no debe sorprender a nadie que esa noche, alguien abra una botella de ron o de aguardiente, y se dé un cañangazo, a la salud del Comandante.

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Un hombre que sueña (letra + video)

Fidel Castro by Korda

Canción por el 90 cumpleaños de Fidel Castro

Hay un hombre que sueña la luz, la belleza,

y se quita la piel disparando en un verso,

palpita el corazón de un yate en la tormenta;

la orilla redención, la Patria el universo.

Hay un hombre que lanza en su fe, la certeza,

y rescata las velas del viento que azota;

proyecta la razón directo a las estrellas,

pone cura al dolor, repara el alma rota.

Hubo girones y molinos, y salió el sol tras el diluvio,

amanecieron horizontes, naufragaron viejos muros.

Hubo profetas y traidores, Martí latiendo en el bolsillo,

hubo mambises y Quijotes, limpia alegría de los críos.

Y aquel hombre soñaba todavía,

vigilante absuelto por la historia,

precisan estos años la utopía,

eterno guerrillero de victorias.

(estribillo) Hay un hombre que lanza la fe, directo a las estrellas.

Hay un hombre que sueña la luz, caminando con firmeza.

Hay un hombre que lanza la fe, directo a las estrellas.

Un hombre que da su vida entera, por Cuba y por su bandera.

Hay un hombre que lanza la fe, directo a las estrellas.

Y un Fidel que vibra en la montaña, regalando la esperanza de un nuevo amanecer.

(estribillo) Caminante no hay camino.

Caminante no hay camino, óyelo bien, se hace camino al andar.

Oye como canta Cuba entera, caminante no hay camino.

Y salió el sol tras el diluvio, se hace camino al andar.

Y es que la era está pariendo un corazón, caminante no hay camino.

Se hace camino al andar, se hace camino al andar.

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El diálogo por la Paz de Colombia solo ha iniciado

Paz en La HabanaJohan Manuel Mosquera Góngora

Ahora todo el mundo sabe que en Colombia se quiere transitar por los caminos distintos al de la confrontación armada, buscando dirimir las diferencias a través de las vías de la concertación y el debate abierto. Al menos serían las intenciones en una lectura muy por encima de lo pactado entre el gobierno nacional de Colombia y una de las guerrillas con más larga historia en el continente. Aun cuando queden otros elementos armados, igualmente importantes, el acuerdo entre las FARC-EP y el gobierno nacional abre una posibilidad entre todos los colombianos para intentar plantar un país al alcance de más colombianos.

La insurgencia que hoy sella un pacto de no agresión bélica contra el ejército, es la misma que no pudo ser derrotada militarmente por uno de los cuerpos armados mejor financiados del continente y que en cuya persistencia por atacar o defenderse; ha demostrado tener la capacidad para generar recursos estratégicos para sobrevivir.

Lo hasta hoy pactado, guardando las respectivas dimensiones y visones de la política; es el resultado del diálogo es entre dos ejércitos: ambos recursos tanto económicos como humanos bien pueden ser destinados a las obras que tanto necesitan el país andino para atender las enormes carencias que presenta la mayoría de la población en el campo y la ciudad.

Por otro lado el gobierno que hoy pacta es el administrador histórico en Colombia.

Colombia no ha sido gobernada por nadie más. Aunque algunos discutan sobre si los gobiernos entre 2002-2010 fueron distintos, hay que decir que tanto en lo económico, la inversión en política social y el desarrollo de la infraestructura nacional, fueron igual de mediocres que el actual. Al igual que se mantuvo intacta la corrupción administrativa, y ni hablar de la violación a los derechos humanos.

En medio de todo este lodo, los directamente afectados han sido los colombianos y colombianas que en el día a día superviven en un país que niega las posibilidades de formas dignas para reproducir la vida.

La guerra ha impedido la gestión y autogestión de nuevas y dignas formas de empleo en el país, ha restringido la participación política (entiéndase que participar en política no es solo votar); y nos ha puesto en un marco donde la única opción ha sido el sálvese quien pueda sin importar la vida que me lleve por delante. No solo la humana, si no toda vida que por obra de la visión de país dominante lleva a cabo megaproyectos inconsultos, ventas indiscriminadas de recursos naturales que ponen en riesgo la supervivencia en los territorios.

La guerra con la insurgencia de las FARC-EP impide que temas como los antes mencionados sean tratados desde una discusión democrática hacia la construcción de un proyecto de país más allá de las mafias familiares incrustadas en los poderes nacional y regional.

El Sí a la Paz de Colombia implica para todos los colombianos y colombianas comprender que el diálogo para una paz estable y duradera solo ha iniciado.

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Libros de obligada consulta…

Colección_Che GuevaraTomado de Juventudes en Cuba

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Saludo inusual

Luis Reyes  Por Rodolfo Romero Reyes

—¡Me cago en La Habana, carajo!—, dijo el viejo emocionado de alegría al verme entrar por la puerta.

A sus 98 años y las frecuentes lagunas mentales, fue una suerte para mí que me reconociese.

Le llevé el libro. Por sangre, él es mi tío abuelo por parte de madre, pero por tradición, Luis Reyes es el gurú de la familia. Todos recurren a él en busca de consejos, reflexiones. Vive en Puerto Padre, uno de los municipios más lindos de Las Tunas.

Hasta allí llegué con Narrar Cuba. Sueño joven de un país. Me pidió que le leyera el título, sus ojos cansados no lo identificaban bien.

—Narrar a Cuba, mire usted—, dijo en voz alta.

—Son entrevistas a veinte jóvenes cubanos de todo el país. Hay uno que es de aquí de Las Tunas.

Se quedó pensativo un rato mientras lo ojeaba.

—¿Sabe por qué ustedes, los jóvenes, pueden narrar a Cuba? Porque antes que ustedes nacieran hubo alguien que la entendió primero y la narró después. ¿Sabes quién? Fidel Castro.

Hizo una pausa.

—¿Y cómo está Fidel?

—Bien, esperando su cumpleaños, ya son 90—, respondí sorprendido por la pregunta.

—Yo cumplo 98 el 15 de diciembre. Lo importante no son los cumplidos, sino los que faltan por cumplir. ¿Y su hermano? ¿Y su mamá?

—Mi hermano trabajando mucho, mi mamá bien, Luis. Todo por la casa está bien.

—Está bueno eso… Narrar a Cuba…

—No le dejó el libro porque tengo uno solo.Luis Reyes 2

—No importa. Cuando hagan el segundo, me lo regala. Hay que seguir narrando a Cuba. Más ahora. No se demoren mucho.

Le doy un abrazo y me dirijo a la puerta. Le tomo una foto. No tiene valor histórico, pero si familiar, al menos para mí. Espero no sea la última. Siempre es igual cada vez que salgo de su casa, me rodea la incertidumbre. Hay quienes van al Cobre, al Rincón, a la loma de la Cruz. Nosotros vamos a casa de Luis Reyes; porque la familia también es Cuba, es Patria, es bandera.

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Gerardo universitario

«Había que coger la 31, después la 68 hasta La Rampa y ahí una tercera guagua que me llevaba hasta Playa. El Instituto Internacional de Relaciones Internacionales (Isri) quedaba en 22 entre 1ra y 3ra. Imagínense que yo vivía en Arroyo Naranjo»
Tomado de Alma Mater

Gerardo irrumpe en la oficina. Hablamos de muchos temas, pero dedicamos un aparte a los tiempos en que estudió en el Isri. El hoy también Héroe de la República de Cuba recuerda con mucho orgullo sus años en la universidad.

«En mi formación como revolucionario la familia jugó un papel fundamental. Mi papá, a pesar de no haber sido combatiente de la Revolución, siempre fue muy comprometido. Mi hermana mayor también tuvo un lugar importante. Ella estudió como cadete en el Instituto Técnico Militar (ITM).

«Pero además de la influencia familiar, mi entrada al Isri abrió un poco más mi visión. Empecé a sentir los problemas del mundo como míos. Yo soy “nacido y criado” en Arroyo Naranjo, en una zona con muchos dilemas sociales de diferentes tipos. Prácticamente no había salido de ese medio hasta que ingresé en el Isri. Siempre había querido ser periodista; aunque un amigo me dijo que iba a llegar la carrera de Relaciones Internacionales, que tenía que estar atento.

«Recuerdo que había una muchacha que se llamaba Belinda, que era el primer expediente del preuniversitario. Un día nos preguntó por la carrera, y como sabíamos que vendrían pocas plazas le dijimos: “Ni te preocupes, que eso no sirve”. (Risas). La desanimamos un poco, y al final terminó estudiando Medicina y mi amigo y yo en el Isri.

«El primer día de clases alguien me explicó: “Tienes que coger la guagua 31, después la 68, te bajas en la última parada de Línea y esperas una 132 o cruzas el túnel a pie. Después las calles empiezan dos, cuatro, seis, hasta 22”. Hicimos eso y cuando nos bajamos de la 68 decidimos no esperar la guagua y atravesar el túnel. Lo que nadie nos había explicado que no era el de Línea, sino el de Quinta avenida. (Risas). «Me habían dicho: “Cuando tú entres, coges la acerita y cruzas”. Nosotros nos metimos por el túnel de Línea. Y dice mi amigo: “Oye, ¿y la acerita dónde está?”. Los carros nos pasaban por al lado —“fiiiuuuuu”— yo creo que fuimos los primeros en cruzar el túnel ese a pie.

«Eso te dice que yo no tenía mucha “calle” fuera de mi entorno, de la Güinera, Vieja Linda, Rosario, Arroyo Naranjo. Llegar al Isri me hizo conocer a un grupo de compañeros con una larga trayectoria como líderes de la FEEM, de la OPJM

«Yo había sido dirigente, pero a nivel de escuela. En esa época el Isri estaba abierto a compañeros de la Facultad Obrera, que habían interrumpido sus estudios por determinadas razones. Es decir, que coincidimos con estudiantes que ya venían con una formación importante.

«El intercambio con todos los muchachos egresados del preuniversitario; el contacto, la interacción con esos compañeros, que incluso formaron su núcleo del Partido allí, fue vital para nosotros. El Isri fue una escuela muy importante para mí, no solo desde el punto de vista de las Relaciones Internacionales, sino desde mis valores y mi formación como revolucionario».

¿Cómo era la vida en el Isri en aquel momento?

«Teníamos un ambiente cultural rico. Hacíamos algo que le decíamos “fetecún”, era una especie de…, era una “gozadera”. Lo hacíamos sin justificación. Decíamos: “el sábado que viene vamos a hacer una fiesta aquí en la escuela”. Entonces organizábamos algo, pero lo más significativo era que cada grupo preparaba una actividad cultural como un sketch. Un día imitamos a Oscar de León y alguien hizo de camarógrafo; le incorporamos un guion para la entrevista, relacionado con cosas de la escuela, algo humorístico, con algunas críticas.

«El grupo de teatro se llamaba Teatro Nuestro y actuamos en varios festivales nacionales. Recuerdo que apenas entré en el año 1983, participé en mi primer Festival Nacional de Teatro. Estuvimos más de 24 horas para llegar a Santiago de Cuba, porque nos mandaron en el “tren lechero”. El regreso estuvo mejor, fue la primera vez en mi vida que cogí un avión. Teníamos algunos equipos deportivos, a pesar de que el Instituto era pequeño. También teníamos un coro».

¿Cantabas en el coro?

«No, no, no, (Risas). Lo mío era la actuación y traté en algún que otro deporte, pelota, pero era muy malo.

«El tiempo se lo dedicaba al teatro y a hacer el boletín. Se llamaba Chispa y gustaba mucho porque tenía, además de las cuestiones propias de la escuela, secciones de humor, chismes internos».

¿Dibujabas para Chispa?

«Sí, lo que pasa es que el soporte de Chispa era stencil. Entonces hacía algunos dibujos, muy rudimentarios, porque no había posibilidades.

«Una vez me fui para el Latino, y con un carnet de prensa que tenía, —gracias al trabajo en Aspirina como caricaturista en Tribuna de La Habana— llegué hasta el banco de los Industriales. Le digo primero a Marquetti, luego a Javier Méndez, a Medina: “Yo quiero que ustedes me den un autógrafo para un boletín que tenemos en el Isri”. Cuando saqué el stencil (Risas)… me dicen: “Y eso qué cosa es”. “Firmen aquí, les dije, aprieten duro”, y así salió impresa después la dedicatoria de ellos. Todavía estaba por ahí el número ese».

Con una vida tan dinámica, alegre, enamorada… ¿cuán difícil fue pasar tantos años injustamente en prisión?

«Hay muchas cosas malas. Lo peor es la lejanía de la familia, que mueran seres queridos, que nacieran mis sobrinos —a los que conocí cuando tenían ya como quince o catorce años—. No estar en los últimos años de mi madre, la angustia de ella. Eso para mí fue lo peor.

«Lo demás son experiencias que uno ve en prisión. Ver asesinar a alguien prácticamente delante de ti. Estar conversando con una persona ahora, como lo hacemos tú y yo, y diez minutos después verlo salir muerto. Son cosas que ni siquiera en Angola viví.

«Los otros presos, cuando se enteraban de que yo había estado en Angola, me comentaban con cierta admiración: “¡Tú estuviste en una guerra!”. Y yo decía: “Sí, pero yo no vi ningún muerto en Angola y aquí ya perdí la cuenta de cuántos he visto”. Son cosas para las que uno no se prepara».

A los jóvenes cubanos:

«Siempre hemos insistido en la importancia de conocer la historia de nuestro país. Al inicio de la entrevista, preguntabas sobre mi formación, y recuerdo algo que me marcó para toda la vida y fue cuando, siendo un niño, mi papá tenía un buró con llave y un día se le quedó una gaveta abierta. La abrí y saqué una colección de las primeras revistas Bohemia después del Triunfo de la Revolución. En ellas venían las fotos que les habían prohibido publicar durante los años de la dictadura. Fotografías de lo que se encontró en las estaciones de policía cuando fueron ocupadas por el Ejército Rebelde, los implementos de tortura; imágenes de cadáveres, de jóvenes asesinados, acribillados a balazos. Aquellos artículos influyeron de una manera tal que me propuse hacer lo que pudiera para que ese pasado no volviera a Cuba. Un muchacho que no conozca eso, no puede tomar una resolución así. No puedes crearte determinadas convicciones si no sabes ciertos elementos de tu propia historia.

«Me preocupa que algunos jóvenes no se interesen por estudiar la historia de este pedacito de tierra donde están parados. A veces uno se acostumbra a caminar por las calles y a pasarle por el lado a una tarja que está en una pared y ni se detiene a leerla.

«Existen jóvenes de 23 años, 24, que dicen les interesa el destino de su país, pero que ahora no es problema de ellos, “cuando sea mayor a lo mejor”… No se detienen a pensar la edad de Frank País cuando murió asesinado, o la de José Antonio Echeverría.

«Hay muchos jóvenes que se subestiman y se ven en ese escalón inferior cuando hablamos de los destinos de Cuba y del futuro del país. Quizás un poco de responsabilidad sea nuestra, por no haberles enseñado que ellos son los protagonistas de este proceso. No el futuro, sino el presente de la Revolución».

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