Mujeres

Por Karen Alonso Zayas

“Me han estremecido un montón de mujeres,
mujeres de fuego, mujeres de nieve”.
Silvio Rodríguez

Desgraciadamente la historia la escriben los vencedores. Por eso, en los miles años que llevamos sobre la Tierra, las mujeres hemos sido prácticamente borradas de las crónicas humanas. Todo cuanto tiene de sobresaliente y hermoso la civilización, nos cuentan desde muy pequeñas, ha sido moldeado por manos masculinas.

Resulta realmente penoso que cuando tratamos de pensar en una figura de prestigio, que se haya ganado un lugar en procesos o momentos decisivos de la historia solo vengan a nuestra cabeza nombres masculinos. Tal vez esto me suceda solamente a mí, tal vez. Sinceramente no creo que muchas personas se detengan a pensar en la razón de que el 90% de las grandes mentes reconocidas sean hombres.

De cualquier modo no es mi intención analizar siglos y siglos de consabida discriminación e invisibilización. Mi objetivo hoy es otro: rendir tributo a tres mujeres que no pasaron inadvertidas como muchas otras. Con la ayuda y el aliento literario de E. Galeano comparto tres relatos donde las protagonistas, aún en nuestros tiempos, sobreviven, perduran.

Hipatia

Va con cualquiera– decían, queriendo ensuciar su libertad.

No parece mujer– decían, queriendo elogiar su inteligencia.

Pero numerosos profesores, magistrados, filósofos y políticos acudían desde lejos a la Escuela de Alejandría, para escuchar su palabra.

Hipatia estudiaba los enigmas que habían desafiado a Euclides y a Arquímedes, y hablaba contra la fe ciega, indigna del amor divino y del ser humano. Ella enseñaba a dudar y a preguntar.

Defiende tu derecho a pensar. Pensar equivocándote es mejor que no pensar– aconsejaba.

La llamaron bruja y hechicera, la amenazaron de muerte.

Y un mediodía de marzo del año 415, el gentío se le echó encima. Y fue arrancada de su carruaje y desnudada y arrastrada por la calles y golpeada y acuchillada. Y en la plaza pública la hoguera se llevó lo que quedada de ella.

Se investigará– dijo el prefecto de Alejandría.

Olympia

Son femeninos los símbolos de la Revolución Francesa, mujeres de mármol o bronce, poderosas tetas desnudas, gorros frigios, banderas al viento.

La revolución proclamó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, y la militante revolucionaria Marie Gouze, llamada también Olympia de Gouges, propuso a su vez la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana, en ella se preguntaba: “Hombre, ¿eres capaz de ser justo? Una mujer te hace esta pregunta; por lo menos no le privarás ese derecho. Dime, ¿qué te da imperio soberano para oprimir a mi sexo? ¿Tu fuerza? ¿Tus talentos?”

Por tamaño atrevimiento marchó presa. El tribunal Revolucionario la sentenció y la guillotina le cortó la cabeza.

Al pie del cadalso, Olympia preguntó:

Si las mujeres estamos capacitadas para subir al cadalso, ¿por qué no podemos subir a las tribunas públicas?

Mariana

Una mañana de 1831, bien tempranito, ante una de las puertas de la ciudad de Granada, el verdugo dio vueltas al torniquete hasta que el collar de hierro rompió el cuello de Mariana Pineda.

Ella fue la culpable. Por bordar una bandera, por no delatar a los conspiradores de la libertad y por negar el favor de sus amores al juez que la condenó.

Mariana tuvo vida breve. Le gustaban las ideas prohibidas, los hombres prohibidos, las mantillas negras, el chocolate y las canciones suavecitas.

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Gabriel Dávalos rifará fotografía en la tercera semana de mayo

Solidarizado con la iniciativa que desde hace mes y medio promuevo en este blog, el fotógrafo y amigo Gabriel Dávalos ha tenido la singular idea de rifar, a un módico precio, una de las fotografías que integran su libro «Habana sensual». El dinero recaudado por la rifa se sumará a la contribución que han hecho amigos y amigas en función de poder reparar mi cuarto.

gabriel davalos rifa

Esta es la foto en cuestión. Se rifará impresa en papel fotográfico con unas dimensiones aproximadas de 50x60cm.

Se ofertarán tickes con un costo de 10 pesos en moneda nacional. Los interesados e interesadas podrán reservar sus números a partir del 18 de mayo. Para ello deben contactar a Claudio Peláez Sordo, quien fungirá como tesorero de esta iniciativa, mediante el correo o su chat de Facebook. Eso sí, para adquirir el ticket habría que verlo personalmente. Lamentamos el inconveniente que esto pueda causar a aquellas personas que no viven en La Habana.

Para garantizar la transparencia de la rifa se hará de forma pública en el parque de H y 21, el día que anuncien sus organizadores (Gabriel y Claudio). Para seguir de cerca cómo transcurre este evento, se le pide a los concursantes que estén al tanto de las publicaciones que ambos realicen en sus muros de Facebook a partir del 18 de mayo y hasta el viernes 22.

El gesto de Gabriel se suma a las iniciativas de amigos y amigas cercanas. Como mismo él confesó en uno de los pasillos del Canal Habana: «No importa si se recauda, o no, mucho dinero, lo importante es que disfrutemos todo esto y que la iniciativa sirva para que otros la multipliquen».

Para más información aquí están los post anteriores sobre este tema:

¿Cómo reunir 500 CUC?

500 CUC y reacciones inesperadas

A un mes de mi cumple: ¡120 CUC!

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Cary, Cary cuchi-cuchi, Cary

El fotingo de CaridadPor Rodolfo Romero Reyes

Este cuento prometí no contarlo hasta que no pasara un buen tiempo y ya de eso hacen dos años. Andaba yo por Villa Clara con un amigo, cuyo nombre no voy a mencionar porque nunca me lo perdonaría. Habíamos quedado con dos santaclareñas para dar una vuelta pero a la cita solo asistió una de ellas. Fuimos los tres para un bar, nos sentamos en la única mesa vacía que quedaba y justo cuando compramos una botella de ron y un pomo de refresco TuKola, el DJ anunció que aquella era la última canción de la noche.

Salimos de allí dispuestos a buscar algún otro lugar pero todo estaba cerrado. Después de mucho vagar, encontramos un cabaret que -nuestra guía aseguró-abría hasta las 4 de la madrugada. La entrada costaba 20 pesos por persona, pero el custodio nos alertó antes de cobrarnos:

-«Muchachos, entren primero y después que vean el ambiente me dicen si se quedan o no»- después de cruzar la puerta comprendimos a que se refería el compañero de la entrada.

Allí habrían 70 personas más o menos y de ellos, solamente 10 serían, por su vestimenta, heterosexuales. El resto, eran hombres homosexuales, la mayoría travestis, que bailaban y se divertían. Nosotros, jóvenes al fin, sin complejos –al menos eso dijimos allí- decidimos quedarnos. Después de soportar la cara de desprecio que puso el custodio cuando le dijimos que sí, que nos quedaríamos, entramos al salón y nos ubicamos en una mesa.

Aunque no nos molestaba el ambiente, hicimos chistes al respecto. Esto lo escribo ahora y me doy pena por aquellos pensamientos. Acordamos por ejemplo, bailar una canción cada uno con nuestra acompañante, de modo que nadie supiera cuál de los dos era el «soltero». Si teníamos que ir al baño, lo haríamos juntos y así evitábamos piropos inapropiados. Detrás de aquellos «chistes», asomaban el machismo y los prejuicios que en aquel momento todavía llevábamos dentro.

Y fue entonces que, mientras mi amigo y la muchacha bailaban un tema de casino, apareció una persona para invitarme a bailar. De forma atrevida puso sus manos en los brazos de mi silla y me habló, seductoramente, a unos 30 centímetros de mi rostro. Mi primer instinto fue tomarla/ ¿tomarlo? por los hombros y alejarlo/la de mí.

-«No, gracias, es que ando con mis amistades»-. Observen la «solidez» de mi argumento. -«Dale, una canción nada más»-, insistió y la observé de arriba a abajo. Era una joven, mulata, bonita, delgada… pero algo dentro de mí, más fuerte, me decía que se trataba de un hombre. «No, gracias», volví a decir. Entonces ella, me agarró una mano y se la llevó a su seno izquierdo: «Son de verdad». La voz dulce y para nada grave, hizo que me relajara un poco. Entonces ella, asumo que por los 4 tragos que llevaba de más, me tomó la mano derecha y se la puso entre sus piernas para que yo comprobara que no había nada «masculino» allí. La situación me tenía muy incómodo: primero, que el contexto me hubiese llevado a tanta desconfianza, y segundo, que aquella joven se viera obligada a tantas demostraciones de autenticidad. Le dije que tomara asiento y conversáramos, en parte para ver si a mí se me pasaba el sofocón.

Mi amigo y la muchacha regresaron. Los presenté. La recién llegada dijo llamarse Caridad y ante la expresión de desconfianza de mi amigo, sacó su carné de identidad y lo puso encima de la mesa: Caridad Valdés no sé qué más. Entonces conversamos un rato y ella nos explicó que, además del Mejunge, aquel era un sitio frecuentado mucho por travestis y homosexuales de ambos sexos y que ella iba casi todas las semanas. «Es un ambiente sano y se pasa bien», afirmó.

Yo en particular me sentí un poco abochornado por mis instintos machistas y en parte, homofóbicos. Pero ella lo asumió todo con gran naturalidad y, aprovechando que sonaba un tema de Pedrito Calvo, hizo que rompiéramos aquel silencio incómodo y reflexivo: «Ay, Cary, Cary, cuchi cuchi, Cary». Se puso de pie y dijo: «Arriba, que esa es mi canción» y salimos los cuatro a romper la pista rodeados de tanta diversidad. Fue una excelente noche. Ahora, cada vez que escucho la canción, además de recordar a mi pintoresca y casual amiga, escuchó siempre, entre líneas, un No a la homofobia y un Sí al fotingo de Caridad.

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A un mes de mi cumple: ¡120 CUC!

Por Rodolfo Romero Reyes

Hace casi un mes que empecé con esta iniciativa de «economía solidaria». Apoyada por la mayoría y criticada por algunos de mis amigos, ha recaudado cosas lindas más allá de los fondos acumulados. Para no aburrir escribiré en plecas algunas de las que no he mencionado en reportes anteriores. Gracias a esta idea:

  • Recibí la colaboración de un compañero de trabajo de mi novia que apenas me conoce.
  • Mi amiga Amarylis me sorprendió siendo la primera de todas las psicólogas que conozco, en aportar a mi causa.
  • Comprobé una vez más el sentido del humor de mi amigo Charly Morales quien «convenció» a su hijo de meses para que también contribuyera, seguramente alegando que yo era un tipo tocao y esas cosas que él dice de mí.
  • Conocí a una familia encantadora (pues su hija -mi amiga- no está en Cuba) y en su casa pasé una hora conversando; parecía que nos conocíamos de toda la vida.
  • Un amigo de la Lenin (G-14, U-5, graduación 31) me sorprendió desde tierras lejanas.
  • Otro amigo -que cursó conmigo la maestría- dio muestras de una increíble originalidad y creatividad cuando propuso recargar un celular desde Brasil con tal de que parte de esa recarga llegara a mi crowdfunding.
  • Dos familias enteras hicieron su aporte (desde Fontanar-Playa y desde el Casino Deportivo).
  • Mis familiares se han sumado a la lista como unos amigos más.
  • Desde el ICRT dos periodistas jóvenes y muy mediáticos andan viendo cómo me hacen llegar lo suyo.
  • Comprobé que sea la causa que sea los cubanos nunca dejaremos atrás las bromas: un amigo me dio 1 CUC -que le había dejado para mí otro amigo de Bayamo- como si fuera su aporte. Lo peor es que el de Bayamo no lo sabe todavía.

También han llovido otro tipo de sugerencias. Alguien cercano me indicó que escribiera un post con el título: «Los 500, de que van, van». Mientras que otro me sugirió no hacerlo porque podría traer mala suerte y pasar lo mismo que ocurrió cuando la zafra de los 10 millones. Igual, creo que si pasara así, no importaría. El esfuerzo de tantos, aunque no lleguen a 500, ha valido la pena por los gestos lindos que han hecho y por las cosas muy genuinas que me han demostrado. Además, no seamos pesimistas, queda todavía un mes para mi cumple y solo me faltan 380. Hasta el próximo corte. Nos vemos.

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Creatividad

Aprovechando que hay recarga de celular por estos días en Cuba, un amigo me acaba de escribir para decirme que, si le doy un número de celular de alguien conocido, él le pone dinero a esa persona a cambio de que esa persona me dé ese dinero como aporte a la reparación de mi cuarto, ya que él desde tan lejos no me lo puede hacer llegar (de verdad que hay gente buena en el mundo, pero más que buena, gente muy muy creativa, ¿no les parece?).

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Niño de 11 años habla de la historia en Puerto Padre

Hoy en la web se comparte este video en el que un niño de apenas 11 años narra algunos detalles históricos de su municipio Puerto Padre, ubicado en la provincia Las Tunas. Camilo, estudiante de sexto grado, le habla a dos periodistas que, de visita en el municipio, graban la espontanea conversación.

En el video, de apenas 2 minutos de duración, el niño explica cuales son aquellos lugares relacionados con la historia que a él le resultan más atractivos, lo que más le gusta de la historia de Cuba y a la vez satisface la curiosidad de sus entrevistadores acerca de si su nombre tiene o no relación con el «Héroe de Yaguajay».

Niños como Camilo son el resultado de familias y escuelas que, en la Cuba de hoy, continúan sembrando en los más pequeños el interés por conocer la historia local y también la historia nacional. Afortunadamente no se trata de un caso aislado, en muchos lugares de esta Isla diferentes pioneros comparten ese amor por el estudio y por ampliar sus conocimientos desde edades muy tempranas.

Sin embargo, hay para los que la Historia de Cuba se ha convertido en una asignatura tediosa más. La culpa es compartida entre maestros, padres y medios de difusión masiva. El resultado: niñas y niños que juegan todos los días en el mismo parque e ignoran a quien está dedicada una tarja o a quien rinde honor la imagen perpetuada en el bronce de una estatua. O peor, profesionales, atletas, artistas… que en un momento determinado no saben qué responder o qué decir ante las preguntas de sus propios hijos.

El ejemplo de este pequeño debiera multiplicarse en toda la Isla. No sería exagerado decir que en ello nos va la vida de una nación que no sería nada, si las personas que caminan por sus calles no conocen sus raíces, su legado o su historia.

PD. Un video dedicado a Camilo Cienfuegos porque sí, este niño se llama así, en homenaje directo al Héroe de Jaguajay.

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El mártir diecinueve

Por Rodolfo Romero Reyes

Entre enero y abril de 1961, la contrarrevolución interna que existía en Cuba intentó desestabilizar el país. Fueron asesinados el maestro voluntario Conrado Benítez García y el campesino Eliodoro Rodríguez Linares. Explotó un auto en la Plaza Cadenas de la Universidad de La Habana. Fueron asesinados los milicianos Pedro Morejón y Lázaro García Granados. Un avión lanzó proclamas sobre Matanzas y también fósforo vivo sobre los campos de caña de esa región. Estallaron en la capital cuatro bombas; una de ellas en el parqueo del hotel “Habana Libre”. Un comando de la CIA, en una embarcación armada con alto calibre, atacó la refinería “Hermanos Díaz” en Santiago de Cuba y asesinó al marinero René Rodríguez Hernández, de 27 años. Quemaron la tienda “El Encanto”…

La ola de atentados exigió el actuar inmediato de los Órganos de la Seguridad del Estado (OSE). Todos los movimientos de la CIA y de las organizaciones contrarrevolucionarias que operaban en Cuba se pusieron en función de apoyar la invasión, pero sus planes fueron desarticulados.

Unas semanas antes de la invasión, el 18 de marzo, la seguridad cubana propició uno de los golpes más duros, al detener a importantes agentes de la CIA. En la calle 11 del reparto Miramar cayeron prisioneros 11 contrarrevolucionarios. También fue apresado el coordinador nacional del Frente Unido Revolucionario. Si bien en los días previos tuvo lugar un fuerte trabajo de los OSE, la labor desempeñada no tenía precedentes.

Los primeros detenidos llegaron a la sede de Operaciones del G-2 en 5ta y 14. En poco tiempo los colaboradores y conspiradores capturados arribaron a unos mil. El 15 de abril, después de los bombardeos, las fichas fueron entregadas a los agentes encargados de su apresamiento. Primero en el teatro Blanquita y luego en la Ciudad Deportiva, la cantidad aproximada de detenidos en la capital llegó a unas 20 mil personas. Por parte de los detenidos no hubo muertos o heridos. De esta forma la seguridad cubana neutralizó la conocida “quinta columna” que pretendía apoyar el desembarco.

Enfrentando directamente a los invasores en Girón, cayeron 18 combatientes del Batallón de la Policía, por eso son 18 los nombres que aparecen en el monumento de la Unidad Provincial de Patrulla de La Habana. Pero muy lejos de las arenas de Bahía de Cochinos, en una de las casas de la barriada de Miramar, otro joven entregaba su vida, cumpliendo una de las más importantes misiones que desarrolla el Minint por esa fecha.

La neutralización de la llamada “quinta columna” le cuesta la vida a Ernesto Flores Ríos, quien pasa a engrosar la lista de los 104 mártires de los Órganos de la Seguridad del Estado, como el mártir 19 del Minint que cae en acciones de enfrentamiento a la invasión mercenaria.

Ernesto se había incorporado al movimiento estudiantil cubano desde su ingresa en la Escuela de Artes y Oficios. También había integrado al Partido Socialista Popular y el Movimiento “26 de julio”.

Fue primero de las Milicias Nacionales Revolucionarias y después, uno de los fundadores del Departamento de Seguridad del Estado.

El 21 de abril de 1961, Ernesto tiene 25 años. Se presenta junto a otros dos miembros del Departamento de Seguridad del Estado, en el apartamento 5 del edificio No.1305, ubicado en Miramar, con la misión de detener al contrarrevolucionario Bernardo Corrales.

Al llegar a la casa los jóvenes registran cada rincón. Ernesto es el primero en entrar a una de las habitaciones. Abre las puertas de un closet y se escucha un disparo. La bala se le incrusta en la región toráxica izquierda. Se forma un pequeño tiroteo en el que también es herido uno de los que acompañan a Ernesto. Finalmente el bandido es atrapado; pero Ernesto yace tendido en el suelo. Muere lejos de Girón, dos días después, al menos con la certeza de que la invasión había sido derrotada.

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