El regreso del amigo (+ fotos)

Por Raúl Torres

 

En la despedida del amigo queda un adiós detenido,

palabras que se congelan, ganas de ya haberlas dicho

lágrimas que no se lloran pa´ no aceptar que se ha ido;

pena convertida en gloria, amanecer extendido.

 

Para la partida de un amigo que nos devolvió la risa

no hay adiós definitivo, ni finales de cenizas,

tanto corazón dolido no se va creer la prisa,

de la muerte que ha intentado manchar su roja camisa.

 

Toda la ternura de este amigo desparramada en la brisa

de un pueblo que habían dormido, de una América hecha trizas…

Nadie piensa que se ha ido, fue un momentico a la misa

y va a volver con Sandino, con el Che, Martí y Bolívar.

 

Ese rastro que dejó el amigo, ese antídoto de vida,

contra la sierpe que sueña a América dividida,

el que levantó al mendigo y compartió su comida

su manera de estar vivo nunca va a tener medida.

 

Todos los amigos del amigo tienen el alma bordada,

con las frases que nos dijo con campechana sonrisa…

Nadie piensa que se ha ido, fue un momentico a la misa

y va a volver con Sandino, con el Che, Martí y Bolívar.

 

Coro: Todos los amigos del amigo tienen el alma bordada

Improvisaciones:

De un pueblo que se despierta de una América arrasada

La ternura de este amigo es la luz desparramada

Con las frases que nos dijo con su risa campechana

Seguiremos el camino del amigo junto al alba

No hay adiós definitivo, ni finales de cenizas

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Las bodas

 MatrimonioPor Rodolfo Romero Reyes

Una amiga mía se casó recientemente. El afortunado fue otro amigo mío. Ese día los vi alegres, felices, enamorados… incluso, como dijera mi amiga Yanet: «lo dieron todo» en la pista de baile. Allí estábamos familiares, amigos, el piquete multidisciplinar más volao que hay sobre esta tierra y los representantes del barrio más distinguido que hay en esta capital, después del Mambí en Guanabacoa: Alturas de la Lisa.

Comimos, bebimos pero para nada sufrimos. ¿Y por qué habría que sufrir?, se preguntarán algunos. Porque las bodas, por si no lo sabían, llevan una alta dosis de sufrimiento que pasa desapercibida para la mayoría, pero nunca para los novios. ¿Recuerdan, la frase: ¡¡¡TINTA!!!, y salía de pronto Eutelia: «Aquí, aquí hay tinta»; para segundos después desparramarla por el suelo? Pues bien, aquí pasa algo parecido.

Igual que en aquella boda legendaria, siguen habiendo obstáculos en las bodas de hoy. Son, si hacemos un símil con los videojuegos –mis amigos más cercanos sabrán por qué–, como niveles que debes superar para evadir el GAME OVER, que te llevará a ser soltero por todo la vida. Numeraré a continuación los más comunes de estos retos.

Buscar notario/a: Según mi amigo Tato, son solo 25 CUP o 50 si deseas que la ceremonia transcurra fuera del Palacio. Primero debes encontrar al desocupado/a y después aguantar que en tu cara, después de decirle gracias, te digan la inteligente frase: «Las gracias van por ustedes»; haciendo clara alusión a los 10 CUC que cuesta este servicio, por fuera, obviamente.

Alquiler de trajes: deben combinar entre sí, ser modernos y nunca de mal gusto. Ojo, hay que cuidarlos bien porque hay que devolverlos sin un rasguño.

Compra de anillos: Ojalá sean novios de los que prefieren la plata, de lo contrario, el precio estará por los cielos. ¡Ah!, y nada de sorpresas, hay que probárselos primero, no vaya a ser que luego queden grandes y se pierdan en algún lavabo.

Alquiler del salón: buscas y buscas pero no encuentras el adecuado. Todos son caros. Quizás aparezca alguno barato pero en el que te obligan a utilizar su buffet, con lo cual el precio sube como la espuma. Para que tengan una idea: casarse en el 1830 (restaurante de la capital) cuesta aproximadamente 1830 (CUC).

Fotos o videos: tortura similar a las fotos y videos de las fiestas de 15 las muchachas, por tanto, no necesita mayor explicación.

Buffet: Traten de resolverlo con algún servicio estatal o de lo contrario… probablemente quien paga sufra ese día de una severa indigestión. Otra cosa, los novios deben encomendar su distribución a alguien de la familia, sino será desfalcado por los gastronómicos del lugar.

Pacotilla complementaria: lacitos, bombones para las mesas, invitaciones a color, etc. etc. etc. Pobres los que piensen que se trata solo de un menudito.

Organización de las mesas: este es el verdadero dolor de cabeza. Hay que completar las mesas y el orden es por prioridad familiar. Los solteros o solteras, todos en la misma para que se conozcan y se empaten. Si hay antiguas parejas entre los invitados, bien lejos, para evitar disgustos y así… son miles las posibles situaciones.

Claro, que ahora existen cuentapropistas que te organizan el paso por cada uno de estos retos u obstáculos por el módico precio de mil y pico de CUC. Ellos lo que desean es que triunfe el amor y por eso se anuncian en las notarías e incluso, por conseguir y resolverte cosas, pueden hasta buscarte pareja en caso de que aún no la tengas y decidas casarte.

Mi consejo es bien sabio y sencillo, y con él concluyo mi comentario. Como dijera Itsván, aquel inolvidable personaje que nadie olvida del muñequito de Elpidio Valdés: «No se case, compay; no se case».

 

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Cuando sea grande, yo quiero ser…

Cuando sea grande yo quiero ser como el Teniente Coronel que todas las mañanas me da los buenos días con cara de hombre serio y sabio, pero que me estrecha la mano como si yo fuera su amigo. Y mire usted que no lo soy, porque yo no tengo amigos. Él lleva 40 años trabajando en la Dirección de Menores, satisfecho de la labor que realiza. Una vez dijo, hablando con otros educadores, que había que esforzarse por ser un evangelio vivo. Yo no sé qué significa la palabra evangelio, pero debe ser algo importante.

Si no es como él, quisiera ser como una maestra muy buena que me da clases en el docente. Mira que nosotros nos portamos mal, pero ella tiene tremenda paciencia. Nos enseña Español, Historia de Cuba y es la que nos ayuda a preparar los matutinos. Sí, porque aquí hacemos matutinos y festivales de cultura. Aquí cualquiera canta, baila, dice poesías. Somos niños como los de cualquier escuela, solo que aquí es becado y no todos los fines de semana puedes salir de pase.

También me gustaría ser como la “profe” Yeni. Sí, le decimos profe, pero ella en realidad es instructora de arte. Todos los lunes y los miércoles por la tarde ella viene, nos saca del aula y nos lleva a ensayar para el teatro. ¡Y con ella sí se aprende! Al principio no había forma que yo pudiera coger el ritmo con el tambor y mira ahora, ya soy un Van Van.

Claro que si estudiara un poquito… bastante más, podría convertirme en psicólogo, como Lídice, y entonces vendría a esta escuela, pero para hablar con los muchachos y con sus padres. Sí, porque los psicólogos hablan cantidad, y nos dicen lo que está bien y lo que está mal. Realmente, nosotros somos muy agresivos y a veces necesitamos alguien que nos calme, aunque sea así, hablando, cariñosamente, porque al menos en mi casa, no hay mucho cariño para repartir.

¿A quién se le ocurrió pedirnos que redactáramos una composición con este título? A esta edad uno no anda pensando en lo que será cuando grande. Los muchachos como yo lo que queremos es andar mataperreando por la calle… pero bueno, volvamos al tema que se me acaba el tiempo.

Cuando yo sea grande quisiera ser como esos oficiales que trabajan en el CEAOM. Sí, ellos son los primeros que nos atienden cuando hacemos algo malo. Nos entrevistan, evalúan nuestras conductas y al final envían nuestro expediente al Consejo para que ellos decidan lo que pasa con nosotros. Casi todos son muy buenas personas, y los que no, es porque están cansados de lidiar con niños como nosotros. Óigame porque no es fácil. Nuestros padres nos aguantan porque no les queda otro remedio. Y porque en un final, muchos de ellos son tan conductuales como nosotros. El mío, por ejemplo, estuvo aquí antes de estar preso. Mira, la maestra no me lo preguntó, pero yo le pudiera decir que no quiero ser como mi papá.

Si pudiera escoger me haría pelotero, como los que vinieron la semana pasada a visitar la escuela, o trabajaría en la Colmenita, sí, el grupo ese de teatro con el que nosotros compartimos escenario de vez en cuando, o sería de la universidad y haría talleres de audiovisuales con niños con problemas como nosotros.

A estas personas uno llega a admirarlas. Como también admiro a los que trabajan en el… ¿CPNNA? Sí, creo que se escribe así, un centro que protege a los menores de edad que son víctimas de abusos. No, si yo te digo, aquí uno conoce a una pila de personas que se preocupan por nosotros. Aquí viene mucha gente linda; ellos quieren que cambiemos y que seamos «hombres y mujeres de bien».

Si yo pudiera me volvería como ellos. Sí, yo sé que se sacrifican, que pasan más tiempo en la escuela que en su casa, que nos dedican más tiempo a nosotros que el que pasan con sus propios hijos. Pero ¿sabe? A todos los encanta su trabajo. Tú los ves por aquí por los pasillos. Y cuando se van para su casa, se van… ¿cómo fue que dijo Martí? ¡Ah! Ya: con la satisfacción del deber cumplido.

Pero bueno, mejor dejo de fantasear. Cuando sea grande, solo seré un niño de la EFI que creció y salió para la calle, lo único que puedo aspirar es a portarme bien para que cada una de estas personas a las que tanto admiro, estén satisfechas por lo que hicieron conmigo. Porque aunque me porte mal casi siempre, les responda con mala forma y me altere con facilidad, siempre los recordaré. Y aunque yo nunca se los diga, a todos y a cada uno de ellos, los quiero mucho, de verdad.

Firma:
un niño o niña de una EFI
Marzo de 2014

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La violencia y yo

_DSC3794¿Que es “enfatizar el proceso”? Es ver a la educación
como un proceso permanente en el que
el sujeto va descubriendo, elaborando,
reinventando, haciendo suyo el conocimiento.
Mario Kaplún

Por Karen Alonso Zayas

Proyecto Escaramujo:
5 años compartiendo valores

Un audiovisual como “La violencia y yo” nunca va a estar contenido en el paquete de la semana. Es muy personal, demasiado íntimo; además no es el típico video de entretenimiento que se suele preferir para pasar las tardes en familia. En él la violencia es usada por sus protagonistas como tema para relatar historias de vida, que parecen irreales en boca de adolescentes de 15 y 16 años.

“La violencia y yo” es un documental producto de una experiencia que constituyó tesis de licenciatura en Comunicación Social y que, además, está adscrita al Proyecto Escaramujo. Sus personajes son 9 adolescentes de la Escuela de Formación Integral “José Martí”, inmersos en un proceso educomunicativo (de educación para la comunicación) sobre violencia de género.

El audiovisual fue fruto de sesiones de trabajo distribuidas en el curso escolar 2013-2014. En dichos talleres se abordaron temas relacionados con el género, la comunicación, la violencia de género y el trabajo grupal. De esa labor resultó la idea de realizar un video sobre la violencia donde los y las adolescentes protagonizarían sus propias historias.

El tema de la violencia surgió por lo cercano que les resultaba el tema y, aunque no se expresan explícitamente, pueden vislumbrarse conflictos que enuncian marcada violencia de género. Varias historias sirven como ejemplos de sexismo, machismo y actitudes represivas por motivos de género.

La concepción del guión fue un esfuerzo colectivo de aprendizaje y reflexión crítica que se vio materializado en un producto comunicativo dividido en tres partes: la primera dedicada a los momentos en que fueron víctimas de violencia; la segunda, cuando fueron violentos/as; y por último se incluyeron reflexiones generales relacionadas con la violencia como expresión de la socialización cotidiana.

Para consumir una audiovisual de este tipo resulta necesario conocer que su producción estuvo a cargo de Thalía, Samary, Aylén, Pelayo, Lázaro, Raydel, Hernison, Dayron y Jhonatan, adolescentes con desajustes de conducta. La elección de las historias que en él se cuentan, la creación de las entrevistas, la actuación y la filmación fueron roles asumidos que reclamaron desaprendizajes de prácticas cotidianas. En tal sentido, “La violencia y yo”, ideado desde la Educación Popular, necesitó un proceso previo de identificación, análisis y crítica de concepciones hegemónicas relacionadas con el género y la violencia. Esta peculiaridad fue un acierto en tanto abordó de manera diferente los procesos de aprendizaje con respecto a la enseñanza tradicional. Además, brindó la oportunidad a nueve jóvenes de detenerse a reflexionar sobre sus vidas, para luego plasmarlas en una obra diseñada desde sus propios códigos.

Más allá de que el documental no cuenta con una realización perfecta, puede considerarse una obra encomiable. Su valor no reside en encuadres geniales o movimientos de cámara elaborados. Lo que lo hace importante son sus personajes, adolescentes especiales que encontraron la motivación para hablar desde lo más íntimo de sus conflictos individuales. Su objetivo, evitar que más jóvenes sean víctimas o practiquen la violencia. Es un reto para quienes diariamente compartimos valores y apostamos por el mejoramiento humano.

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Las vacas del 2015

Vacas

 

 

 

 

 

 

 

 

Por Camilo Santiesteban Torres

Hace unos días sentados en la guagua del trabajo a la hora de salida, se suscitó una conversación que desembocó en una jodedera, acerca de las famosas ferias que se harían en días próximos. Era día 24 de diciembre.

El bonche empezó por aquí: que si los precios eran totalmente irónicos, se preguntaban si los productos llegarían a tener precios antes que otro los comprara en el camino, que si realmente se gastaron el tiempo para coordinar tales promesas. Lo cierto es que se pasaba por cada una de las celdas de la tabla y por supuesto la que más levantó risas fue la de los productos cárnicos – lo del pescado … – en especial, la conocida ausencia de la que desde hace unos cuantos años abandonó legalmente la mesa del cubano: La Prohibida, como diría alguna vez un popular humorista.

La que solo puede nombrada fácilmente, porque no comprada, fue tema para el resto de los minutos que le quedaron a las bromas vespertinas sobre el asunto. Por un lado se decía que era la más cara, porque costaba 20 años. Por otro, que si nuestros estómagos no estaban preparados para procesar dicho producto exitosamente, por tanto no era viable su ingestión por el cansancio que causaría a las células encargadas de metabolizar el mismo. Además, podría ocasionar espasmos, embolias y definitivamente nuestros policlínicos y hospitales no darían abasto.

Otra de las teorías sugirió la pérdida de la razón, al probar en ocasiones algo que escapa al entendimiento del paladar cotidiano, adaptado a los subproductos retractilados y muy bien conservados, por decenas de miles en las tiendas (que nos salvan la vida casi siempre). Se hablaba de la bobería que te da, al repetirlo en la dieta y las alucinaciones que provoca, aportando entonces a esta madeja de problemas otro: la adicción. Ahí se paró la cosa, ya que las plazas para ese vicio están ocupadas y sumar más causaría disturbios a nivel de colectivo y la desunión es la mata de penurias mayores. Hubo risas.

En el plano filosófico cada cual se preguntaba como vendrían sus vacas del siguiente año. La mayoría era optimista, aunque siempre hubo quien se pasaba de profeta y pronosticaba pencos flacos criados con pasto malo, para sí mismo y lanzaba su augurio, en el que según él, todavía quedaba área disponible para unas cuantas cabezas. Hasta promesas –que escuché entre voces – se realizarían a San Lázaro, fueran a corto o largo plazo.

La verdad es que los cubanos al final nos reímos de todo y eso es lo bueno, el día en que no lo haces, te molestas, si los grados de enfado se elevan demasiado, te vuelves hipertenso o te da un infarto y después directico para El Hotel Bocarriba, sino te creman. Divertirse o simplemente relajarse es siempre la mejor opción, luchando sin renunciar a tus sueños, va y a lo mejor en los próximos 365 días tu lazo se vuelve certero y te tocan algunos pedacitos (en el marco más honesto posible) de las buenas vacas del 2015.

Hasta pronto. Gracias.

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Rosa Elena vestida de novia

vestido de noviaPor eso no levanto mi voz, viejo Walt Whitman,
contra el niño que escribe nombre de niña en su almohada,
ni contra el muchacho que se viste de novia
en la oscuridad del ropero.
Federico García Lorca

Por Karen Alonso

Su reciente estreno me llenó de ansiedad. Aunque me había resignado a no poder disfrutar del Festival, me molestaba perderme la emoción de ver una película cubana en pleno diciembre luego de, literalmente, pelear por ella. Si a todo eso le añadías que el film tocaba llagas aun abiertas de la sociedad cubana actual, entonces la mezcla resultaba sencillamente ineludible.

Desde que me la relataron someramente supe que debía encontrarla, y me lancé sobre conocidos y amigas para conseguirla. Finalmente quedó atrapada en mi USB, donde paradójicamente descansó durante los últimos días de diciembre sin que volviera a recordarla. Hasta ayer.

El film comienza de forma natural, espontánea y casi intrascendente. Se trata de una joven pareja, visiblemente enamorada, preocupada únicamente por sobrevivir a carencias materiales. Debido a ello varias personas me han comentado que no se imaginaron para nada el vuelco que iba a dar la trama. Incluso la develación de que la historia transcurría en plena década del 90 en Cuba no fue suficiente para avizorar la magnitud de los tabúes que serían representados.

Rosa Elena es una enfermera, pero no común y corriente. Es una mujer que se preocupa por los demás, que a pesar de no tener un trabajo soñado vuelca todo su humanismo al cuidado de personas enfermas. En realidad prefiere entonar, vestida de hombre, canciones en un coro masculino.

En este punto del relato audiovisual podemos preguntarnos cuál es el motivo por el que la protagonista debe renunciar al coro. Para ella solo su nueva profesión como enfermera es compatible con la vida que escogió. Porque Rosa Elena eligió ser mujer y por tanto debió adaptarse a todos los conceptos, expectativas, comportamientos, labores, representaciones y sentimientos que efectivamente legitiman la pertenencia al género femenino.

Vestido de novia, largometraje de ficción de la realizadora Marilyn Solaya, está basado en sucesos reales. Tiene como antecedente el documental, de la misma directora, titulado En el cuerpo equivocado en el cual se acerca al tema de la reasignación de sexo, desde el protagonismo de Mavi Susel, la primera transexual cubana.

Varias cuestiones llamaron mi atención con respecto a la historia, otras muchas me conmovieron hasta las lágrimas. Creo que la Solaya logró imprimirle un profundo matiz humanista a la representación de tragedias de quienes han sido víctimas de nacer en un cuerpo ajeno.

La historia de amor entre la protagonista (Laura de la UZ) y su esposo (Luis A. García) es el hilo conductor de un conflicto que abarca los resquicios más hondos de la individualidad, las relaciones familiares, los prejuicios y estereotipos sociales; estos últimos acrecentados hasta adquirir expresiones de violencia (en el film, sobre todo física, pero siempre acompañada de las infaltables secuelas psicológicas).

Antes de que el público llegara a decodificar la verdadera esencia de la película, Laurita de la Uz le pregunta a su confidente y amiga: ¿esto es así?, ¿esto es lo que le pasará a todas las mujeres? Con esa interrogante, a la que Sissi (Isabel Santos) responde encogiéndose de hombros (no sé si por miedo a decir la verdad a su compañera), se abre sutilmente un espacio para la reflexión en torno a la situación que tenían (tenemos) las mujeres.

Rosa Elena, a pesar de no haber nacido con vagina, se transformó en una mujer. A partir de ese momento comenzó a vivir una vida tal y como le dictaba su percepción de felicidad: se casó, formó una familia, cambió de trabajo y de nombre. Sin embargo poco después comenzó a sospechar que todo aquello por lo que tanto había luchado (la liberación final de un cuerpo que nunca fue suyo) se convertía en opresión. Entre las labores domésticas, las necesidades de su “viejo” y la asunción de estereotipos propios de su nuevo género Rosa ya no conseguía entrever la vida plena que soñó.

Otro de los temas que se abordan es el rechazo social que sufrieron (y sufren) quienes, no conformes con su realidad, buscaron soluciones en el transformismo y las cirugías para desligarse de identidades no asumidas y alcanzar plenitud emocional. La represión y el desprecio fueron el tratamiento y la respuesta que recibieron de una sociedad revolucionaria, donde el hombre nuevo podía aplastar las aspiraciones de sus congéneres en virtud de una masculinidad de hierro. Ligada y amparada en esta supuesta virilidad se permitieron crímenes y violaciones, que en más de una ocasión escondieron oportunismos y dobleces morales.

No escapan tampoco quienes, tal vez víctimas del desconocimiento, se aventuran a iniciar relaciones de pareja con transexuales. Las humillaciones sobran para los que de manera heterodoxa deciden romper con el machismo recalcitrante. La necesidad de ser hombre a todo sigue cercenando sentimientos, no femeninos, sino humanos.

Lamentablemente la aceptación de la diversidad sigue generando resistencias por una parte considerable de la sociedad actual. Gracias a relatos como Vestido de Novia tenemos la posibilidad de confrontar una realidad que nos perdemos, tal vez de forma intencional.

 

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Va y la Virgen de verdad escucha (o «Del agromercado en fin de año»)

Por Camilo Santiesteban Torres

?????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????Hace cuatro años que comencé a ser un miembro solvente en mi familia, lo que por supuesto me hizo asumir determinadas responsabilidades en la casa, sobre todo en la difícil tarea de hallar el equilibrio económiccccco – es que se me trabó la palabra – lo cierto es que se me acabó la pachanga.

Descubrí rápidamente que cocinar era toda una pasión para mí, que dadas las condiciones de ese momento, exigía mucho ingenio – ahora más –; a veces no había más que suspirar y darse cuenta que ni Albert Einstein cocinero hubiera resuelto esos complejos algoritmos culinarios, puesto que, simplemente para cocinar hay que tener materia prima; y aunque el ingenio no tiene límites, los pomos de aceite, sí. Desde entonces, en incontables ocasiones he buscado los suministros para la despensa de mi casa, lo que me ha dado tamaño de bola de todos los mecanismos diabólicos que afectan a las familias trabajadoras o no de este país.

Muchísimas veces salía de las ferias agropecuarias muy enojado por el maltrato de los dependientes y su impunidad, por el descaro de los inspectores de la DIS, por la falta de opciones y ni hablar de los precios. Me preguntaba el por qué de tantas arbitrariedades, cuál era el papel del estado o al menos de los directivos del mercado, o quizás del gobierno municipal. Era todo un caos.

Con el paso del tiempo se perdieron las ferias y tuve que dirigirme hacia La Virgen del Camino, donde hay un Agro que no era tan apretador (predador), pero vinieron las nuevas formas de cooperativas expresadas en los lineamientos, donde una pila de gente metían hit, línea y hasta jonrones. Nada, furia y descontrol es palo seguro, pero para uno.

Mi querida madre al conocer mi carácter algo explosivo, me aconsejaba que no me buscara líos, que exigiera mis derechos con todo respeto, cosa que siempre hice, aunque me daban ganas de escacharles la cabeza a algunos.

Algo realmente cómico o irónico es que frente al agro está la estatua de la Virgen del Camino y de las tantas ocasiones en que le paso por el lado, me fijo que tiene puesta ofrendas o hay alguien hablándole bajito, me digo que está rogando por la compasión de los vendedores, en la pesa o en los precios. También he notado la casi perfecta simetría bilateral de su altar, me refiero, a donde se colocan las flores o lo que sea. Lo que me pone a pensar en la posibilidad real que tienen los vendedores de hacer rezos para tener una buena jornada. La cosa va tanto del asesino como de la víctima. El centro es evidentemente del que auspicia y permite, por un lado da un duérmete niño duérmete ya y por otro… bueno… con el victimario… no sé qué hace.

Lo real y nada maravilloso (para nosotros) es que la virgen no escucha al necesitado y sin dudas deja a la suerte rebotar de descaro en descaro.

Ciertamente es un lugar muy animado (más bien ruidoso) donde no hay asidero para las leyes de humanidad, aunque hay una pesita de comprobación en una esquina. El que crea en algo, que se lo pida a la virgen y como está fuera del agromercado, sus ondas espirituales o divinas no llegan por los gritos de los dependientes a sus insensibles oídos.

Señores cuando vayan al mercado de La Virgen de Camino miren a la virgen y si pueden cómprenle una florecita – que afuera las hay y no por gusto- y tengan de la mucha, mucha buena suerte.

Hasta pronto. Gracias.

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