El misterio de la casa de Rafa

“Si vas a formar un fiestón…
no mezcles vodka con ron”.
The Rolling Stones

El misterio acechaba twitthab, twittbeach y todos los otros rincones donde se reunieran los jóvenes twitteros. Él era nuevo en las redes virtuales pero estaba acostumbrado a compartir en piquetes. Para un joven de su época no había misterios, ni retos etílicos, ni absurdos espejismos.

Por eso allí estaba sentado junto a otros cuatro caballeros, alrededor de una mesa que poco a poco se fue volviendo redonda. La conversación giró en torno a la trova, a Facebook, al mundo globalizado y desorganizado. Se habló de La Habana, del poder, de las clases, de la Lenin, de “Randory”, de Mark Zuckerberg y se habló de Roberto Paz.

Se tomaron unos tragos. ¿Cuántos? Él no sabría decir. Estaba relajado, tomándose un descanso de su semana agitada. Una vez más la mujer que los había convocado se ausentaba y los convidaba, desde la lejanía y la provocación, a ahogar sus penas.

Llegó el momento de partir y él fue el primero en recoger sus cosas. Saldría ileso de aquella mansión embrujada, de aquella maldición etílica que se pasaría por los oscuros canales de twitter con el código encriptado #seloquehicisteencasaderafa.

Sin embargo, unos metros más adelante caería víctima del malévolo hechizo. Todo empezó a nublarse. Recuerda un tropiezo con alguna doncella citadina, se ve pidiendo disculpas y sabe otras cosas, otras cosas que le cuentan los amigos, en su casa y lo que puede leer en un blog “calentador de ideas”. Realmente no recuerda nada y tiene que creer todo lo que le dicen los otros. Sabe que pueden haber exageraciones porque en un final, por primera vez fue víctima del hechizo que antes han padecido otros tantos innombrables.

El propio Rafa sabe de esos males. “Había una vez un borracho en un teatro…”, diría en un monólogo Lester Martínez. “El viejo Andrés se va a morir solo…”, diría un spot televisivo. “Yo no tomo más…”, dijo él, dijo seguro el Rafa y también dijeron tantos otros.

Yo hubiese querido defenderlo e incluso justificarlo, pero no pude. Porque en algún pedazo del Vedado, él y yo nos confundimos, fuimos uno solo y caminamos borrachos por la calle de G, unos metros después de haber cruzado la calle Línea.

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Acerca de rodoguanabacoa

Periodista, educador popular, escaramujo... amante de la historia de mi país: Cuba.
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2 respuestas a El misterio de la casa de Rafa

  1. eso de ser uno solo me da una mala espina????!!!!

  2. Magnífico, espero que nos mantengas informado sobre como evolucionan los acontecimientos relacionados con tan raros sucesos. Un abrazo graaandeee.

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