Roles grupales (fragmentos)

Por Manuel Ángel Calviño Valdés-Fauly.

La literatura especializada es profusa en el estudio y la ubicación de los roles que asumen los miembros de un grupo. Cuando hablamos de roles estamos pensando en las conductas de los miembros, contextualizadas a partir de su contenido explícito e implícito, su intencionalidad y su efecto sobre el grupo. En nuestra práctica, hacemos una diferenciación al menos en lo que denominamos los roles primarios y los roles derivados.

Veamos qué significado tiene esto. Los roles primarios son ciertas funciones que desde el momento mismo de comienzo del grupo, e incluso desde antes de la primera sesión, les corresponde hacer a los especialistas que asumen la organización del trabajo grupal. El concepto de primario se utiliza en su acepción temporal, es decir, como los primeros roles que se asumen y que están definidos con independencia de lo que en el grupo sucederá.

El coordinador, el co-coordinador, el observador, el apuntador (o rol de registro) son los roles primarios.

Derivado de la conjunción de éstos y de su integración en un equipo de trabajo podemos también hablar sintéticamente del rol de miembro del equipo de coordinación. Posiblemente, el más conocido y al mismo tiempoel más polémico es el rol del coordinador. No hay duda que las funciones del coordinador varían según los paradigmas o modelos teóricos de partida, y no sólo los genéricos, sino también los particulares. No es lo mismo un coordinador de grupo que trabaja con un referencial psicoanalítico, que otro que trabaja con uno gestáltico. El rol de coordinador incluye no solamente la aplicación de instrumentos y técnicas, sino también las actitudes que asume.

Los roles derivados o secundarios tienen un significado especial. Ellos no son predeterminados, sino que son la resultante de la acción sobre los miembros de los procesos dinámicos del grupo al entrecruzarse con las historias personales. Cuando se parte, sobre todo de la noción de grupalidad[, esta idea es bien clara e importante (Pichon-Riviêre, 1980). La llamada verticalidad del sujeto y la horizontalidad del grupo se conjugan en el rol. En otros modelos teóricos, la representación no es exactamente así, pero como común denominador está la idea de ciertos comportamientos o actitudes que asumen los miembros del grupo, y que tienen un significado funcional para su dinámica.

Con respecto a los roles, quizás es importante señalar que ellos son inevitables en el funcionamiento del grupo, es decir, siempre se asume algún rol, y más aún, siempre se le adjudica algún rol a los demás. Además, un rol no es una propiedad privada de un miembro desde el inicio hasta el fin. Los roles usualmente circulan por el grupo, se intercambian; y cuando un rol se fija en una persona se toma esto como indicador de empantanamiento de la persona y del grupo. En este sentido es importante no confundir a las personas con los roles que desempeñan en una u otra ocasiones, ni siquiera con los que desempeñan preferencialmente.

Una lista de los diferentes roles que se señalan en la literatura, sería lo suficientemente extensa como para dejar de ser interesante. Sin embargo, es necesario llamar la atención sobre un rol al que podemos dar un status especial: el portavoz.

El portavoz es aquel miembro del grupo que en determinado momento dice o hace algo que representa un signo del proceso grupal latente que se está operando. Él no tiene un significado claro total de lo que su intervención significa. Él denuncia algo que está subyacente en el grupo. En él se da, entonces, una delegación expresiva. Esta delegación puede ser expresada como un esquema centrípeto (Berstein, 1986).

Es éste un rol particularmente importante para el trabajo en grupo y central para el esquema de los grupos operativos. Él representa una oportunidad técnica.

El portavoz es el que permite que el coordinador interprete la situación que vive el grupo (emergente) para que éste la elabore. Algunas veces el portavoz representa paradójicamente la resistencia al cambio […] tendiendo a desplazar al coordinador que pasa a ser chivo emisario […] (Kisnerman, 1985:47).

Otro rol interesante que algunos autores consideran “el víctima de la función de portavoz” es, como quedó apuntado anteriormente, el chivo emisario o expiatorio. Es precisamente sobre el miembro tomado como chivo expiatorio, sobre el que se depositan las culpas, las amenazas, los aspectos negativos que van apareciendo en el trabajo grupal.

La observación y análisis de los roles dinámicos tienen valores distintos en dependencia del esquema con el que se trabaje. Para la dinámica de grupos y los operativos, es muy importante, para los grupos humanistas, menos. No obstante, ellos siempre son una entrada a la comprensión objetiva de la dinámica grupal, sobre todo porque ellos se realizan en el grupo mismo, en el aquí-ahora vivencial y perceptivo de los miembros, por lo que puede convertirse fácilmente en un material de alto valor operativo.

En síntesis, el proceso grupal es el conjunto de sucesos que acontecen en el grupo desde que comienza hasta que termina, así como los sucesos particulares que se dan en una sesión, en un tiempo interno de sesión. El proceso grupal es el modo de existencia y de desarrollo del grupo, él existe en acción. El trabajo en grupo consiste en la forma en que se favorece y se encuentra el proceso grupal en aras de una tarea, un objetivo, un destino de grupo.

Me aventuro a una cita extensa, pero enjundiosa, en la que se describe en apretada síntesis y con atino y vivencia el proceso grupal:

Al principio, existe con frecuencia un estado de consternación, ansiedad e irritación […] en forma gradual se pone de manifiesto que la finalidad más importante de casi todos los miembros es hallar maneras de relacionarse con otros integrantes del grupo y consigo mismo. Luego […] cada vez les resulta más claro que lo que manifestaron primero eran fachadas, máscaras […] van surgiendo los sentimientos y personas reales […] Lentamente se genera un sentido de auténtica comunicación […] Así pues, es muy común que comience a surgir, poco a poco, una sensación de confianza, y también de cordialidad y simpatía hacia los demás integrantes […] Los participantes sienten una unión e intimidad que no han experimentado […] (Rogers, 1973:16).

A esta altura no podemos obviar algo que resulta sumamente importante, para poder entender la dinámica de trabajo de un grupo. Se trata de la sesión, la cual es el continente fundamental del proceso grupal.

La sesión es considerada como el espacio de tiempo que media entre el inicio y el fin de un encuentro del grupo en el encuadre fijado por el contrato, y en el que transcurren los procesos de interacción, los procesos dinámicos del grupo y la elaboración de los contenidos; es el conjunto de sucesos de carácter ideocomportamental que producen e intercambian los miembros del grupo con producto de su ajuste a la tarea. El conjunto de sesiones forman una unidad: el proceso grupal.

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Acerca de rodoguanabacoa

Periodista, educador popular, escaramujo... amante de la historia de mi país: Cuba.
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