Técnicas de participación (fragmentos)

Por Alicia Minujin

Un nuevo libro con una rica recopilación de técnicas participativas es, sin duda, un valioso regalo para los docentes inquietos, deseosos de erradicar la monotonía, el aburrimiento, la pasividad, en suma, de alcanzar un más alto nivel profesional y elevar la calidad de sus clases.

El empleo adecuado de las técnicas que aquí encontrarán requiere algunas reflexiones para evitar errores “tecnocráticos” y poder aprovecharlas en sus más amplias dimensiones. Ante todo, como muy bien aclaran los autores en los “comentarios necesarios”, no se trata de añadir algunas técnicas para hacer más entretenida la clase, ni de organizar actividades extradocentes con juegos de animación para que los grupos se cohesionen.

Se trata de algo mucho más profundo y complejo: comprender el lugar y el valor de las técnicas participativas en el contexto de la teoría pedagógica de donde proceden: la educación popular.

Ideada por Paulo Freire y enriquecida por sus seguidores, la educación popular, dialógica y participativa se propone devolver al alumno el protagonismo y la palabra, estimular la conciencia crítica, la adaptación activa a la realidad, la capacidad de ser un agente de cambio y de construir sus conocimientos acerca del mundo para transformarlo. Con estos propósitos, se idearon las técnicas participativas mal llamadas por algunos autores “dinámicas de grupo”.

La aplicación irreflexiva de las técnicas puede caer en el eclecticismo y no conducir a resultados satisfactorios, si no está respaldada por una concepción pedagógica clara acerca del papel del alumno y el profesor, los procesos de aprendizaje individual y grupal, los objetivos educativos y las estrategias para alcanzarlos.

Hace ya muchos años que el modelo escolar proveniente del positivismo enciclopedista del siglo XIX y del pragmatismo funcionalista de comienzos del XX está en crisis. La elaboración de nuevas concepciones que respondan no solamente a las necesidades de la época actual, sino también a las características de nuestro desarrollo histórico y la idiosincrasia de nuestra población, es una tarea urgente. Paulo Freire marca, sin duda, un camino en esa dirección, y nuestra misión, como docentes responsables, debería ser continuar reflexionando para colaborar en la construcción de una pedagogía cubana y latinoamericana.

Estas nuevas concepciones ha de partir de la práctica analizada a la luz de la teoría para retornar a ella enriquecida. Como decía Gramsci “la teoría sin práctica es hueca y la práctica sin teoría es ciega”. Por tanto, tener claro los objetivos que queremos lograr en la formación de las nuevas generaciones, soñar con el hombre nuevo y la sociedad futura, estudiar los nuevos aportes de las ciencias sociales, confrontar la validez de las teorías en la solución de los problemas prácticos y engarzar las técnicas novedosas en una concepción educativa clara y coherente, son tareas insoslayables de los docentes de hoy.

Deseo y esperanza, imagen anticipada del hombre y la sociedad que quisiéramos formar, sueños y utopías, son el trasfondo del pensamiento pedagógico innovador, aunque no siempre se concientizan ni se explicitan. Trasfondo asentado en una base ética que pudiera simplificarse en dos ejes cartesianos fundamentales: autonomía dependencia y rivalidad-cooperación, como pares antagónicos que definen los objetivos educacionales, el proyecto sociocultural que se proponen construir y la estrategia a trazar para alcanzarlos.

Por supuesto, la concepción educativa válida para el desarrollo de nuestra sociedad se ubicará en el cuadrante superior derecho autonomía en la conciencia de la interdependencia. Pensamiento crítico y creativo capaz de engarzarse en proyectos colectivos que apunten al bienestar de todos.

Capacidades de cada uno desarrolladas hasta su máxima potencialidad para ayudarse, entre todos a construir un mundo más humano. Sólo si las técnicas presentadas en este libro se articulan con esta concepción, podrán adquirir su verdadero sentido.

Pero esto no basta. El profesor que las emplee deberá resignificar su papel, asumir que él es, ante todo, un coordinador de un grupo de aprendizaje y por tanto, necesita comprender los procesos grupales, saber vincular los aspectos temáticos y dinámicos decodificar los implícitos, los emergentes, el imaginario grupal, evitar que se estereotipen los roles, analizar los múltiples juego especulares, atender, a la vez, a los individuos, las interacciones y la pertinencia al tema, en suma, aprovechar las inmensas potencialidades del grupo para provocar el desarrollo de cada uno de lo integrantes y el cumplimiento cabal y creativo de las tareas asignadas.

No cabe, en el breve espacio de un prólogo, profundizar en el vasto terreno de los desarrollos actuales de la psicología dinámica de grupos, baste con provocar al lector para documentarse acerca de esta tema apasionante, que le proporcionará una  herramienta indispensable para su trabajo y una fundamentación sólida para el empleo adecuado de las técnicas propuestas en el presente libro.

Una última acotación, hay que tener claro el concepto de participación para lograr que ésta sea real, efectiva y no aparente. Participar no es sólo estar en una actividad, moverse o hablar, sino que es, básicamente, incidir en la realidad, tomar decisiones, elaborar proyectos y ponerlos a funcionar, ser un agente activo en la determinación de los procesos sociales, laborales, políticos, productivos o culturales en los que uno está inserto.

Díaz Bordenave dice que la necesidad de participación es tan básica como la de alimento, autoexpresión o comunicación, pero que la educación actual propicia una participación formal que no desarrolla las habilidades necesarias para alcanzar altos niveles de participación.2 Establece la siguiente graduación para dichos niveles:

0- Se ofrece información para que se ejecuten tareas.

10- Se hacen consultas facultativas (según decisión de los dirigentes y profesores).

25- La consulta sobre las decisiones es obligatoria.

50- Se permite la elaboración de recomendaciones.

65- Cogestión.

80- Delegación de poder.

100- Autogestión.

“La participación real supone modificaciones en la estructura de poder, en quién decide y qué decide”, explica María Teresa Sirvent3 y señala la existencia de complejas representaciones colectivas que la obstaculizan, a saber:

• Reproducción de experiencias autoritarias y de subordinación.

• Conservación de ideas deterministas, fatalistas, mágicas.

• Pervivencia de hábitos paternalistas, asistencialistas y voluntaristas.

• Distorsión ideológica al concebirla como patrimonio de una élite o como una concesión y no como un derecho.

Ambos autores enfatizan en la necesidad de educar para la participación, que “puede ser aprendida por la práctica y la reflexión”. Sus ideas se pueden sintetizar en el cuadro siguiente:

PARTICIPAR = INCIDIR EN LA REALIDAD

Aprender a:

– Conocer la realidad

– Cooperar

– Investigar problemas

– Escuchar

– Reflexionar

– Tolerar divergencias

– Anticipar consecuencias

– Respetar opiniones

– Elaborar y valorar proyectos

– Resolver conflictos

– Usar métodos y técnicas de comunicación

– Aclarar sentimientos y comportamientos

Distinguir:

– Efectos de causa

– Observaciones de inferencias

– Hechos de juicio de valor

– Coordinar debates

– Postergar gratificaciones

Impedir:

– Manipulación

– Autoritarismo

– Paternalismo

– Formalismo

– Burocratismo

• Rechazar lo inadecuado

• Superar los obstáculos

• Responsabilizarse

• Buscar alternativas

• Organizar tareas conjuntas

Para finalizar algunas recomendaciones prácticas para el buen uso de las técnicas participativas:

• Todo curso debería comenzar por la presentación del profesor, el encuadre —explicación de las normas de funcionamiento, los objetivos, el temario y la bibliografía— y la aplicación de una a dos técnicas de presentación. Esto permite disminuir la ansiedad de los estudiantes, crea un clima adecuado para el aprendizaje y garantiza que comiencen a conocerse y saber sus nombres para facilitar el paso de la sociabilidad sincrética a la de interacción.

• En las tres o cuatro primeras clases es conveniente emplear otras técnicas de presentación —hasta que los alumnos aprendan bien los nombres— y algunas de animación o integración grupal.

• La sección más importante de este libro es la de técnicas de análisis, porque facilitan el tratamiento reflexivo de los temas, la construcción colectiva de conocimientos y el aprendizaje gozoso en un ambiente de fraternal camaradería.

• La secuencia de una clase que aplique estas técnicas podría ser: planteamiento del tema, técnicas de animación, integración o formación de grupos, técnicas de análisis, síntesis grupal y precisión de conceptos básicos.

• Hay que tener en cuenta que las técnicas son sólo armas que se utilizan en una táctica, que es el método; el cual responde a una estrategia, que es la concepción pedagógica.

• Cada técnica que se selecciona debe estar justificada en función de la estrategia, la táctica, el tema y el nivel de desarrollo del grupo.

• Es importante el orden, la secuencia y el nivel de complejidad de las técnicas usadas en clase, así como el ajuste al tiempo. No se trata de hacer muchas cosas, sino de cumplir determinadas tareas cognoscitivas y objetivos concretos.

• En grupos que ya han logrado un alto grado de integración, compromiso con el aprendizaje, concientización y reflexión; la comunicación, la creatividad y la realización de tareas colectivas pueden fluir sin necesidad de aplicar técnicas que, en esta situación, resultan artificiales.

• Las técnicas de evaluación pueden utilizarse al concluir una clase, un tema, una unidad o un curso, en dependencia de las necesidades del grupo y del programa.

• Aunque una cuidadosa y meditada preparación de las clases y selección de las técnicas es indispensable, hay que tener suficiente flexibilidad para alterar lo planificado, si la dinámica del grupo así lo requiere.

• Es deseable que los profesores encuentren en este libro una fuente de inspiración, no solo para aplicar lo que aquí se ofrece, sino para crear sus propias técnicas.

Sin más, los invito a adentrase en esta guía para la aventura de resignificar la enseñanza, toda vez que no se trata de un libro para leer sino para trabajar.

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Acerca de rodoguanabacoa

Periodista, educador popular, escaramujo... amante de la historia de mi país: Cuba.
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