Mis amigos y la lluvia (un texto de Pedro Enrique Moya)

Un día, sentados en el portal del cine Chaplin esperando el cese de la lluvia,
empezamos a escribir. Nos creíamos, en ese entonces, los jóvenes bohemios
que revolucionaríamos la literatura nacional. A solicitud mía, mi amigo
Pedro accedió a publicar en Letra Joven este texto-pese a ser
líneas muy personales-; espero que las disfruten.

«Siempre me han intrigado las propiedades de la lluvia; los efectos que tienen sobre las personas. ¡Y que conste que digo personas, y no gente! La gente no se da cuenta de la lluvia, ni siquiera cuando las hace detenerse bajo un portal o un techo cualquiera, esperando que escampe. Y miran al cielo cada cinco minutos, y a las nubes, y a las otras gentes, pero no ven la lluvia.

«Las personas sí, mis amigos sí. Yanet, por ejemplo, baila con la lluvia, se mece con ella, la malcría y cuando se molesta alborota sus charcos. Cárol la escucha caer, repicar sobre los tejados, sobre las flores, sobre los cuerpos de la gente; la oye sincera y libre pero también la escucha llorar de aburrimiento y de hastío cuando no quiere seguir siendo lluvi.

«Rodolfo prefiere conversar con ella, hacerla reír, pensar; la convence de que si se lo propone puede ser poesía tan sincera como la que más, puede ser bailarina, actriz; siempre dejándole bien claro que ella es ante todo una dama, una gran dama. Marcel la deja hacer, la deja caer serena, libre; se embriaga de ella, se embriaga con ella, se nutre y respira abiertamente cuando la lluvia cae a su lado, aunque prefiere que la lluvia caiga sobre él.

«Mabel, sin embargo, llueve con ella, a su par, cae, penetra, empapa y arrastra cuando la lluvia y ella se convierten en un gran aguacero, con gotas potentes, cercanas, profundas. En cuanto a mí, no sé, creo que prefiero verla caer, llenarlo todo, dejar las cosas mojadas y limpias como deben ser, arrastrar la suciedad y convertir a mis amigos en esa lluvia que me gusta ver».

2006 o 2007 (más o menos por esa fecha)

Acerca de rodoguanabacoa

Periodista, educador popular, escaramujo... amante de la historia de mi país: Cuba.
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4 respuestas a Mis amigos y la lluvia (un texto de Pedro Enrique Moya)

  1. Cárol dijo:

    Qué intensos aquellos años de chaplin, café literario, conversaciones mordaces y abrazos a destiempo; recuerdas el día en que nos fuimos del Chaplin para el Malecón, que estaba bravo; y todos sentado en la acera de enfrente abrazándonos de a dos, hablando sin escucharnos, como siempre; acafeinados, promiscuos e inocentes, como nos gustaba ser? Los tiempos que corren son hondos también, pero me resiento porque sé que aquellos son irrepetibles

  2. Todas aquellas noches en general, pero sobre todo aquella en particular, nos marcaron mucho. Tiempos imborrables de jóvenes amantes, tercos, amigos y locos. Brindo hoy por todos nosotros y por la vida que nos dio la oportunidad de conocernos y querernos tanto.

  3. Pedro Enrique dijo:

    Fue en el 2007, creo, en el café de 12 y 23, no en el Chaplin, esperando que, en efecto, dejara de llover. Estas líneas formaban parte de un cadáver exquisito, junto a otros textos de ustedes que recuerdo como si los estuviera leyendo ahora… el palíndromo de Cárol, la semana de Marcel, la casa de Mabel, el poema de Yanet… fue una tarde intensa y feliz, como muchas de aquellos años. Qué poco nos costaba creernos eternos… Tenemos que volver un día de estos todos juntos al Café, y volver a ser, aunque sea por un rato, mordaces, bravos, acafeinados, promiscuos, inocentes, hondos, amantes, tercos, amigos y locos…

  4. Made dijo:

    No sientan nostalgia, los invito a que sigan siendo así aventureros, locos de remate, cuerdos por Cuba ¿Quién se los impide?, si está en sus adentros los deseos de seguir siendo esos jóvenes todavía, sin destiempos y no pierdan de vista a la lluvia, que empapa pero no borra, limpia pero no llega a inmacular nuestras almas y ciudades de lo que las pudre hasta los tuétanos, entristece también, sí porque la lluvia a veces es lágrima, por los injustos, por los indolentes, por los que no miden las concecuencias de sus actos, y podría llenar esta respuesta de atroces adjetivos .. es por eso que los necesitamos así siempre jóvenes y con ganas quijotescas y hacer fidelista… pues vamos, sigan haciendo tertulias, de ahí sale el futuro…

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