Arte y transgresión (segunda parte)

Entrevista a Eduardo del Llano

Continuación…

Foto tomada de Internet

El trabajo con Chijona logró «Perfecto amor equivocado». Muchos le atribuyen al personaje de Julio del Toro una especie de recreación de su vida de escritor…

No hay mucho, al menos no de inicio. Eso es una historia que una amiga de Chijona le contó y él hizo una primera sinopsis donde el protagonista era un pintor; así onda Mendive, que pintaba modelos desnudos y los ponía a revolcarse sobre la pintura.

Después decidimos que fuera un escritor. Realmente me asustaría pensar que hay demasiado de mí en él, porque es un escritor perdedor. En el fondo no sabe tomar decisiones, le cuesta trabajo dejar a su esposa, o a su amante. Son las mujeres las que lo van arrastrando. Me gusta pensar que no soy nada así.

Decisiones como la de abandonar las clases para dedicarme a escribir, divorciarme tres veces, y haberme pasado un año en Madrid y después regresar dejando atrás otros planes, son cosas muy arriesgadas.

Parafraseando a Daniel Chavarría, ¿cómo fue «Aquel año en Madrid»?

Salí en septiembre del 2006. Fui con visa de tres meses y me quedé por quince. Tenía que escribir una película que requería una investigación. Dije que me quedaría a cuenta y riesgo. Nunca pensé en vivir ciento por ciento en España, pero sí en ir y virar como hacen muchos artistas cubanos contratados en el extranjero.

La película se terminó de filmar y me proponen otra. Fue entonces que enfrenté lo dura que es la vida allá. Puede ser una experiencia realmente humillante. La burocracia española, aunque mucha gente no lo va a creer, es mucho peor que la cubana. La cantidad de papeles que tienes que presentar, las humillaciones por las que te hacen pasar… llegó un momento en que dije: esta vida es tremenda mierda, sólo me podían dar el trabajo si conseguía la residencia. Después de quince meses donde gasté prácticamente todo el dinero que había recibido por la película, porque la vida es carísima allá, decidí regresar.

En Cuba ya sé todas las cosas que no me gustan, pero al menos soy yo, tengo una casa de la que no me van a botar nunca y es mejor que vivir en España como lo hacía. También es cierto que con las autoridades de aquí nunca tuve ninguna dificultad. Llamé al ICAIC y les expliqué que me quedaría un año más trabajando en un guión, para ver si me prolongaban el permiso de salida y al día siguiente me lo enviaron al consulado cubano.

Entre sus protagonistas repiten Thais Valdés, Enrique Molina y Luis Alberto García. ¿Escribe las historias pensando en ellos?

En la medida que uno va cogiendo confianza con el director puede influir más en esas cosas. Casi siempre piensa en algunos actores, pero puede suceder que no estén disponibles, no se pongan de acuerdo o no les guste la película. Desde el mismo momento que empezamos a escribir no, pero sí en la segunda o tercera versión, uno empieza a hacer las propuestas. También hay actores que básicamente son una garantía.

¿Recomienda alguna fórmula para escribir un buen guión?

Hay libros que explican con absoluta precisión el número de páginas que deben tener cada uno de los tres actos y donde deben estar los puntos de giro para que tu guión sea impecable técnicamente, pero lo más importante es que tu historia sea buena.

¿Cuán difícil es hacer proyectos en Cuba sin el financiamiento del ICAIC?

Es más fácil ahora que hace algunos años, en gran medida por la democratización que implica la nueva tecnología. Hoy mucha gente tiene una cámara, programas para editar desde su computadora o estudios de grabación.

Casi todas las instancias de la industria se pueden reproducir en privado. Con tener actores buenos o malos, famosos o desconocidos, una cámara y comprar unos casetes, puedes hacer una película. Lo que falla es la distribución. Yo sé cómo hacerlo pero no cómo distribuirlo… El ICAIC tiene experiencia, pero no mucha y nosotros, ninguna.

¿Dedicarse al cine tiene sus riesgos?

Aunque se diga la cosa más valiente, tiene que ser ante todo una obra artística y el arte implica riesgo y trasgresión. Son actitudes artísticas, uno no puede conformarse con seguir tanto política como artísticamente los cánones cómodos, los que hacen vendible tu película.

A veces, de una película se recuerdan actores o directores, mientras que los guionistas son un tanto olvidados, ¿cree haber escogido sabiamente su profesión?

Me definiría como un guionista que hace otras cosas, nunca como un director de cine; primero porque no creo que sea lo más importante y segundo siento que me queda demasiado grande. Yo he hecho el guión de siete películas terminadas, de ellas Alicia… y La vida es silbar han sido dos éxitos tremendos. También podemos agregar Madrigal. De mis cinco cortos, hay al menos tres que según Fernando son buenos. Entonces, parece que no me equivoqué.

FIN

Acerca de rodoguanabacoa

Periodista, educador popular, escaramujo... amante de la historia de mi país: Cuba.
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8 respuestas a Arte y transgresión (segunda parte)

  1. (tengo una pequeña estrategia… como Benedetti, pero no se lo digas a nadie: voy a comentar tus post más remotos, y así nadie sabrá que te acoso) jajaja Un abrazo.

  2. Y somos cumplidores al parecer…no tuvieron ni que torturarnos para que no nos dijéramos aquellas cosas que prometimos no decir..ni bajo tortura.
    por cierto, se me perdió la noche de anoche, no la encuentro.

  3. Sigo mi estrategia:
    para hoy el Bene me dijo que tengo que felicitarte en todos los espacios posibles….ya regalé cake antes de tiempo, inventé un cumple, estuve despierta hasta después de las 12 para que fuera, ofiacialmente, día 23 cuando me fuera a dormir… y así poder felicitarte primero… hice un post, un mensaje en botella… me falta un correo y este comentario…
    Benedetti…¿crees que ya es suficiente acoso?

    • Como dice otro poeta: y nunca será suficiente. Besos

      • ay, ay, ay!! si Eduardo del Llano sabe para lo que hemos cogido su entrevista… verdad que hay cosas inusuales!! ¿quién podría pensar que Benedetti, desde la distancia, me fuera a sugerir esto? Es más, si Eduardo del Lano reclama, o si alguien supiera, yo diré que es culpa de Benedetti, que no he tenido mejor culpa que compartir que el tener esta estrategia… 😉

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