Pablo Milanés y “lo último que trajo el barco”

Navego por Internet para ver si hay algo nuevo sobre Pablo. Escribir un artículo en Letrajoven y sumarme al debate digital, exige de mí mantenerme actualizado. En Facebook me entero del artículo de mi profesora y colega Maribel Acosta. Su inicio me atrapa:

Sin embargo, algo se quebró esta vez, al punto de que estamos inmersos en este debate. Pablo ofendió el imaginario que él mismo creara y algunas cosas sagradas para la inmensa mayoría de los de aquí y muchísimos de todas partes: sus referencias a Fidel (¿qué edad tiene el Pablo que hemos venerado?), su sentimiento de hombre discriminado (¿qué color tiene el Pablo que hemos amado?), su distanciamiento de las batallas de hoy (las que hay que librar para seguir creciendo como pueblo y como nación).

Culmino la lectura y sigo leyendo otros artículos que también aparecen en la Jiribilla. Comienzo a leer a Marta Bonet en “Silvio, una vez más”. Sus líneas defienden al poeta que enfrenta desde su lírica y valentía incuestionable, los oprobios y las incoherencias de su otrora amigo. Marta escribe del amor, de los cubanos y culmina contando que “ante la ira y el dolor de todo lo que ha sido escrito y dicho; ante la cínica exhortación a que los cubanos recuperemos la coherencia ética y la libertad afectiva, levanta la mano el poeta de estos tiempos y lo veo llegar de entre los muchos que no renunciaremos a morir como hemos vivido. Gracias Silvio, una vez más”.

Después, aunque un tanto más extenso, llegó a mis manos el artículo de Carlos Rodríguez Almaguer “¿Gregorio Milanés o Pablo Samsa?”. El último de sus párrafos, tocaba una arista de la carta que yo mismo hubiese querido contrarrestar pero que olvidé en el primer artículo que escribí.

Dice Carlos:

En su declaración abierta, advierte Pablo que “A mi regreso a La Habana (…) le digo por este medio a la intelectualidad cubana, a los artistas, a los músicos y a los altos cargos del Estado, que no me susurren más al oído: “estoy de acuerdo contigo pero, ¡imagínate!”. Yo no estoy arrepentido de incinerarme sólo en mi actitud, pero es triste y vergonzoso que haya un silencio cómplice tan funesto…” Resulta difícil de creer que quien se ofende y acusa al periodista Edmundo García de insultar a tres o cuatro artistas extranjeros que son amigos de Pablo y lo fueron de Cuba, al suponerlos influenciables, se arriesgue a desacreditarse al punto de afirmar, más que suponer, que “la intelectualidad cubana”, “los artistas”, “los músicos” y “los altos cargos del Estado” son criaturas tan viles y genuflexas como para vivir derritiéndose, inseguros y acobardados, entre un ente a todas luces “supraestatal” y Él. Esta vez exageraste, Pablo, no eres Dios.

Retomo entonces el texto de Maribel Acosta, en el que puntualiza un aspecto importante (sin dudas otra de las aristas que vuelven burdo y sucio el texto de Milanés). Escribe Maribel:

Pablo hace referencia a las llamadas Damas de Blanco, y suscribo con él que cada quien tiene derecho a convicciones propias, a que la violencia es inadmisible. Pero un día, como parte de mi vida periodística vi con mis ojos a las citadas “Señoras” recibiendo el pago de la marcha del día, escuché de mis colegas extranjeros la orientación de sus centrales de informar solo si hubiera un muerto… y observé a funcionarios de la Oficina de Intereses de EE.UU. esperando el desenlace de la jornada… Y me pregunto por el destino de las convicciones enarboladas… Otras interrogaciones sobran, por obvias.

Luego de este breve repaso y de teclear estas líneas, un amigo me avisa que Silvio actualizó el blog con nuevos textos de Pablo. ¿Qué habrá dicho? Llego entonces a la segunda cita.

Leo a Pablo en correo dirigido a un tercero (solo cito algunos fragmentos de las breves líneas):

Esta es una más de las diatribas incontroladas de Silvio frente a mí, llena de mentiras y tergiversaciones, como cuando me venía pidiendo perdón por todas ellas, desde hace más de veinte años, y yo no lo perdono. Es posible que una vez más llore, se arrepienta y pida el perdón que jamás le voy a conceder; más aún cuando ha tenido el impudor de hacer público su viejo rencor (no sé de qué categoría, que lo analicen los psicólogos) y que ha llegado a comprometer mi dignidad y mi militancia revolucionaria.

Hasta aquí, esto solo es un ataque de histeria de Pablo, nada grave. Después, en un segundo correo agrega:

Si ayer perdoné a los verdugos que indiscriminadamente me lanzaron con 23 años a los campos de concentración y a 48 mil compañeros más de desgracia, perdoné, te repito, porque no quiero que esta revolución sea como las otras que han devorado a sus hijos. Así mismo, no perdonaré la doble traición que acaba de efectuar públicamente Silvio Rodríguez a quien una vez fue su hermano. Hace años que lucho porque nuestra revolución brote con nuevos frutos y nuevos conceptos que no nos anquilosen en el mismo fracaso que otras revoluciones anteriores. Por eso, no me he callado, he hablado con valentía, ante la cobardía de los demás, solamente para tener el país que he soñado, que me hicieron soñar y que se está perdiendo gracias a la falsedad y al extremismo de los que se llaman “verdaderos revolucionarios.

Algunas preguntas para Pablo:

1. ¿Por qué después de cumplir los 24 años siguió usted cantando canciones a favor de la Revolución y de sus principales líderes históricos?

2. Según usted Silvio lo traiciona ¿acaso no está usted traicionando a todo un pueblo con esas declaraciones?

3. Usted dice luchar porque “nuestra revolución brote con nuevos frutos y nuevos conceptos que no nos anquilosen en el mismo fracaso que otras revoluciones anteriores”. ¿Cómo y en que frentes se ha manifestado esa lucha? ¿Comprando islas que después regala (o le estafan sus ex)? ¿Grabando decenas de discos que lo han enriquecido todos estos años? ¿Adquiriendo propiedades (casas y apartamentos) en algunas ciudades de Europa?

Explíqueme, porque tengo dudas.

Me permito terminar con una pregunta (cuya idea original y estilo es de mi amiga Elaine): ¿Alguien me puede decir qué coño le pasa a Pablo Milanés?

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Acerca de rodoguanabacoa

Periodista, educador popular, escaramujo... amante de la historia de mi país: Cuba.
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3 respuestas a Pablo Milanés y “lo último que trajo el barco”

  1. ernesto dijo:

    mi niña que no traiciona a nadie pablo milanes dice su opinion porque piensa asi, y silvio aprovecha pa sacarle rensillas del pasado es tan sencillo como eso. lo otro es buscarle 5 patas al gatos.

  2. pili dijo:

    por querer defender a Pablo Milanes en algo que no es defendible,al ponerse´él mismo con estas declaraciones al lado de la Derecha más reaccionaria con personajes en sus listas como los Terroristas, Posadas, Montaner, Alfa66,etc,etc, Ernesto ,!!!, no me nombre a SILVIO RODRIGUEZ ,!!!,está a años luz de este Señor!!

  3. Alfonso Sosa dijo:

    Dif´ficil resulta defender a PAblo, no es mera cuestión de decir lo que piensa, si lo que hoy piensa no lo pensó nunca antes..es decir, hace un tiempo atrás..pero al parecer algún provecho ha quiero sacar de todo esto..aliarse, ponerse al lado de lo más reaccionario de Estados Unidos contra Cuba es bien feo, por no decir bien cobarde, bien pendejo..y más si ese que se alió es PAblo Milanés..puede haber echado unos pesos en sus bolsillos..pero perdió el cariño de muchos, que es bien triste..y no mezclen a Silvio con Pablo..historias diferentes..realidades distintas.

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