INVESTIGAR para comunicar COMUNICAR para investigar. La investigación en y para estrategias de comunicación

Por Hilda Saladrigas Medina y Dasniel Olivera Pérez

(…) El comunicador social (periodista, diseñador, fotógrafo, propagandista, comunicador institucional, trabajador social) es, en todos los casos, un intérprete, un mediador social entre los textos (mensajes) y los contextos de emisores y receptores. Requiere de una alta capacidad para valorar e interpretar su realidad, dominio de los diferentes lenguajes y soportes comunicativos, así como la asunción de una serie de valores éticos y morales acordes con los proyectos políticos, humanos, culturales, económicos e ideológicos que decide defender.

En este sentido, igualmente conocemos que no solo los procesos comunicativos, sino las propias estrategias elaboradas al respecto, se conciben  y ejecutan de acuerdo con los paradigmas transmisivo – persuasivo o participativo. Ello coincide con un juicio en menor o en mayor medida democrático no solo de la comunicación, sino de la propia sociedad. Lo cual no se encuentra ajeno al reconocimiento de las capacidades interactivas que  poseen los espacios grupales en relación con los institucionales y los  mediáticos.

De este modo, diseñar e implementar una estrategia de comunicación requiere conocer previamente al Emisor, para saber qué quiere decir; al Receptor, para determinar cómo organizar los mensajes en función de sus características; los Lenguajes, Canales y Espacios, para construir estos mensajes a través de un uso racional, coherente y creativo de sonido, texto, imagen y soporte; el Contexto, para adecuarlos a las situaciones culturales, políticas, económicas  de los sujetos (actores).

Sin embargo, aún contando con toda esa información para el diseño de la estrategia, no se puede asegurar el cumplimiento de los objetivos de la misma si no se comprueban y analizan nuevamente estos elementos una vez implementada.

Se trata de una actitud investigativa constante y necesaria para diagnosticar primero (antes de la elaboración de la estrategia), y evaluar después (durante y posterior a su implementación), con el objetivo de perfeccionar los procesos comunicativos (mecanismos de control – persuasión o de liberación – participación).

¿Cómo conocemos entonces los elementos referidos?, ¿qué hacemos para identificar y valorar sus características de una manera acertada? Para ello no solo bastan buenas intenciones, no solo se requiere una actitud investigativa constante; es necesario conocer a partir de criterios con valor científico.

Los vínculos

El olfato, el oído, el tacto, el gusto y la visión (los sentidos) garantizan en un nivel primario el conocimiento que posee el ser humano sobre su realidad. Son los canales biológicos que permiten la interacción con el mundo.

La convivencia en sociedad exigió y necesitó del intercambio de información entre los hombres. Como consecuencia, provocó la adjudicación de nuevas funciones, ya con un carácter social, de dichos canales biológicos. El desarrollo de los lenguajes como forma superior de articulación del pensamiento y de interacción social materializó tal presupuesto.

Los oídos y ojos se han convertido en órganos receptores (escuchar y observar), mientras que la boca a través de la combinación de los sonidos se ha convertido en un órgano emisor. El pensamiento, el conocimiento, no entendido este como una abstracción sino como parte integrante de la realidad, exige no solo el desarrollo de estos órganos sino de las propias estructuras cognitivas para la interpretación –reflexión. Además, reclama igualmente su socialización para alcanzar su fin último, la transformación social. “El  conocimiento es una de las formas que tiene el hombre para otorgarle un significado con sentido a la realidad” (Tamayo, 1999: 1).

Toda búsqueda de información supone la necesidad de conocer algo que desconocemos total o parcialmente. Partimos siempre de nuestros conocimientos y experiencias actuales con el objetivo de ir incorporando nuevos a través de diversos caminos: desde el experimento, la interacción directa con lo que queremos conocer en su medio natural, hasta la abstracción teórica. En ocasiones, comenzamos por intentar conocer las partes de un objeto; en otras, intentamos primero conocerlo de manera general, en dependencia de sus propias características y de las condiciones en las cuales  se encuentran aquellos que inician la indagación.

Una vez definido el tema, el aquello sobre lo cual queremos conocer, podemos esencialmente observarlo (observación), interrogarlo (entrevista, encuesta), o realizar lecturas en documentos relacionados. Veamos un ejemplo común: si deseamos preparar una comida para nuestra pareja, partimos de un conocimiento inicial, los gustos culinarios que ella o él poseen. Si no sabemos cocinar, entonces leemos un libro de recetas de cocina, buscamos información en Internet (consulta de documentos), le preguntamos a nuestras abuelas o a un chef (entrevistas o consultas a expertos). Si además, nuestra abuela se encuentra en otro estado, para ahorrar dinero y tiempo, realizamos la consulta  por teléfono y no personalmente.

La vida es esencial y permanentemente un proceso de indagación sobre nosotros mismos y sobre nuestra realidad. El llamado “sentido común” nos indica la prudencia y la lógica que debemos seguir para acometer tales intenciones. Sin embargo, la complejidad de la existencia del hombre y el cúmulo casi infinito de conocimientos que la humanidad ha sido capaz de generar y preservar, advierten la incapacidad de un hombre para conocerlo todo. El conocimiento no perdura, ni se renueva, si no se comparte.

Empíricamente el hombre común conoce la realidad[1], como hemos ejemplificado. Pero la complejidad de esta trasciende lo empírico, e incluso lo intencional. Nunca nuestros juicios son totalmente acertados, y por tanto, para evitar la  mayor cantidad de errores posibles, se investiga científicamente.

El conocimiento científico se obtiene a partir de la actividad investigativa de sujetos especializados en este sentido. Se trata de una actividad sistemática y conciente cuyo fin es el propio conocimiento sobre la realidad (la naturaleza, la sociedad y el pensamiento humano). Utiliza el método científico para determinar  las causas y el por qué de las cosas, la explicación de los fenómenos. Las diferencias entre uno y otro conocimiento se resumen en el siguiente cuadro:

Conocimiento Ordinario

(empírico – espontáneo)

 

Conocimiento Científico

 

Se forma históricamente junto al proceso  del trabajo y a la actividad laboral del  hombre (se produce conocimiento a  través de otras actividades con fines  diversos).

 

Se forma como proceso especial del conocimiento, unido a la separación del  trabajo manual e intelectual. Es una  actividad en sí misma cuyo fin es la  producción de conocimiento.

 

La actividad cognoscitiva se realiza por parte de los hombres que participan en la práctica social.

 

La actividad cognoscitiva es realizada por  personas especialmente preparadas: los  científicos, quienes realizan dicha  actividad cognoscitiva en forma de  investigación científica.

 

Se caracteriza por la ausencia de medios  especiales de conocimiento: los instrumentos de trabajo son a la vez medios de conocimiento.

 

El conocimiento científico crea y elabora  los medios especiales del conocimiento  para el estudio de los objetos y  fenómenos de la naturaleza y de la  sociedad.

 

Los objetos del conocimiento son aquellos vinculados con la actividad práctica del hombre.

 

Se interesa y aborda no solo los objetos  relacionados con la actividad práctica  sino otros que aparecen en el curso del  desarrollo del propio conocimiento.

 

Los conocimientos alcanzados se reflejan  en forma de juicios que recogen la  experiencia de las generaciones.

 

Se expresan en sistemas especiales de  categorías.

 

Se limita a encontrar nuevos hechos y resultados (Ej. descubrimiento de la vela, la rueda, molinos viento, yerbas medicinales, etc.)

 

Busca explicar esos hechos mediante  las hipótesis, leyes y teorías existentes, o  creando nuevas.

 

La objetividad es muy limitada pues está  estrechamente vinculado a la percepción  y acción.

 

Mayor objetividad y confiabilidad, pues  las teorías científicas se contrastan con la  experiencia para ser verificadas o  negadas.

 

Ahora bien, cuando pretendemos conocer sobre los procesos comunicativos (intercambio, interacciones expresivas entre seres humanos) resulta evidente que no  nos referimos a lo natural, sino a lo social y al pensar. Como consecuencia, nuestros  análisis estarán sujetos a la diversidad, variabilidad sensibilidad e inmaterialidad  característico de las prácticas humanas, de los procesos sociales. El contenido de una  roca no es variable, y se puede incluso tocar, segmentar, a través de procedimientos  técnicos y/o abstractos. Sin embargo, el contenido de un ser humano (no lo biológico  sino lo subjetivo) es sumamente variable e intangible. Por ello, el investigador social  debe desarrollar continuamente habilidades para la interpretación y el trabajo en  equipo.

Los centros de interés del conocimiento científico social, y que por tanto, debemos  tomar en cuenta para el estudio de la comunicación, son los siguientes:

1. Las características físicas y personales de los individuos.

2. Los roles, status y acciones sociales que estos asumen y realizan.

3. Los criterios, juicios, opiniones y conocimientos que se forman en la vida social  (pueden denominarse hechos internos o subjetivos).

4. Las motivaciones, sentimientos, creencias, valores y actitudes (internos o subjetivos, pero que se diferencian porque impulsan más directamente a la acción).

5. Las instituciones sociales que integran en su conjunto la sociedad organizada.

6. Las normas y pautas de comportamiento originadas en la vida social humana.

7. Las distintas y múltiples obras culturales de los hombres.

8. Las diversas realidades naturales o físicas en cuanto influyen en la vida social  humana.

La investigación científica tiene como fin último describir, explicar y transformar la  realidad. Para el autor Rojas Soriano la investigación es ese “proceso en el que se  vinculan diferentes niveles de abstracción, se cumplen determinados principios  metodológicos y se cubren diversas etapas lógicamente articuladas, que se apoya en  teorías, métodos, técnicas e instrumentos adecuados y precisos para poder alcanzar  un conocimiento objetivo, es decir, verdadero, sobre determinados procesos o hechos  sociales” (Rojas Soriano, 1990: 18).

Esta información y/o conocimiento objetivo que se obtiene mediante el proceso investigativo consciente, planificado y sistemático, característico de la ciencia, permite  describir, explicar y transformar los procesos comunicativos. En particular aquellos en  los cuales interviene las prácticas profesionales de comunicación social, léase  periodismo, publicidad, relaciones públicas, comunicación institucional, grupal,  educativa y visual, entre otras.

Desde los objetivos, los espacios de interacción, las formas y contenidos de los mensajes, los procesos de recepción y reinterpretación, hasta los recursos necesarios  y disponibles para la implementación de una estrategia de comunicación exigen el  empleo riguroso de procedimientos científicos. “Solo así se reducen los riesgos en las  decisiones que se toman, se estructuran las incertidumbres y se manejan las  situaciones complejas con las que debe lidiar el acto comunicativo público, y con ello  la producción y distribución de comunicación adquiere su necesaria autonomía y  respeto social” (García, 2001: 657).

Tipologías de la investigación en comunicación

En su mayoría la investigación que para las estrategias de comunicación se realiza es aplicada y no requiere de grandes reflexiones teóricas ni técnicas específicas, sino de la adaptación de los métodos e instrumentos clásicos de la investigación social.

La investigación aplicada tiene por objetivo principal servir para la resolución de problemas concretos y la toma de decisiones, de aquí se deduce que los  resultados obtenidos por los investigadores se manejan con discreción y  profesionalismo.

También se puede hablar de investigación fundamentada, conocida como fundamental, básica o pura. Este tipo de investigación está dirigida a la  generación de nuevos conocimientos científicos o la comprobación de nuevas  teorías o elementos de la ciencia, en este caso de la comunicología. Sirve  para argumentar esquemas, modelos y modos de hacer las estrategias de  comunicación según determinados presupuestos teóricos y contextuales que  las determinan y median[2]. Así mismo, permiten analizar con carácter crítico las relaciones de  interdependencia entre las estrategias comunicativas y las políticas culturales y  sociales que las demarcan, no sólo en un espacio y tiempo específico sino  también de manera diacrónica, lo que permite valoraciones con visión histórica.

Por el modo de realización se puede hablar de investigaciones pasivas y participativas. Las pasivas son aquellas donde el investigador o grupo de investigación lleva a cabo el proceso de levantamiento de información con el  empleo de métodos y técnicas positivistas, hipotético- deductivos, como la  encuesta por cuestionario y las escalas de medición. El objetivo de estas es establecer generalizaciones, tendencias de comportamiento de los fenómenos,  casi siempre expresados numéricamente. Por ejemplo, “únicamente el 10 % de  los encuestados obtiene información sobre nuestra organización a través de la  radio, medio que dicen utilizar diariamente más de las tres cuatas partes de los  mismos. Ello indica que no se están aprovechando todas las potencialidades  de este medio para insertar los mensajes de la organización”.

Por otra parte, las investigaciones participativas son aquellas en las que los públicos a los cuales va dirigida la estrategia desarrollan un papel activo en el proceso investigativo. Permiten acercarse a los niveles de complejidad social  desde la perspectiva de sus propios protagonistas. En este caso la investigación se encara con métodos y técnicas que estimulan el trabajo  reflexivo grupal como la investigación – participación. Sus objetivos no son generalizar ni medir, sino profundizar e interpretar la realidad, contrastar opiniones, valorar. No debe confundirse esta clasificación con la Investigación – Acción – Participación (IAP), en la cual el investigador no solo facilita la participación de los sujetos en  el proceso investigativo, sino que permite su actuación crítica para acometer  los resultados, es decir, la transformación social (una estrategia comunicativa  pudiera ser un ejemplo en este sentido).

Otra clasificación delimita las investigaciones de acuerdo con los dos  omentos importantes del ejercicio de planeación estratégica: el diagnóstico y la  evaluación.

En el diagnóstico se busca orientación para la actuación comunicativa. Se trata  de captar la lectura y producción de sentido (interpretaciones) de los sujetos  sobre la situación, tema y realidad que será objeto de la comunicación. El  diagnóstico indica el tipo de líneas de acción que está demandando la situación  problémica que caracteriza el escenario de partida; permite el planteo de  objetivos estratégicos, adecuados a las líneas de acción que se elijan en  función de los problemas detectados, y facilita la determinación de el(los) eje(s)  temático(s) por el cual pasarán todas las acciones que se proyecten (Toirac y  otros, 2005). Además, facilita la información necesaria sobre el perfil demográfico, psicológico, sociológico y cultural de los sujetos que estarán  implicados en el proceso comunicativo, así como el uso que hacen de los  canales y los espacios públicos donde deben aparecer los mensajes. Esta  información permite elaborar el plan de medios y las acciones comunicativas a  desarrollar.

En la evaluación se pretende conocer con exactitud hasta qué punto los objetivos propuestos fueron cumplidos, si sobreviven o no los rasgos  problémicos que justificaron la estrategia, si el tiempo y los recursos humanos y  materiales utilizados no fueron desperdiciados, y finalmente, si se debe o no,  dar por concluido el proceso de la planeación estratégica. Los métodos y técnicas a utilizar en la investigación/evaluación estarán en dependencia del  carácter que se le haya dado al diagnóstico: pasivo o participativo.

Desde el punto de vista comunicativo, y a partir de una taxonomía  clasificación) incipiente[3], se pueden identificar dos grandes tipologías de  investigaciones para las estrategias de comunicación:

Comunicológicas: Son aquellas que tienen un enfoque teórico o  teórico/aplicado para el diagnóstico y evaluación de la estrategia trazada, en  tanto producto comunicativo con fines específicos y alcances determinados.

  • Diagnóstico del estado de una estrategia de comunicación, su evolución y eficacia.

a) Análisis de contenido para determinar el balance de acciones de comunicación; el equilibrio de los soportes que utiliza.

b) Monitoreo del cumplimiento de la emisión de los productos comunicativos elaborados, según las frecuencias establecidas y en los medios pautados.

c) Encuestas de opinión a los públicos objetivos para recoger criterios referentes a la estrategia (formas y contenidos de los productos comunicativos,  sistematicidad, etc.), y así valorar la influencia que en la opinión pública ha  ejercido la forma de ejecución de la misma (ejercicio también conocido como  postest).

d) Las pruebas de aceptación del mensaje. Se realizan en todas las fases del proceso creativo para garantizar el recuerdo de éste y la eficacia general del  proceso comunicativo como un todo.

e) Consultas de experticidad mediante entrevistas en profundidad a especialistas para completar la evaluación.

  • Análisis y evaluación de las regularidades del proceso de planificación estratégica de la comunicación. Se trata de determinar la correspondencia entre el modelo de estrategia seguido, la temática desarrollada, la dinámica de trabajo del equipo de realización, y los  presupuestos teóricos que sustentan dicha estrategia, así como los contextos geográficos, políticos, económicos, culturales y tecnológicos determinados en  los cuales se implementa.
  • Fundamentación de enfoques y/o modelos de planificación estratégica de la comunicación.

Para la producción: Son aquellas que tienen por objetivo obtener con el mayor rigor posible, la información destinada a nutrir la elaboración de la estrategia.

  • Caracterización de los públicos objetivos:

a) Sociopsiocológica (actitud, motivaciones, necesidades).

b) Sociodemográficas (edad, sexo, ocupación, nivel de escolaridad, etc.).

c) Cultural (hábitos, costumbres, ritos, símbolos, signos, etc.).

  • De imagen (buscan el conjunto de ideas, creencias e impresiones sobre un tema, fenómeno o institución/organización).
  • De opinión (miden nivel de información, intenciones de los públicos, creencias y  juicios de valor).
  • De medios de comunicación y soportes promocionales (tamaño y composición de la audiencia, aceptación de programas radiales y televisivos, así como de periódicos y revistas, frecuencia de exposición al medio y al impacto comunicativo, etc.).
  • De usos de espacios públicos y prácticas comunicativas.
  • De consumos culturales, incluidos los medios de comunicación masiva.

También resultan importantes en este sentido los análisis del contexto, conocidos además como análisis situacional. Interpretan de manera dialéctica  el contexto en el cual se va a intervenir para encontrar allí las fuerzas que  actúan, las contradicciones que operan, las limitaciones concretas, las  tensiones, las oportunidades. Estos se realizan a través de tres técnicas básicamente: investigación bibliográfica, observación y entrevistas en  profundidad.

Para cualquier investigador y/o decisor es sumamente importante la validez de las investigaciones, lo cual permite contar con argumentos sólidos para defender sus resultados. En el caso de las investigaciones sobre y para las estrategias de comunicación este criterio está en dependencia de:

  • La pertinencia de sus indicadores de estudio (diagnóstico y evaluación).
  • El modo de realización según sus propósitos (pasivas o participativa).
  • Las  técnicas de muestreo.
  • Los métodos, técnicas, procedimientos e instrumentos a emplear.
  • Las características personales y profesionales de los investigadores.
  • El proceso de aplicación, interpretación y contextualización de los resultados.
  • La capacidad de los decisores para emplear los resultados.

Pasos del proceso de investigación

Cualquier investigación científica sigue una serie de etapas o pasos lógicos debidamente organizados y planificados. Incluso, aún cuando el método  científico fuese flexible y el proceso investigativo se alejase de lo lineal y lo  mecánico[4]11 dichas etapas deben tomarse en cuenta. El conjunto mínimo de  pasos que caracteriza la investigación como proceso son: la planeación, el trabajo de campo y el procesamiento y análisis de los resultados.

A continuación se ofrece una breve descripción de los rasgos esenciales de  cada uno de ellos:

1. Planeación

1.1  Definición del tema de investigación:

En este tipo de estudios con carácter aplicado es importante precisar muy bien  las prioridades investigativas que necesitan una respuesta. Como  consecuencia, en un primer momento una investigación debe reunir los  siguientes requisitos:

  • Estar orientada a la búsqueda de información o a la evaluación del estado de la  estrategia de comunicación, su evolución y eficacia.
  • Ser novedosa.
  • Prever la organización y sistematización de los hechos o aspectos a ser estudiados.
  • Contar con los recursos humanos (conocimiento, habilidades, tiempo) y materiales mínimos necesarios para llevarla a cabo.

1.2  Planteamiento del problema:

Una vez comprobada la viabilidad del tema, se requiere la exposición de la cuestión a investigar a manera de pregunta. Recordemos que todo  desconocimiento supone un cuestionamiento a la realidad: ¿Cuáles son las  características culturales de los jóvenes entre 18 y 24 años de la Comunidad  “X”? ¿Cuáles de los mensajes utilizados en la Estrategia “Y” son recordados  por los jóvenes entre 18 y 24 años de la Comunidad “X” (público objetivo)?  ¿Cómo los miembros mayores de 55 años de la Comunidad “X” interpretaron  los mensajes propuestos por ellos mismos una vez concluido el período de  aplicación de la estrategia “Y”?

Si se percatan, todas estas preguntas son precisas. No nos referimos a todos  los jóvenes, sino a todos los jóvenes entre 18 y 24 años que viven en la  comunidad “X”.

No nos referimos a cualquier mensaje, sino a aquellos correspondientes a la Estrategia “Y” y que fueron dirigidos a los jóvenes anteriormente descritos. Por tanto es importante comprender que en este momento de la investigación se delimita y ubica el problema desde el punto de vista conceptual, temporal,  espacial y contextual (socioeconómica, política, histórica y ecológicamente), lo cual requiere definir claramente qué queremos investigar (unidad de estudio y  observación).

También en esta etapa son formulados los objetivos de la investigación, los cuales responden al para qué hacemos la investigación, al cómo vamos a utilizar la información, el conocimiento que resulte de esta actividad.

No se deben confundir los objetivos de la estrategia de comunicación con los objetivos de la investigación para la estrategia. Los objetivos de investigación incluyen todas las acciones de planificación, ejecución y evaluación de la  comunicación; pero se orientan a obtener la información necesaria para  optimizar estos procesos, para elaborar e implementar la propia estrategia (sus  objetivos, mensajes, medios) y para verificar sus resultados.

Los objetivos se escriben en infinitivo (implican acción) de acuerdo con la intención de identificar, caracterizar, diagnosticar, analizar, valorar o evaluar determinado objeto.

Autores, defensores de una perspectiva funcionalista (pasiva – persuasiva), señalan que los resultados de una estrategia deben ser medibles: determinar la cantidad de sujetos que actuaron de acuerdo a nuestras intenciones (la  cantidad de sujetos que compraron un producto, que votaron por un partido,  que asistieron a una marcha). Sin embargo, comunicativamente también  interesa estudiar el reconocimiento de los mensajes, la reinterpretación y  apropiación de los mismos no solo en las marchas sino en la vida cotidiana de  las personas.

1.3  Revisión bibliográfica:

Resulta una fase imprescindible porque permite precisar el estado del conocimiento acumulado en la disciplina, así como su volumen y matices. Antes de estudiar un fenómeno (y como parte de este proceso) debemos conocer cómo otros científicos antes de nosotros han investigado dicho  fenómeno, en qué contextos, y cuáles han sido sus resultados. Ello nos  permitirá guiar nuestro estudio y evitar errores.

La revisión bibliográfica también ayuda a recopilar una amplia gama de informaciones que son de utilidad. Desde qué es un canal de comunicación y  cuál es su estructura, hasta cómo preguntar a un experto sobre su  funcionamiento.

La investigación bibliográfica documental es un método y una técnica de imprescindible para cualquier investigación. Su finalidad es obtener información  a partir de documentos escritos o no escritos. Dichos documentos son  considerados fuentes y se clasifican esencialmente en: fuentes primarias[5] y fuentes secundarias[6]. Igualmente esta técnica posee una serie de fases que incluyen: confección de la guía temática[7], recopilación y evaluación de  fuentes[8]15, recogida de información y análisis e interpretación de datos.

1.4  Adopción de un criterio conceptual que explique los aspectos a estudiar:

En  el caso de las investigaciones aplicadas es valido este paso pues con el se logra clarificar las definiciones conceptuales de los aspectos a estudiar, así como la contrastación de metodologías que los hayan abordado. También se consultan datos empíricos para confrontar información y no partir solamente de  análisis lineales.

Este aspecto tiene mucha relación con el anterior (revisión bibliográfica). Una vez consultados, analizados e interpretados las documentos básicos es necesario acogerse a un criterio teórico – metodológico y conceptual, o por el  contrario, elaborar uno propio de manera tal que nos permita comprender  nuestro objeto de estudio y su contexto.

1.5  Planteamiento de la hipótesis y definición conceptual de las variables objeto de estudio:

La hipótesis es una explicación tentativa de un fenómeno formulada a manera de proposición, es una respuesta a nuestras preguntas con los conocimientos que poseemos en un momento inicial del estudio. Para ofrecer esta respuesta la investigación científica se apoya en un sistema de conocimientos organizados, los cuales en el caso de las investigaciones aplicadas parten de datos empíricos o proposiciones producto de estudios  anteriores.

La hipótesis describe el comportamiento de una variable según determinadas circunstancias o establece la relación entre varias de ellas para explicar o  predecir, en la medida de lo posible, indicadores cuya relación se haya  comprobado. Está constituida por las unidades de análisis, las variables y  elementos lógicos (Alonso y Saladrigas, 2000: 26).

La variable o variables deben ser conceptualizadas y operacionalizadas en  aras de explicitar cómo serán evaluadas y con ello apoyar la creación de los  instrumentos de investigación. Si nuestra pregunta de investigación fuese: ¿cuáles son las características de los mensajes audiovisuales dirigidos a los  jóvenes entre 18 y 24 años de la Comunidad “X”?; nuestra única variable sería  mensajes audiovisuales. Por supuesto, tendríamos que definir primero qué es un mensaje, cuáles son sus componentes (forma y contenido) y cómo se manifiesta en el medio  audiovisual (Imagen, texto y sonido). De esa manera lógica se actúa para  operacionalizar las variables.

Cuando la investigación no se encuentra orientada a la medición sino a la interpretación cualitativa de los hechos, nos referimos a categorías de análisis en lugar de variables, y a premisas en lugar de hipótesis. Ello no significa un mero cambio de términos; por el contrario, demarca una intención investigativa. Las categorías de análisis son construidas a partir de la experiencia del  científico en su interacción con el objeto hasta el final de una misma  investigación.

1.6  Diseñar la investigación y determinar los métodos y técnicas a emplear:

En  esta fase se determina la relación entre las variables que son objeto de estudio. De ello depende la selección adecuada de los métodos y técnicas que se   deberán emplear para la búsqueda de información. Conceptualmente tiene que  quedar clara la relación entre las políticas institucionales, por ejemplo, y los  mensajes producidos por el área de comunicación de dicha institución; entre el  medio digital y la extensión de las crónicas periodísticas que en él se publican;  entre los contenidos de los mensajes de una estrategia de comunicación y los  objetivos de la misma.

De este modo se habla de diseños experimentales (se aíslan o controlan  ciertas variables) y diseños no experimentales (espacio natural), estos últimos a su vez subdivididos en transaccionales o transversales (en un tiempo y espacio preciso) y longitudinales (a lo largo del tiempo como un proceso). También existen los llamados estudio de casos (relativamente pequeños en cuanto a cantidad) para las perspectivas más cualitativas.

1.7  Determinar la unidad de análisis y estructurar la muestra:

El proceso de muestreo lo realizan especialistas en estos temas. Consiste en la selección de  los documentos, sujetos o procesos a investigar, los cuales son en un doble sentido fuente de información y objeto de análisis. Tal selección se realiza en función de los objetivos del estudio, del diseño establecido y de las condiciones  reales de acceso a dichos documentos, sujetos y procesos.

El muestreo puede ser probabilístico o no probabilístico. El probabilístico exige  la representatividad de la muestra con el objetivo de poder ofrecer  generalizaciones a partir de resultados estadísticamente válidos. El no  probabilístico contempla lo casual, lo intencional.

En el caso de los estudios cualitativos se habla de muestreos estructurales y teóricos. El investigador selecciona la unidad de análisis de acuerdo con las particularidades que esta posee para cumplimentar la investigación.

Hasta este punto queda elaborado el Proyecto de la Investigación, documento  que debe ser presentado y aprobado, en conjunto con un plan de trabajo de las  acciones a desarrollar por los investigadores, y con el presupuesto necesario  para las mismas. Posteriormente se elaboran las técnicas de investigación y se  comprueban a modo de pilotaje en el trabajo de campo. En este caso por su  importancia se les dedicará a las técnicas un acápite final.

2. Trabajo de campo

2.1 Realizar el estudio y recolectar los datos:

En esta etapa, como ya se señalaba anteriormente, se calcula la validez y confiabilidad de los instrumentos de medición seleccionados y elaborados  mediante lo que los investigadores llaman pilotaje. Una vez corregidos se procede a la aplicación definitiva con el fin de captar todos los datos posibles que permitan responder al problema de investigación. Es una fase crucial pues  en ella se produce el contacto con el objeto de estudio. Por tanto, debe ser desarrollada y supervisada por un personal debidamente capacitado para ello.

Para el levantamiento de información debemos tomar en cuenta que siempre la realidad (nuestro objeto) es mucho más rica a cómo la habíamos imaginado.  Las informaciones proporcionadas por los sujetos o por los documentos son  variables y todas importantes. En ocasiones algún comentario realizado en  nuestra presencia mientras aplicamos un cuestionario nos ofrece más  información que la propia entrevista. En ese sentido es imprescindible la  interiorización de los objetivos y variables del estudio. Por supuesto, desarrollar  estas habilidades requiere de mucho entrenamiento.

También debe preverse un mecanismo eficaz de conservación y organización  de la información recogida en correspondencia con las técnicas utilizadas. Tanto los espacios como los tiempos de aplicación de las mismas deben ser debidamente planificados y cumplidos. Ello encierra, por ejemplo, desde los  horarios y espacios en los cuales se observará determinado fenómeno (lo que  hacen las personas en un evento preparado por la comunidad), hasta la  cantidad de observaciones que debe asumir un investigador en un día. El  trabajo de campo se puede extender incluso meses, en correspondencia con el  tipo de investigación (cuantitativa o cualitativa, pasiva o activa), sus objetivos, los instrumentos y las propias habilidades del investigador.

Cuando se trata de una investigación participativa el investigador es un  mediador en la búsqueda colectiva del conocimiento, y en el logro de  consensos respecto a este. Se parte de dos principios fundamentales: todos los  conocimientos y prácticas son válidos (los del herrero, el panadero o los del  intelectual), y el error no se considera como una derrota sino como la  advertencia de la necesidad de tomar un nuevo camino. En este caso el  investigador/mediador debe recibir información prácticamente analizada.

3. Procesamiento y Análisis

3.1 Análisis e interpretación de los datos obtenidos:

Desarrollar el análisis y la interpretación de la información demanda al investigador una alta capacidad para la abstracción, la síntesis y la interrelación tanto de datos empíricos como de conceptos. En este caso es indispensable que este haya participado, o al menos que domine perfectamente, el diseño de  la investigación y el cuerpo teórico conceptual que lo sustenta. Los análisis son expresión de los diseños propuestos.

En esta fase se suelen seguir los siguientes pasos lógicos:

1. Se codifica toda la información recopilada, o sea, se asignan números o símbolos a todas y cada una de las categorías de respuesta que aparecen en cualquier documento de recogida de información.

2. Se tabula mediante sistemas de procesamientos computarizados las frecuencias de aparición de las respuestas bien de manera sencilla o cruzada; y manualmente se procesan las preguntas abiertas y las observaciones realizadas.

3. Se procede a realizar la interpretación y análisis de los resultados desde el punto de vista estadístico y cualitativo. Para ello es necesario la organización e interrelación de toda la información recogida, así como su análisis a la luz de los contextos.

Aquí es importante aquello que los autores denominan como el cruce de información, el contraste entre los datos recogidos sobre un mismo tema a   través de diferentes vías o técnicas. Es posible que los jóvenes entre 18 y 24  años de la Comunidad “X” se consideren (entrevistas) sujetos activos en el cuidado del  medio ambiente. Sin embargo, en nuestra observación podemos constatar que  realmente no ocurre así: tiran basuras a las calles, no cuidan la vegetación,  escuchan música a tonos elevados y molestos para otros habitantes de la  comunidad todo el día, etc.

3.2 Elaborar el informe de investigación:

Aquí se resume todo el proceso de investigación. Adopta disímiles formatos,  pero lo más importante de todo resulta la descripción clara y precisa de los procedimientos seguidos y los resultados obtenidos. Se recomienda ofrecer toda la información necesaria para que cumpla con su función de servir para la  toma de decisiones o el enriquecimiento conceptual.

En general un informe de investigación debe cumplir con el siguiente formato:

1. Presentación

2. Título/Tema

3. Autores (individuales e institucionales)

4. Fecha

5. Resumen (con los aspectos esenciales de qué se hizo, por qué y con cuales resultados, no debe exceder las 250 palabras).

6. Breve justificación o explicación de los motivos del estudio.

7. Objetivos

8. Breve descripción del proceso de investigación (¿qué se hizo, qué proceso o a quiénes se estudió [muestra] y cómo se realizó?)

9. Conclusiones (expuestas por puntos)

10. Recomendaciones (propuesta de acciones a acometer a partir de los resultados)

11. Resultados (Abundar en las complementación de las conclusiones con argumentos, comparaciones, gráficos y tablas).

12. Bibliografía utilizada y consultada.

13. Anexos (incluyes desde los instrumentos de investigación utilizados, los gráficos y tablas, hasta todos aquellos documentos que se consideren importantes para comprender las valoraciones realizadas).

En ocasiones sucede que hasta este punto hemos realizado un excelente proceso de investigación: diseño, trabajo de campo e interpretación de  resultados; pero no somos capaces de organizar nuestro pensamiento sobre cómo debemos escribir los resultados (los análisis realizados). En este sentido lo primero es guiarse a partir de las preguntas de investigación (¿las respondimos todas?, ¿tuvimos en cuenta todos los elementos?). Luego debemos seleccionar aquello que no puede dejar de decirse debido a su valor estratégico para explicar nuestras consideraciones finales. Entonces es el momento de organizar de manera lógica, estructurada y coherente toda la información. Primero nos referimos, por ejemplo, a las  características generales de los interlocutores; luego, al conocimiento que  poseen sobre los mensajes utilizados en la campaña; finalmente, al uso que hacen de esos mensajes en su cotidianidad. Por supuesto, cada punto de los  anteriores exigen un cierre conclusivo.

Una vez escritos los resultados se realiza una síntesis de los mismos. Esta consiste en valoraciones precisas y concretas (conclusiones) que permitirán  acto seguido concebir las recomendaciones del estudio.

Respecto a la redacción del informe se sugiere:

1. Lenguaje directo, sencillo y fluido.

2. Lenguaje impersonal (3ra persona del singular, con lo cual se intenta dotar de objetividad a las reflexiones expresadas: se considera, se indica).

3. Claridad: frases cortas, simples, evitar términos ambiguos, poco conocidos.

4. Exactitud y precisión: no abusar de la adjetivación ni la terminología de significación subjetiva; no llamar a las cosas por su nombre vulgar o común, utilizar un diccionario.

5. Requisitos científicos: incluir las notas y referencias de las fuentes. Las citas apoyan la credibilidad y el valor de las afirmaciones que utilizamos.

Igualmente, cuando se trata de un estudio en el cual los sujetos investigados tienen una participación activa (cualitativo), en muchas ocasiones los resultados se escriben utilizando la propia terminología de dichos sujetos. Se pretende reflejar fielmente sus impresiones sobre los hechos analizados. En muchas ocasiones el investigador cualitativo en conjunto o no con los sujetos construye un diario de investigación, lo cual permite posteriormente realizar un  análisis crítico de todo el proceso, así como contar con un gran cúmulo de  información para interpretar.

Debemos además recordar que la investigación no concluye con el informe, sino con la presentación del mismo. En este acto usualmente se encuentran presentes las personas o instituciones para las cuales realizamos el estudio (en caso de ser participativo se cuenta además con la presencia de los sujetos  participantes). Este momento dará la oportunidad de aclarar dudas, de profundizar en elementos importantes ante un auditorio que será poco probable  reunirlo en otra ocasión. Todo el trabajo realizado se puede perder en una presentación[9]. Esta deberá  no exceder los 15 a 20 minutos, ir inmediatamente a los puntos precisos,  utilizar medios de apoyo como gráficos y tablas, combinar lo racional  (argumentos) con lo emotivo (ejemplos), emplear un lenguaje sencillo, ser  didáctica en correspondencia con el conocimiento técnico que posea al  respecto el auditorio hacia el cual nos dirigimos, agradecer el tiempo  y los recursos que dicho auditorio le dedicó a la investigación.

4. Métodos y técnicas.

Los métodos y las técnicas a emplear, están en dependencia del modo de realización de la investigación y los aspectos a estudiar. Sobresalen por su uso la encuesta por cuestionario, la entrevista, la observación, las técnicas proyectivas y escalares con reflexiones cuantitativas y/o cualitativas.

Todas las técnicas deben buscar información útil para responder al problema científico y adaptarse a las condiciones específicas del objeto de estudio, por ejemplo, al lenguaje de los sujetos a entrevistar. Cada pregunta (si es entrevista) o indicador (análisis de contenido) deben ser específicos y  particulares. No debemos preguntar (indagar) varias veces por el mismo  aspecto en una misma técnica a menos que esto cumpla alguna intención.

A continuación serán expuestos los principales rasgos de aquellos métodos y técnicas que pueden ser utilizados.

La observación:

El primer método empleado por el hombre para obtener información fue precisamente la observación. Consiste en la recopilación de datos de interés social mediante la percepción directa de los elementos del objeto estudiado. Se desarrolla un registro sistemático, válido y confiable de comportamientos o conductas manifiestas significativas para los objetivos de la investigación. No se trata de observar y registrar todos los comportamientos; sino aquellos  planificados consciente y deliberadamente. La observación como toda técnica  de recolección de información tiene un carácter selectivo que le garantiza su  rigor científico.

Tipos de Observación:

1. Según el grado de formalización del procedimiento:

  • Estructurada o estandarizada: Se establecen y delimitan previamente los aspectos a observar.
  • No estandarizada: No se determinan de antemano los aspectos a observar específicamente. Solo se ha definido el objeto de la observación.

2. Según el grado de participación del observador:

  • Participante: El observador se integra entre los observados, de manera tal que  tiene mayor posibilidad de información.
  • No participante: El observador no se integra al grupo, observa la situación desde fuera.

3. Según la información que se les ofrece a los sujetos observados:

  • Abierta: El observador es conocido por el objeto de observación.
  • Encubierta: El objeto observado no conoce que está siendo observado, y por tanto ignora quién es el observador.

Si bien la observación permite recoger datos de situaciones en el momento en que ocurren (sin mediadores), y al margen de la voluntad de las personas que son observadas; implica, por otra parte, gastos de tiempo y dificultades para  controlar las percepciones de los observadores. Para evitar estas dificultades  se siguen una serie de pasos lógicos (Sampieri, 2003: 429-433):

1. Definir con precisión el universo de aspectos, eventos o conductas a observar.

2. Establecer y definir las unidades de observación (¿a qué o a quiénes vamos a observar?).

3. Establecer y definir las categorías y subcategorías de observación.

4. Seleccionar a los observadores.

5. Elegir el medio de observación (lugar y momento).

6. Elaborar las hojas de codificación (aquellas que le atribuyen un valor numérico a cada respuesta para realizar posteriormente los análisis).

7. Proporcionar entrenamiento a los observadores.

8. Calcular la confiabilidad de los observadores (similitudes y diferencias en los niveles de comprensión e interpretación, interiorización de las categorías y subcategorías, etc.).

9. Realizar cada observación y codificar sus resultados.

10. Realizar los análisis apropiados por categorías y de manera general.

Igualmente, tal como existe un instrumento (guía temática) para captar la información necesaria cuando utilizamos la técnica de búsqueda bibliográfica documental; existe un instrumento que se denomina guía de observación, el  cual se corresponde con los intereses de la técnica que venimos tratando. Esta  Guía debe contener:

  • Datos del lugar de Observación.
  • Establecimiento del período de Observación.
  • Especificidad de la unidad de Observación.
  • Determinación del tipo de Observación.
  • Precisión de los elementos a observar o indicadores.

Ahora bien, podemos encontrar conductas que no considerábamos importantes para nuestro objeto en un primer, y sin embargo resultaron serlo cuando  aplicamos nuestra guía de observación. En ese caso, este instrumento no es  una camisa de fuerza, pues una de sus características en cualquier tipo de  investigación es su flexibilidad.

La encuesta:

Es un método de obtención de información primaria basado en el planteamiento de preguntas orales o escritas al conjunto de personas investigadas. El contenido de estas preguntas constituye el problema de la investigación a nivel empírico, pues debe establecerse total correspondencia  entre las preguntas de investigación, las variables o categorías de análisis y la encuesta.

Esta técnica recoge información sobre opiniones, creencias, preferencias, inclinaciones y motivaciones (dimensión subjetiva) que tienen determinadas personas o grupos. Se pretende develar lo que está detrás de ciertas acciones o acontecimientos. Por el carácter de la interacción pueden distinguirse dos tipos fundamentales de encuesta: la encuesta por cuestionario y la encuesta  por entrevista.

Encuesta por cuestionario: Es la guía más elaborada y se aplica en entrevistas estandarizadas. Consiste en una serie de preguntas dirigidas a un determinado número de personas para conocer una situación social, un hecho, una actitud, una opinión. Es el instrumento para obtener respuestas a través de un  formulario impreso o electrónico que es contestado por el propio encuestado o  llenado por el investigador (personalmente, postal, e-mail, teléfono).

Tal como ocurre con la observación elaborar un cuestionario cumple con una serie de pasos. El autor Roberto Hernández Sampieri (2003: 294) propone los siguientes:

1. Revisión de la literatura de cuestionarios que utilicen las mismas variables de  nuestra investigación.

2. Evaluar la validez y confiabilidad de cuestionarios anteriores.

3. Decidir si se aplicará un cuestionario desarrollado por otro estudio o se desarrollará uno propio.

4. Determinar la codificación de las preguntas cerradas.

5. Elaborar la primera versión del cuestionario.

6. Consultar con expertos o personas familiarizadas con los temas investigados.

7. Ajustar la primera versión.

8. Entrenar encuestadores.

9. Llevar a cabo la prueba piloto.

10. Elaborar la versión final del cuestionario.

11. Decidir el contexto en que se aplicará.

12. Aplicar.

Toda encuesta incluye un encabezamiento o lema en el cual se le explica a los encuestados las intenciones de ese instrumento y qué organización se encuentra realizándola. Además se les agradece su colaboración y se les hace notar la importancia de ello. La formulación de las preguntas deben seguir los siguientes requisitos (Alonso y Saladrigas, 2002: 43- 44):

1. Deben ser concisas, claras y comprensibles (la extensión total del cuestionario no debe exceder de 30 minutos).

2. Cada pregunta debe contener una sola idea, referirse a un solo aspecto o relación lógica. Sería incorrecto preguntar si ve UD diariamente el noticiero de  “X” canal y las películas que ofrece en la tarde. Lo correcto sería preguntar  cuáles son los programas del canal “X” que ve habitualmente.

3. El lenguaje debe adaptarse a las características de los sujetos, ser apropiado a sus niveles de comprensión y conocimientos.

4. El orden de las preguntas debe seguir una secuencia lógica y pasar gradualmente de lo simple a lo complejo, de lo general a lo particular, de lo impersonal a lo más íntimo y comprometedor.

5. Evitar cambios o transiciones bruscas de tema.

6. Evitar formulaciones tendenciosas. Las preguntas no deben contener ninguna sugerencia capaz de inclinar al sujeto hacia una respuesta predeterminada. Ejemplo: La mayoría de los miembros de su comunidad opina…

7. Las preguntas no deben molestar o incomodar a las personas, especialmente cuando se indaga sobre aspectos íntimos.

Una encuesta normalmente combina diferentes tipos de preguntas. Aquellas que permiten diferentes respuestas (abiertas o cerradas)[10], las que solicitan  diferentes contenidos (hechos, conocimientos, opiniones, actitudes y motivos  de conducta)[11] y las que tienen diferentes funciones (filtro, control, etc.)[12].

Aunque esta técnica impide el contacto personal y sistemático, posibilita el empleo de muestras amplias, favorece el anonimato (menor desconfianza) y  resulta más fácil de analizar que otras técnicas con carácter cualitativo.

Encuesta por entrevista: Generalmente son cuestionarios más flexibles que se aplican a unidades de análisis (sujetos) puntuales. Se basa esencialmente en  la interacción recíproca y ponen énfasis en aspectos más diversos, profundos y simbólicos. El investigador no se limita a recolectar datos sino que interactúa con su objeto. Posee además, mayor libertad en el diseño del instrumento, lo cual requiere de alta suspicacia y habilidad para sostener un diálogo  provechoso, constante y mutuo. Sus resultados no son generalizables pero sí permiten particularizar y profundizar. Además, en una entrevista se combinan los análisis de las respuestas de los individuos con sus actitudes observadas  durante las diferentes sesiones (pueden ser más de una).

También existen un conjunto de aspectos a tomar en cuenta para realizar una entrevista. El conocimiento previo sobre el sujeto o los sujetos a entrevistar, la elección del lugar donde realizarla[13], la elaboración del guión con las  preguntas organizadas lógicamente[14], lo cual incluye apertura y cierre.

El análisis de la información recogida a través de esta técnica es totalmente interpretativo – valorativo. Por ello requiere de la triangulación de toda la información sin obviar los contextos en los cuales fue obtenida y las  características de los sujetos que la produjeron.

Se identifican actualmente dos tipos fundamentales de encuestas por entrevistas:

a) Entrevista individual: Esta modalidad actualmente está siendo muy utilizada para la realización de la entrevista en profundidad: el proceso comunicativo por  el cual el investigador extrae información de una persona – informante con  carácter exhaustivo y cualitativo. Para conocer las características de los  Emisores y obtener proyecciones de estos en torno a temas relacionados con  la comunicación, esta técnica es vital.

b) Entrevista grupal: Se materializa a través de los denominados grupos de discusión (Grupo Focal o Focus Grup). Consiste en una dinámica de grupo (intercambio) con un número pequeño de participantes centrado en un tema  focal. Un moderador calificado para alcanzar niveles crecientes de comprensión y profundización en las cuestiones fundamentales del tema objeto de estudio,  guía la aplicación de esta técnica. Se parte del criterio de considerar todas las opiniones legítimas, y se busca el logro del consenso del grupo sobre un tema determinado partiendo del reconocimiento y validez de las opiniones diferentes. La entrevista grupal es muy útil para desarrollar equipos de trabajo creativo, así como para la interacción con los receptores cuando no se poseen todos los recursos necesarios para implementar una encuesta impresa (como ejemplo).

En ambos casos el investigador debe tener presente que no siempre podrá  contar con el tiempo de esos sujetos para aplicar una entrevista, o un  cuestionario. Por tanto ese tiempo debe aprovecharse al máximo.

Análisis bibliográfico o documental[15]:

Tiene como finalidad buscar en los documentos leyes, regularidades, características, conceptuaciones en torno a un tema previamente definido. Los documentos son entendidos en sentido amplio como cualquier objeto físico que constituya el registro de algún conocimiento: escritos, audiovisuales, arquitectónicos, etc.

Análisis de contenido:

Es una técnica de investigación que se dedica a la descripción objetiva (categorías precisas para todos los analistas), sistemática (evaluativa), cuantitativa y/o cualitativa del contenido manifiesto de la comunicación. Esta  técnica es por tanto esencial en la comunicación (mensajes y textos), así como  en todo el proceso de interpretación de resultados (los registros de las entrevistas o de los cuestionarios se estructuran finalmente como informes,  otros textos).

Los pasos lógicos que sigue la utilización del análisis de contenido no difieren significativamente con el de otras técnicas: selección de la muestra de una población, definición de la unidad de análisis, construcción de las categorías, elaboración de un sistema de cuantificación, capacitación a los codificadores (estudio piloto), reelaboración de las categorías, aplicación, análisis de  información e interpretación de los resultados.

Este último paso exige a la luz de las corrientes más contemporáneas realizar inferencias relativas al texto no solo de orden semántico (Ej. frecuencia de aparición de un tema), lingüístico (Ej. orden de sucesión de los elementos significantes) o paralingüístico (Ej. entonación); sino referidas a las condiciones de producción y recepción individuales (psicológicas, ideológicas) y  contextuales (sociales, culturales e históricas).

Otras técnicas no menos importantes, las cuales a pesar de sus componentes psicológico y sociológico, han sido utilizadas y apropiadas por los investigadores sobre comunicación, son: las técnicas proyectivas, las escalas y las encuestas sociométricas.

Técnicas Proyectivas: Son aquellas mediante las cuales los sujetos se enfrentan con una situación estimulante. Ante esta reaccionarán según el  significado particular que tenga para ellos y según lo que experimenten en el curso de dicha reacción. Por ejemplo, una de las más conocidas es el  completamiento de frases, la cual consiste en completar expresiones  inacabadas con lo primero que al sujeto le viene a la mente.

En mi comunidad el periódico…

Prefiero leer…

Hoy quisiera…

Durante la noche…

Escalas: Se utilizan para medir, lo que en ciencias sociales consiste en vincular conceptos abstractos a indicadores empíricos. Por eso a partir de las variables a investigar, se seleccionan indicadores que son elementos observables y cuantificables. Con estos indicadores se elaboran los instrumentos de medición  (las valoraciones se expresan en números). Las escalas a su vez, se clasifican  en escalas de actitud[16] y de valoración[17].

Un ejemplo de escala es la de Intensidad, en las cuales el sujeto generalmente responde su grado de preferencia por un aspecto del objeto de estudio:

¿Qué opinión le merece el nombre de nuestra Radio Comunitaria?

No me Me gusta gusta nada !__!__!__!__!__!__!__!__!__!__! muchísimo

0   1   2   3   4    5   6   7   8   9  10

Encuesta sociométrica: Es la forma de medir las relaciones interpersonales que se establecen entre los miembros de un grupo. Consiste en un sencillo  cuestionario en el cual cada persona indica los miembros de su grupo con lo  que desea o no desarrollar una actividad específica, por ejemplo trabajar,  estudiar, pasar el tiempo libre.

 

A manera de cierre

Hasta este punto hemos podido comprobar la complejidad de los procesos investigativos en y para la comunicación. Los mismos requieren de especialistas en este sentido, conocedores además, de las particularidades y conceptos propios de dicho objeto de estudio. Sin embargo, no siempre tenemos el tiempo ni los recursos para diagnosticar y evaluar nuestra actividad de manera totalmente científica. Por ese motivo sugerimos mantener una actitud investigativa constante en todas nuestras actividades. Trabajar en equipo, escuchar siempre a nuestros interlocutores, confrontar información, cuestionarnos tanto los procesos comunicativos como sus resultados; y por supuesto, consultar cuando sea necesario libros sobre metodología de la investigación y sobre comunicación.

HILDA SALADRIGAS MEDINA. Doctora en Ciencias de la Comunicación. Se desempeña actualmente como  Vicedecana docente de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La  Habana. Es además Vicepresidenta de la Asociación Cubana de Comunicadores Sociales.

 

Bibliografía

 

1. Alonso Alonso, María Margarita e Hilda Saladrigas. Para investigar en Comunicación Social. Guía Didáctica. Editorial Félix Varela, La Habana, 2002,  91p.

2. Jaramillo Sierra, Luis Javier. Ciencia, tecnología y sociedad (Módulo No. 1) Serie Aprender a Investigar. Tercera Edición, Editado por ICFES, Santa Fé de Bogotá, 1999.

3. Kaplún, Mario. La comunicación en la acción popular. En Rayza Portal, Milena Recio e Hilda Saladrigas (compiladoras) “Selección de lecturas sobre Comunicación Social”, s.r. pp. 17 – 29.

4. Kaplún, Mario. El proceso comunicativo: la práctica de la comunicación. En Rayza Portal, Milena Recio e Hilda Saladrigas (compiladoras) “Selección de lecturas sobre Comunicación Social”, s.r., pp. 30 – 85.

5. Martín Serrano, Manuel. La epistemología de la comunicación a los cuarenta años de su nacimiento. Consultado en versión digital, tomado de TELOS, Cuadernos de Comunicación, tecnología y Sociedad, Nº22. FUNDESCO, Madrid, junio-agosto de 1990, pp. 65-73.

6. Martín Serrano, Manuel. Génesis de la comunicación. En Hilda Saladrigas Medina (compiladora) “Introducción a la teoría y a la investigación en comunicación”. Editorial Félix Varela, 2005, pp. 9 – 39.

7. Pardinas, Felipe. Metodología y técnicas de investigación en Ciencias Sociales. Tomado de la 3ra edición. Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1971, 188p.

8. Prieto Castillo, Daniel. Notas introductorias al análisis del proceso de comunicación. Consultado el 22 de febrero de 2007 en sitio web: http://www.civila.com/dominicana/comtexto/teoricos.htm

9. Roberto Hernández Sampieri. Metodología de la Investigación. Editorial Félix Varela, La Habana, 2003, 263 p.

10. Rodríguez Gómez, Gregorio; Javier Gil Flores, Eduardo García Jiménez: Metodología de la investigación cualitativa. Editorial Félix Varela, La Habana, 2004, 372 p.

11. Rojas Soriano, Raúl. El proceso de la investigación científica. Cuarta  edición. Editorial Trillas, México, 1990.

12. Tamayo y Tamayo, Mario. La investigación (Módulo No. 2) Serie Aprender  a Investigar. Tercera Edición, Editado por ICFES, Santa Fé de Bogotá, 1999.

13. Tapia B, María Antonieta Santiago: Apuntes sobre Metodología de Investigación, s.e., s.l., 2001.

14. Toirac, Yanet; Julieta Meriño y Rosa Muñoz. Selección de lecturas sobre Publicidad. Editorial Félix Varela, 2005.


[2]El presente texto ha sido precedido de varias reflexiones en este sentido.

[3] Recordemos que el campo académico de la comunicación se caracteriza   por profundas desarticulaciones y contradicciones, y que puja actualmente por  convertirse en ciencia.

[4] Permitiría volver atrás y realizar etapas paralelamente.

[5]Contienen información básica: libros, folletos, monografías, colecciones de artículos, libros de textos y manuales, publicaciones periódicas y/o seriadas, boletines de información, tesis e informes de investigación, etc.

[6]Sirven para obtener información respecto a los documentos primarios: enciclopedias, glosarios, diccionarios, reseñas, catálogos de biblioteca,  bibliografías, etc.

[7]Orienta el proceso de la recogida de datos debido a que   señala organizadamente los puntos específicos sobre los cuales se requiere  información.

[8]Entre los criterios que se siguen para evaluar una fuente se  destacan: su vigencia y actualidad, el reconocimiento que posea el autor  (persona e institución), las fuentes que utiliza y el contenido en sí de la obra.

[9] Debemos recordar que no solo se   presentan los resultados de la investigación, sino que la estrategia en sí misma  también es usualmente presentada en condiciones similares. Por tanto, los comentarios anteriores le son igualmente válidos.

[10] En las abiertas no existen límites en las alternativas de respuesta. Ejemplo, ¿qué piensa usted de la comunicación interna de su institución?

En las cerradas se limitan las posibles respuestas del interrogado. Ejemplo, ¿Le gusta leer el periódico comunitario Despertar? Sí_____ No_____

[11] Ejemplo: edad (hecho), ¿cuáles son sus funciones como comunicador de esta organización? (conocimiento), ¿se encuentra satisfecho con la periodicidad  en la actualización de nuestro mural? (opinión).

[12] Las preguntas filtros se realizan previamente a otra pregunta con el fin de  buscar respuestas de solo aquellos que nos interesan. Ejemplo, ¿asistió a la  obra de teatro popular de esta semana? (filtro), ¿cómo valora la actuación del personaje principal?

Las preguntas de control pretenden comprobar la veracidad y sinceridad de las respuestas ofrecidas a otras interrogantes. Ejemplo, ¿conoce UD la fecha de fundación de su organización?, ¿cuándo se fundó su organización? (control).

[13] Se aconseja permitirle al sujeto seleccionar el sitio en caso de ser individual, si se trata de una entrevista colectiva sería prudente prepararlo previamente. Debe ser agradable, de modo tal que permita aliviar tensiones y concentrarse en la actividad.

[14]En muchas ocasiones los entrevistados se adelantan a nuestras preguntas, en esos casos se debe evitar retroceder bruscamente, pues pude perderse el hilo conductor del ejercicio.

[15] Anteriormente en el epígrafe de diseño de la investigación se abundó en este sentido.

[16]La información que se obtiene caracteriza cualidades internas del individuo: opiniones, actitudes, motivos, conocimientos, habilidades, etc. Ejemplo: Actitud de una persona hacia un producto  comunicativo determinado

[17]La información que se obtiene caracteriza a objetos externos al sujeto de la medición. Ejemplo: Valorar un producto comunicativo, un medio de comunicación, etc.

Acerca de rodoguanabacoa

Periodista, educador popular, escaramujo... amante de la historia de mi país: Cuba.
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2 respuestas a INVESTIGAR para comunicar COMUNICAR para investigar. La investigación en y para estrategias de comunicación

  1. janine gabriela dijo:

    que pasa bien monse para que lo ponen

    • janine gabriela dijo:

      !uhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh¡ q paso

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