La comunicación social en la gestión de proyectos comunitarios. Reflexiones sobre el tema

Por Aymé Plasencia Pons

La década de los noventa significó diversos cambios y re-ajustes para la sociedad cubana; como parte de ellos el trabajo comunitario adquirió una dimensión particular porque estimulaba la participación social y la autogestión como vías para la solución de problemas puntuales en el ámbito local y a los que el Estado no podía ofrecer una atención inmediata.

El espacio comunitario y barrial constituyó el principal escenario para realizar estas experiencias que al generar propuestas encaminadas al desarrollo local también se orientaron, y todavía es así, hacia la defensa de los valores y principios del sistema social cubano.

En estas experiencias se encuentran los proyectos comunitarios entendidos como un conjunto de acciones estratégicamente planificadas que involucran y articulan a personas interesadas en provocar cambios o transformaciones en su realidad (barrio, localidad, comunidad), para lo cual necesitan contar con una serie de recursos humanos y materiales, que utilizados racionalmente, les permiten producir bienes o servicios, de beneficio social, en un tiempo determinado con un enfoque sostenible.

Los proyectos comunitarios se deben inscribir en las estrategias de desarrollo territorial planificadas por los gobiernos municipales, además son promovidos e impulsados por instituciones con presencia en lo local como son: cultura, educación, salud, agricultura, vivienda, deporte, entre otros; así como organizaciones no gubernamentales, asociaciones y organizaciones religiosas.

La forma en que son planificados e implementados algunos de los proyectos comunitarios, nos remite a una propuesta metodológica conocida como gestión de proyectos que se orienta hacia la solución de problemas concretos y que contribuyen al desarrollo humano. Esta propuesta se caracteriza por estimular procesos participativos con una concepción dialéctica e integral, al tiempo que privilegia la construcción colectiva del conocimiento, el trabajo articulado y grupal; ubica a los actores involucrados como sujetos de su propia transformación social; potencia y desarrolla capacidades; privilegia la dimensión educativa a partir del desarrollo de valores como la solidaridad, la cooperación, el intercambio y el crecimiento personal y grupal.

La gestión de proyectos comunitarios necesita, y por tanto genera, procesos de relación y articulación entre los actores involucrados; ello permite potenciar capacidades como la concertación, la negociación y la gestión. Estos proyectos se nutren de procesos endógenos; es decir, que nacen de la propia comunidad, además contribuyen al fortalecimiento de redes sociales y al establecimiento de relaciones entre las instituciones y organizaciones que están presentes en la comunidad y fuera de ella.

Esto indica que existen varias dimensiones en el ciclo de vida de un proyecto comunitario, nos referimos a la dimensión investigativa, educativa, participativa, de articulación de actores, comunicativa y de sostenibilidad. Desde el momento en que se desata un diagnóstico integral de la realidad de una comunidad se está investigando, es inherente a todo proceso de cambio y transformación. Constantemente se deben conocer las variaciones del contexto, qué piensan y sienten las personas, cuáles son sus problemas y qué posibles soluciones existen.

En este proceso de autodiagnóstico, las personas toman conciencia de los problemas de su localidad, de sus potencialidades y oportunidades, y proponen soluciones viables —en palabras de la educación popular «aprenden haciendo»—; además, reciben capacitación donde se comparten conocimientos y habilidades. Esto no se puede lograr si no existe una participación real de los pobladores que no sólo se limita a la presencia física en determinados eventos, sino que incluye la toma de decisiones, la consulta, la ejecución de actividades, la capacidad de propuesta movilizativa y como evaluadores en momentos específicos del proyecto.

Todo esto hace que las personas cambien, miren la vida de forma diferente, desarrollen capacidades y habilidades que les permiten gestionar soluciones a sus problemas y con ello hacer sostenibles sus proyectos. En la base y como parte de estos procesos se encuentra la comunicación como elemento clave, no sólo porque es imprescindible la comunicación interpersonal para relacionarnos con las personas, sino porque trabajamos en grupo, porque producimos una información necesaria que se debe socializar para la toma de decisiones; además, si consideramos el proyecto como una organización social temporal nos encontraremos ante una estructura donde es necesario un sistema de comunicación para su funcionamiento.

Valdría la pena preguntarse entonces:

• ¿Qué relación tiene la comunicación con la gestión de proyectos comunitarios?

• ¿Cómo realizar un diagnóstico de comunicación en un proyecto comunitario?

• ¿Qué propuesta alternativa, en el terreno de la comunicación, puede contribuir a facilitar el desarrollo de un proyecto comunitario?

Estas son algunas de las interrogantes que guían la siguiente reflexión sobre el tema, sin pretender establecer o señalar pautas generales sobre el análisis de la dimensión comunicativa en la gestión de proyectos.

Consideraciones sobre la importancia de la comunicación social en la gestión de proyectos

La comunicación es inherente al ser humano para relacionarse con sus semejantes. En los proyectos, la comunicación es una dimensión que se genera de forma natural. Podríamos mencionar ejemplos como: exponer el proyecto, esto es muy importante pues permite informar sobre las características de la experiencia, los principales resultados propuestos y alcanzados, las actividades realizadas, entre otros, con el fin de estimular la participación y multiplicar lo aprendido.

Otro ejemplo es el funcionamiento del grupo gestor del proyecto. Como se conoce, este grupo es el máximo responsable del diseño, planificación, ejecución y evaluación de un proyecto. Tiene la característica de ser muy flexible; es decir, algunos de sus integrantes entran y salen según la fase en la que se encuentre el proyecto. Esto implica que exista alguna persona dedicada a recopilar información para registrar la historia del proyecto y de esta forma cada actor que se incorpore puede conocer sus antecedentes y la trayectoria histórica. Pero además es necesario lograr una buena comunicación grupal que favorezca el clima de trabajo interno.

Se podría continuar con varios ejemplos que legitiman la importancia de la comunicación en la gestión de proyectos. Sin embargo, ¿asumimos conscientemente la dimensión comunicativa en la gestión de los proyectos que realizamos?, ¿le destinamos recursos humanos, materiales y financieros para realizar acciones comunicativas dentro de un proyecto?, cuando surge un problema de comunicación ¿se ofrece una solución emergente a ese problema puntual?

Estas interrogantes pueden ayudar a una autoevaluación sencilla de lo que hacemos en nuestras experiencias, pero lo cierto es que cuando se asume conscientemente la dimensión comunicativa se facilita el desarrollo y el camino de un proyecto. Es percibir la comunicación como un apoyo, como un servicio complementario para implementar el proyecto.

Si pensáramos en la información, por ejemplo, considerada como un componente esencial en el proceso de comunicación, nos percatamos de cuán útil puede ser contar con información oportuna y pertinente en cada fase del ciclo de vida de un proyecto, porque permite ser más conscientes de las actividades y procesos, tomar decisiones más certeras, ofrecer un tratamiento acorde con los problemas y disminuir los riesgos en un proyecto.

La comunicación, en sentido general, contribuye a desarrollar procesos de sensibilización y articulación entre los distintos actores involucrados. Permite identificar fortalezas, oportunidades, amenazas y debilidades que pueden viabilizar o entorpecer el camino del proyecto y crear un clima favorable de trabajo al interior del grupo gestor. Esta dimensión constituye un enlace necesario entre los ejes de investigación, educación, participación y sostenibilidad. Es un elemento clave para establecer alianzas estratégicas, así como impulsa la creación y producción de medios alternativos que estimulan la motivación y la participación en el proyecto.

En el orden del crecimiento personal, la comunicación contribuye al desarrollo de la capacidades y habilidades que deben tener los gestores de proyectos, como son: habilidad de diálogo, coordinación, elaboración y estructura de mensajes, mediación de conflictos, escucha, conocimiento del interlocutor, dominio de la comunicación extraverbal, por solo mencionar algunos elementos que constituyen pequeños pilares que forman la base de los futuros procesos de participación, articulación y gestión.

La dimensión comunicativa en la gestión de proyectos comunitarios

La comunicación es un complemento útil para el proyecto y es posible incorporarla conscientemente como una dimensión; se puede ofrecer un tratamiento integral a los problemas de comunicación con el objetivo de fortalecer el funcionamiento del grupo gestor, la articulación de actores, estimular la participación, así como la promoción y la divulgación.

Sin embargo, no es recomendable diseñar e implementar un conjunto de acciones de comunicación a ciegas, primero es necesario conocer los problemas y profundizar en otros elementos a través de un diagnóstico de comunicación con carácter participativo.

Esto no debe verse como la repetición del diagnóstico general, sino como una profundización en aquellos problemas de comunicación analizados, los cuales de agravarse, pueden entorpecer el curso del proyecto. De manera que el diagnóstico de comunicación no debe estar ajeno al diagnóstico general del proyecto. Por el contrario, se nutre y recurre a este con mucha frecuencia, porque ofrece un análisis integral de la realidad.

Sobre el diagnóstico de comunicación

El diagnóstico de comunicación con carácter participativo en un proyecto comunitario permite profundizar en los problemas, mediante un análisis de causa y efecto, con el fin de disminuir los riesgos; posibilita realizar una mirada crítica a las relaciones personales y grupales que se establecen al interior del grupo gestor; indaga en experiencias anteriores en materia de comunicación vividas por los habitantes de la comunidad; profundiza en las necesidades informativas de los individuos, grupos y actores claves, así como en las características de la población; conoce la incidencia de las instituciones en la comunidad, las relaciones personales y de poder; además, considera y valora en qué medida y cómo la comunicación actuará en los procesos que el desarrollo del proyecto genere.

Es importante identificar la presencia y actividad de líderes formales e informales, quienes generalmente coinciden con ser líderes de opinión en el barrio y gozan de prestigio e influencia en determinados grupos.

También se encuentran las fuentes formales e informales generadoras de mensajes. En el espacio geográfico de la comunidad coexisten diversas instituciones sociales, las cuales se convierten en fuentes generadoras de mensajes e información con un carácter oficial (Comités de Defensa de la Revolución, Federación de Mujeres Cubanas, Núcleo Zonal, Consejo de Vecinos, escuelas, consultorios médicos, Consejo Popular, entre otros), también están presentes los grupos informales de vecinos y amigos que pueden convertirse, en un momento determinado, en fuentes trasmisoras de información.

Relacionado con esto se encuentran los espacios comunicacionales formales e informales, como aquellos espacios funcionales empleados por las instituciones, organizaciones y grupos sociales donde se trasmite e intercambia información.

Otros elementos que pueden ser diagnosticados son las relaciones que se establecen entre instituciones e individuos y los flujos de comunicación; es decir, cómo circula la información en la comunidad. Además, las necesidades comunicativas e informativas de los actores involucrados en el proyecto, sin olvidar los medios de comunicación más efectivos en la comunidad.

El proceso de diagnóstico lleva implícito un carácter de investigación que, desde nuestro punto de vista, es conveniente diseñar desde la concepción metodológica de la investigación — acción — participativa, donde los participantes se envuelven en un proceso de análisis de la realidad, como forma de conocimiento para luego convertirse en protagonistas de la transformación de su entorno.

Entre las técnicas e instrumentos metodológicos para realizar el diagnóstico de comunicación, se incluyen los instrumentos cualitativos y cuantitativos. A estos se suman las técnicas proyectivas y las que contribuyan a estimular la creatividad humana, todas orientadas a propiciar la construcción colectiva del conocimiento.

La información obtenida en el diagnóstico de comunicación se ordena, se procesa y se analiza con el fin de llegar a conclusiones que allanen el camino del proyecto.

Propuesta alternativa para facilitar el desarrollo de un proyecto comunitario

Luego del procesamiento de la información obtenida durante el diagnóstico, podemos decir que contamos con el mapa de comunicación del proyecto, donde se describe cómo funciona el proyecto y la comunidad desde el punto de vista de la comunicación social. Este mapa contiene todos los elementos necesarios para crear una estrategia de comunicación que facilitará el desarrollo del proyecto. Es aquí donde se percibe la relación entre la información obtenida durante el diagnóstico y la estrategia de comunicación como propuesta alternativa.

La estrategia resume la intención y el cómo se quiere orientar el tema de comunicación no sólo hacia la comunidad, sino también hacia el interior del propio proyecto. Es un conjunto de acciones programadas y planificadas que se implementan a partir de ciertos intereses y necesidades en un espacio de interacción humano y en un tiempo determinado, para lo que se necesita disponer de determinados recursos.

Debe tenerse en cuenta en el momento de diseñar una estrategia de comunicación participativa, la definición clara y precisa de los objetivos comunicativos, exponer de forma sencilla qué se pretende lograr.

También se deben definir los coprotagonistas de la estrategia. Este es uno de los aspectos que legitima el carácter participativo de este conjunto de acciones. Una representación de los pobladores de la comunidad y algunos miembros del grupo gestor deben diseñar e implementar la estrategia de comunicación. En la elaboración de los productos comunicativos también debe estar una representación de la comunidad; son ellos quienes dominan los códigos de lenguaje, la forma de decir, saben cómo llegar a la comunidad pues son parte de ella.

Este modo de trabajar la comunicación responde a un intento de romper con el modelo de educación y comunicación «bancario». Se propone incentivar la participación y motivar a la comunidad, ello hace más rico el proceso de comunicación porque se percibe poniéndose énfasis en el proceso y no en el resultado (el producto). Al tiempo que hay una mejor comprensión del mensaje, mayor compromiso y se sienten parte de la transformación de su realidad.

Es importante realizar una valoración de los recursos con los que se cuenta o se podría contar, además de los medios comunicativos que se van a emplear, porque son más eficaces en la comunidad y están acordes con el proyecto.

Se debe diseñar un cronograma de actividades que estará estrechamente relacionado con las actividades planificadas por el proyecto, estas deberán complementarse y en su conjunto contribuir al logro del objetivo general del proyecto.

No puede olvidarse el proceso de retroalimentación, son momentos que se planifican para recibir información sobre cómo marcha la estrategia.

Evaluación de la función de la comunicación en la gestión de proyecto

La evaluación es uno de los procesos más importantes, donde la información que se obtenga de la retroalimentación desempeña un importante papel, ya que permite conocer si se alcanza o no el objetivo general propuesto.

La dimensión comunicativa no deberá ser evaluada por sí sola, sino en función del proyecto. Es decir se debe medir la eficiencia y eficacia de la comunicación en función del proyecto.

Es importante medir la comunicación grupal al interior del grupo gestor, cómo circula la información y cómo es su relación con los colaboradores más activos de la comunidad; también valorar si se ha favorecido o no el proceso de articulación de actores con la implementación de acciones de comunicación.

Otros elementos que merecen ser evaluados son: la elaboración de productos comunicativos; la recepción de mensajes (incluyendo las distorsión, decodificación e interpretaciones realizadas); la pertinencia de los medios empleados, si están acordes o no a las posibilidades del proyecto. Además, se puede incluir el nivel de información que tiene la población sobre el proyecto y su relación con la participación. Para realizar la evaluación es muy útil contar con un conjunto de variables e indicadores que resumen lo que es necesario evaluar y facilitan este trabajo.

A modo de conclusión

Reconocer de forma consciente la comunicación como una dimensión importante en el desarrollo de un proyecto y como un elemento que ayuda a tener una visión más integral de la transformación de la realidad que se pretende realizar.

La comunicación constituye la base de importantes procesos que garantizan el éxito del proyecto como son: la articulación de actores, la participación, la capacitación, la integración y fortalecimiento del grupo gestor, el conocimiento y difusión de información sobre el proyecto y la relación proyecto — comunidad.

Concebir la comunicación con el sentido de una estrategia que contribuye a orientar mucho mejor los intereses en esta área hacia el interior del proyecto, la comunidad y fuera de ella, incluidas las instituciones con las que se relacionan.

La estrategia de comunicación forma parte de un conjunto de estrategias que marchan paralelas al proyecto. Sin embargo, una estrategia comunicativa diseñada con un sentido integrador puede llegar a convertirse en un sistema de comunicación que acompaña y facilita el desarrollo proyecto.

AYMÉ PLASENCIA PONS: Socióloga de formación. Actualmente se desempeña como investigadora del Centro de Información y Estudio sobre las Relaciones Interamericanas (CIERI).

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Acerca de rodoguanabacoa

Periodista, educador popular, escaramujo... amante de la historia de mi país: Cuba.
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