Pregones populares «con propiedad»

La junta provincial de ciudadanos vinculados al trabajo por cuenta propia convocó a un concurso que constituía un verdadero desafío para la imaginación. El día indicado se dieron cita en la Plaza de la Catedral más de un centenar de pregoneros: los rellenadores de fosforeras, los vendedores de palos de escoba y de trapear, los compradores de pomos de perfumes, los que cambian lámparas viejas por lámparas nuevas, los forradores de colchones, los que venden galleticas de chocolate, pellys, huevitos, africanas y todo tipo de confituras, los panaderos (es decir, los que venden pan de flauta) y todo cuanto vendedor ambulante supo de la improvisada cita.

Al llegar sufrieron una gran decepción. El concurso no buscaba poner en competencia pregones originales, entonaciones agraciadas o número de ventas por día. Se trataba de constatar cuál de los pregoneros podía hacer la oferta más inverosímil, la más fantasiosa, aquella que nadie pudiera creer pero que aún así quisiera comprar.

El premio del concurso consistía en una gira de dos semanas con los gastos pagos por tres países latinoamericanos y una estancia de tres meses en alguna isla del Caribe (ajena al archipiélago cubano). Con semejante estímulo aquellos vendedores ambulantes decidieron permanecer en la catedral, exprimirse sus neuronas e improvisar los más locos y aventurados pregones.

Después de seis horas de torneo el jurado seleccionó a cinco finalistas que volvieron al día siguiente para definir el certamen.

«Vendo la Nimbus 2012 que además de barrer y volar te permite limpiar el escritorio de tu PC de todos aquellos ficheros en desuso: documentos viejos, fotos de tus ex, pelis pasadas de moda, todo por el módico precio de 5 CUC. Además la Nimbus viene acompañada de seis varitas mágicas con tarjetas internas de 10 CUC cuya recarga puede realizarse desde cualquiera de los puntos de ETECSA. Arriba, que se acaban. Las escobitas de Harry Potter, vamos, si no te apuras, se acaba», dijo uno de los pregoneros, precisamente el que obtuvo el quinto lugar.

«Vamos, ven, embúllate, esto está mejor que el Lucas Plus. No pierdas un minuto y compra Chupa Chupas a prueba de reguetón. Mientras Chupas no escuchas más música ruidosa, estos caramelos de reciente importación te permiten ir en una guagua y solo escuchar boleros y canciones románticas. Vamos, compra mi Chupa para que escuches La VOZ melodiosa de tu cantante favorito», gritó uno a puro pulmón y alcanzó un digno cuarto lugar.

«Arriba, se vende reloj antiguo; marca Tic-Tac-nic. Ideal para misiones internacionalistas en países fríos. Los relojes Tic-Tac-nic han demostrado que no se paran ni aunque se acerque un iceberg. Vienen con manuales incluidos de cómo dar la vuelta al mundo en 80 días y con una sección extra de crucigramas para llenar durante los 80 días que se puede demorar cualquier trámite migratorio para poder viajar a cualquier lugar del mundo. Compra tu reloj Tic-Tac-nic, recuerda que el mejor momento es a_hora», anunció quien quedaría en tercer lugar.

El segundo escaño lo ocupó un pepillo posmoderno que con tremenda onda y/o voltaje iba por toda la calle: «Vamo, asere, que conmigo se partió la tarima a la mitad, ay mamá, dale que relleno balitas de gas, eso sí, nena, ven que tengo la manguera ideal pa tu balita, dale chula si te quedas sin gas, ven a mí y verás como te pongo a gozar, tú eres la mía y yo soy el tuyo, con mi relleno se acabó el barullo». Por supuesto que este premio del jurado fue ampliamente discutido y tuvo sus respectivas reclamaciones que no fueron atendidas por el jurado.

Pero entonces llegó un viejito que se alzó con la copa dorada. Al principio muchos no lo entendieron, pero después de pensar unos minutos le dieron el premio al más ingenioso, fabulador e imaginario de los pregones. Y con esto termino esta crónica. Dijo el viejito:

«Arriba, dale que vendo lo de siempre: maní molido a dos pesos, señoritas a uno cincuenta, pizza caliente a cuatro pesos, pastelitos a peso, maní garapiñado a cincuenta centavos, batido de frutas a dos, pie de coco a uno cincuenta, rosquitas a tres por cinco, jugo a uno y cajitas a ocho pesos, todo en moneda nacional».

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Acerca de rodoguanabacoa

Periodista, educador popular, escaramujo... amante de la historia de mi país: Cuba.
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2 respuestas a Pregones populares «con propiedad»

  1. jajaja, qué ingenioso!!! por cierto, por qué yo no me habré enterado de esa cita, si soy lanzadora de botellas???…y por cuenta propia…
    ups! no tengo ningún pregón para anunciarme…no hubiese podido ir de todas formas. Igual hubiese ganado el viejito.

  2. deja ver cómo pregono el saco de abrazos y besos que traía a Mtzas, porque me pesaría tener que llevármelos de nuevo para Santa Clara, tremendo traer tantos y que me sobraran…

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