De los gimnasios en Cuba

En una reciente entrevista dijo el cabo Pantera: «No ingieras tanto potasio / porque la sal es suicida / quien no ha estado en un gimnasio / no sabe lo que es la vida». Siguiendo su frase como un pie forzado me he propuesto clasificar los tipos de gimnasios, y también por qué no, a las personas que van con frecuencia a ejercitar su cuerpo a estos sitios.

Tipos de gimnasios:

a) Gimnasio comunitario: un socio del barrio tiene un patio grande, empieza a armar improvisados bancos y poleas, y poco a poco va sumando socios en ese empeño. Al final logran tener varios equipos que usan todos sin necesidad de pagar por ellos.

b) Gimnasio por cuenta propia: era uno de los tantos negocios ilegales antes de que se aprobaran las nuevas leyes. Se trata de alguien que renta su patio y sus equipos para que los que quieran ir a ejercitarse contribuyan modestamente a su economía familiar. Existen diferentes tarifas que van desde un peso diario hasta 50 pesos al mes, el precio varía de acuerdo a la calidad de los servicios prestados.

c) Gimnasio privado: está integrado por un solo aparato conocido como «Hércules». En él puedes hacer los ejercicios que quieras. Para adquirirlo solo hay que ir a una tienda deportiva en CUC y gastar el dinero equivalente a todos tus salarios relativos a 10 años.

d) Gimnasio divisable: cuenta con modernos equipos, un entrenador individual que logra en pocos meses que tu cuerpo se parezca al de los artistas de la TV, música variada durante el tiempo de gimnasia, dieta incluida para garantizar el consumo equilibrado de proteínas y carbohidratos, máquinas que te permitan controlar el peso corporal, cintas métricas para tener las medidas exactas y, por supuesto, espejos, muchos espejos.

e) Gimnasio público: para entrar solo tienes que tener un trabajo —donde te exijan llegar temprano— y vivir en algún punto bastante alejado de tu centro laboral. Solo así podrás disfrutar de una excelente oferta que incluye cerca de 50 minutos de vapor en ómnibus articulados, carreras de hasta 400 metros por paradas inadecuadas y el espacio ideal para otros ejercicios de agarre y suspensión.

Mujeres en gimnasios:

a) Chica miki: asidua al gimnasio divisable, rara vez se le verá en un gimnasio comunitario o por cuenta propia. Más que espíritu deportivo, este tipo de joven reunirá otros requisitos como: último modelo de licra deportiva, gorras Adidas con felpa que combine, Black Berry para escuchar música, sudaderas (también Adidas) y un maquillaje a prueba de sudor y/o malos olores.

b) Chica Spice Girls: asiste solamente si es en grupo. Básicamente no va a hacer ejercicio sino a chismear con sus amigas. Generalmente coquetea con el dueño del gimnasio y por lo general es un poquitín escandalosa.

c) Temba en forma: mujer adulta que va al gimnasio pero no ahora, sino desde siempre. Tiene un cuerpazo que no vale la pena describir. No asiste precisamente para hacer ejercicios, sino para que todas las demás vean lo bien que se conserva y de paso, trata de conseguir que algún joven atleta se fije en sus curvas.

d) Temba sin forma: mujer soñadora y utópica. Piensa que con 10 meses en un gimnasio logrará eliminar los 40 años de sedentarismo y «comelatas» que han caracterizado su paso por este mundo. No tiene aspiraciones reales, solo le satisface el hecho de que en su casa todos sepan que ya se decidió a dar el primer paso, aún cuando no sea su intención dar el segundo.

e) Chica «llamativa»: No llama la atención, más bien «está en llamas». Solo va al gimnasio para que la miren aquellos que normalmente no se fijan en ella. En estos casos, casi siempre estamos en presencia de una bella persona.

Hombres en gimnasios:

a) Chico hablador: es la versión masculina de las Spice Girls. Se la pasa conversando; ni hace ejercicios ni deja a los demás hacer. Generalmente se trata de algún adolescente que quiere demostrarle al mundo que ya está en edad de ponerse fuerte.

b) Chico «adonizado» o «abdulizado»: Tiene dos rutinas básicas: medir el tamaño de sus bíceps y mirarse durante varios segundos en un espejo. Su paradigma es semejante al del grupo musical cubano Karamba —pero con mejor cuerpo, por supuesto—: «¡Qué bueno estoy, qué lindo soy, cómo me quiero!».

c) Chico novato: llega nuevo al gimnasio y se la pasa preguntando cómo se hace cada ejercicio. Es fácilmente influenciable por cualquiera de los clasificados con anterioridad. Inteligentemente trata de asociarse a chicos veteranos para que no lo vean como «el nuevo» del piquete.

d) Chico veterano: lleva de tres a cuatro años en el gimnasio, conoce al dueño, es amigo de todos, está bastante fuerte y bien definido, domina técnicamente todos los ejercicios y es como el «gurú» en el grupo de atletas. Todo gimnasio que se respete debe tener uno.

e) Temba: No existe. Cualquier hombre que haga ejercicios, sin importar la edad, siempre será considerado un hombre joven (ño, apreté, ¿verdad?).

Por último y fuera de clasificación, están las personas como yo que desde la secundaria hemos querido hacer ejercicios para mejor nuestra figura corporal pero, como consecuencia de la falta de motivación, hemos pasado en diez años por diez gimnasios distintos. Ejercitamos los músculos durante una semana, después nos retiramos a nuestra antigua vida sedentaria y un buen día nos sentamos a redactar artículos como este.

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Acerca de rodoguanabacoa

Periodista, educador popular, escaramujo... amante de la historia de mi país: Cuba.
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5 respuestas a De los gimnasios en Cuba

  1. Damian dijo:

    Hay una frase que dice que “lo esencial es invisible antes los ojos, lo importante es lo que estos no ven, lo que las manos no sienten, lo que solo el corazon sabe” esto es muy lindo cuando estas enamorando a una muchacha, pero no es menos cierto que de vez en cuando es necesario ponerse en forma; por lo menos para evitar el sedentarismo…

  2. (yo siempre marco “me gusta” y después leo…no vaya a ser que alguien se me adelante….déjame mirar para los lados…no, nadie se me adelantó hoy…ya puedo leer)

  3. Nota de la edición, perdón, me equivoqué: Nota de comentarios: Quien suscribe estas líneas no es financiada por el autor del blog para hacer comentarios o publicidad…Gracias.
    jajaja

  4. Alejandro dijo:

    Rodo, creo que me clasifico en el último grupo. En algún momento de la Historia posterior a la Revolución de Octubre pasé por un gimnasio al aire libre con un socio que ahora esta sentado al lado, pero como soy “más vago que la quijada de arriba”, como dice mi abuela, simplemente me aburrí y no fui más. Además, no ayuda demasiado si eres el “novato del año” y el resto de la gente te da chucho por estar fuerte…mente comido por los bichos. Un saludo.

  5. izmatopia dijo:

    jajajaja! el último es mi preferido, el tipo que no hace ejercicios porque es un flaco inteligente por naturaleza… 😉

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