Extraño conversar en G (otra crónica ecuatoriana)

Por Cristina

Mientras mi sueño era interrumpido por la piloto del avión que mencionaba que en 10 minutos comenzaría el plan de aterrizaje, regrese mi mirada hasta la ventana y ahí empezó mi encuentro con la historia revolucionaria…

Había llegado a mi destino, país que sería mi hogar por treinta días, país con el cual mis padres soñaron, país que demuestra al mundo lo capaces que somos de surgir cuando tenemos en nuestro corazón el fuego de ser libres… Mientras dejaba el aeropuerto ya embarcada en un taxi que me llevaría hasta la dirección que aprendí de memoria, empecé a buscar entre mis cosas mi cámara fotográfica, porque todo tenía que quedar documentado, porque todas las fotos demostrarían que los medios de comunicación siempre nos entregan mentiras sobre Cuba, y ahora lo hacen también con mi país y con nuestro proceso de cambio, ¿será que les preocupa que los pueblos unidos por ideologías de izquierda que buscan luchar por causas nobles y responsables para el beneficio de los menos protegidos; empecemos a despertar…?

Si… “el despertar del Sur”…el despertar de todo un continente que busca el ideal de libertad, solidaridad e igualdad de los pueblos, esa es la brisa que suspira el gran sillón de la Habana (malecón de la ciudad), brisa lista a contarnos las historias de sueños, resistencia y cambios que llevan a la revolución.

Mientras camino de prisa mi atención se dirige a una brillante luz y en ese momento escucho los pasos de una marcha…a paso redoblado… derecha e izquierda….que de pronto se detienen junto a mi…; mi cabeza gira angustiosa a los dos lados y encuentro a dos personas, quienes inmediatamente me hacen compañía y detienen mi rápido caminar para empezar un diálogo, como si yo fuera mera espectadora de una discusión de ideales, de propuestas y advenir de vientos mejores para América latina. La conversa continúa, me siento asustada pero uno de ellos me dirige su mirada y sonríe, como invitándome a ser parte de la tertulia…el otro con su barba larga y blanca, de baja estatura deja caer su brazo tenuemente sobre mi hombro como dándome afecto y confianza para ser parte del diálogo.

Los dos caballeros son muy diferentes, los dos son parte de algún recuerdo de libros leídos; el uno, con su aspecto militar era el más familiar para mi realidad, el otro de bigote negro con gruesas cejas era el anfitrión, y se manifestaba por su finura en elegir las palabras, en cambio el señor de blanca barba, tenía su acento como de estar en algunas batallas, con botas hasta las rodillas y una espada ceñida a su cintura, que resplandecía como lo hace la luz de la libertad de los pueblos montubios, cholos, mestizos, indios, negros que él dirigió, en la mitad del mundo. El viejo contaba que fue un joven rebelde influenciado por las ideas de la Revolución Francesa: “libertad, igualdad y fraternidad”, dedicó su vida a luchar contra el abuso, la corrupción, el fanatismo y las injusticias de los gobiernos conservadores que dominaban a su país en aquella época. Después de esta descripción yo no tenía duda, él era VIEJO LUCHADOR, el Alfaro… el que ejerció el poder con honestidad y desinterés; en ese mismo instante me miró fijo a mis ojos…pensé que se había enojado conmigo, no sonrió…su frente se lleno de arrugas; cortante y frío, dijo: NADA PARA NOSTROS TODO PARA LA PATRIA, al mismo tiempo me daba dos palmadas en mi espalda, acto que fue interrumpido por el otro caballero, con la frase POR CUBA Y PARA CUBA… en ese momento erigí mi cabeza hacia el hombre de gruesas cejas, conocido como conspirador, desterrado varias veces de su Patria a la que amó tanto como a su esposa; la pincelada de versos que emitió me paralizó mi cuerpo, atónita y con rubor en mis mejillas me atreví a preguntarle ¿Es usted feliz aquí?….se volteó, caminó en círculos por dos ocasiones, con su mano derecha en su barbilla me exclamó: ¡CON EL AMOR RENACE LA ESPERANZA….EL AMOR LLENARÁ AL CABO EL PECHO DE LOS HOMBRES!

La respuesta fue más corta de lo que esperaba, pero fue la necesaria porque la semilla de distintas generaciones de hombres y mujeres como: José Martí, Eloy Alfaro, Fidel Castro, Ernesto Guevara, Tránsito Amaguaña, Dolores Cacuango, entre otros nombres muchísimos más, marcaron la ruta de una América Libre y Unida, sin manoseos, intromisiones, solidarios y sobre todo más libres…En ese momento sentí que un frío recorrió mi cuerpo y entre cerrar y abrir mis ojos, los dos personajes se esfumaron, yo había avanzado mi recorrido y sin darme cuenta estaba parada frente a la figura del Viejo Luchador, ubicada en la Habana, en la Avenida de los Presidentes más conocida como la calle G. Ahora desde el Sur puedo decir que la extraño, extraño mucho conversar en G.

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Acerca de rodoguanabacoa

Periodista, educador popular, escaramujo... amante de la historia de mi país: Cuba.
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2 respuestas a Extraño conversar en G (otra crónica ecuatoriana)

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