Quimiqueando en Santiago (un post de Kmilo)

Por Kmilo Santiesteban Torres

Más o menos esta fue mi experiencia a grandes rasgos. No puedo reparar en todas las vivencias, tengo tiempo de máquina limitado.

Optimismo

Les diré que de este viaje me enteré por cuenta de mi hermano Rodolfo, alrededor de un mes y algo, antes de la fecha. Siempre mi posible presencia estuvo sujeta a un fallo de alguien, a lo que yo respondí con el mayor egoísmo del mundo: “siempre hay un pendejo” (así dije literalmente). Semanas después me dio la buena noticia, por fin iba a estar en el punto más alto de mi país, toda una prueba de rigor que me había jurado pasar de alguna forma este mismo año.

Pasajes

Pasaron las semanas después del notición y no nos habíamos puesto de acuerdo sobre el tema del pasaje, aunque ya tenía cierto norte, puesto que había realizado algunas llamadas a la terminal de ferrocarriles y decididamente ésa era la opción, sin dudas barata y fácil de coger (sólo 5 días antes, ir y sacarlo). Debo decir que generalmente me muevo en occidente y cuando he ido a oriente no he tenido que luchar el pasaje, de ahí mi desconocimiento e ingenuidad al creerle a la operadora que recibió mi llamada.

Exactamente 5 días antes me dirigí temprano a La Coubre y percibí rápidamente que allí nuestras opciones se reducían a los famosos camiones Habana – Santiago (la muerte en ruedas) que salían de ese mismo lugar.

Día 10

La llegada a la terminal fue antecedida de una carrera de 40 metros (ojalá planos) al monta que te quedas, con los maletines arriba y sacando el dinero en movimiento – ¡Dayron Robles ni Dayron Robles! -. Apto seguido sudé como un cerdo y, bueno…. ¡maldito P- 15!

Dentro del camión los asientos parecían dos railes de línea dispuestos paralelamente y otros dos con cierta elevación a sólo 25 cm (pobres rodillas). Supe inmediatamente que cuando el sueño me ganara, mi cabeza chocaría con la espalda del pasajero del frente – así fue, con varios –.

Me fui meando desde la partida hasta casi la salida de Matanzas (y de lo otro, candela, de Matanzas hasta Santiago). Nos mojamos alrededor de 5 o 6 veces, pero lo cómico es que los dos primeros aguaceros los disfruté como un niño chiquito, incluso intentaba imitar a un guitarrista de rock duro haciéndome el loco subido en el rail. Esto lo hacía para animar al Rodo, aunque debo confesar que ya en por Camagüey cuando yo tenía cara de pocos amigos, los papeles se invirtieron, y el Rodo se burló de mí, haciendo lo mismo.

Santiago 4:00 am

¿Qué coño hacemos ahora?

Rodo hizo una llamada a la coordinadora principal –que resultó ser Karina– para saber qué hacer. Mi estirpe guerrillera llegó a sugerir quedarnos en los bancos de la terminal de ómnibus hasta las 6:00 am, turnándonos la guardia sobre las mochilas. Por suerte hubo una mejor idea y, bueeeeeeno, el caso es que la mañana nos cogió acostados con los maletines en la cabeza en el pasillo central de la entrada de la universidad (dormimos hasta en los butacones del rectorado). Es totalmente cierto eso que dice el cartel de que Santiago es hospitalaria. Todos los que nos vieron nos trataron muy bien, incluso nos brindaron café.

Blogueros

A decir verdad sabía poquísimo de lo que era ser bloguero, sólo lo asociaba con personas descontentas parcial o totalmente con el sistema, que parloteaban en la red sin objetivo definido -vaya hablar mierda-, concepto que Rodolfo se encargó de cambiar durante el viaje.

El caso es que terminaba de bañarme y secarme, cuando entré en la habitación a todo tren –y en toalla- sin darme cuenta de la presencia de unos compañeros que habían llegado… y ahí comenzó todo. Sentados en mi cama estaban los holguineros Karina, Johnny, Dianet, Elizabet y una muchacha de Santiago de cuyo nombre no logro acordarme.

Después de la extensa caminata por la ciudad (Rodo, Dianet y yo) por culpa de la del medio, conocimos a Arnaldo, Betsy y realmente no sé en qué momento antes de la comida fue que aparecieron los camagüeyanos Alfredo, el profe, Alberto, Carmen Luisa y Yurislenia. Me dí unos tragos e intenté dormir. Ah! NO DORMÍ.

En la noche apareció el resto del grupo, conformado por: Sheila, su novio el tunero, su cámara, María Antonieta (¡qué largo!), María de los Ángeles (¡más largo!) y Yumey. En la mañana hicieron entrada otros tres aventureros: Itzván, Shely y Carlos, este último con rasgos que lo asemejan a esa gente que sale en el noticiero en reportes de Afganistán (nota de edición: Camilo no quiso decir directamente lo que él y yo hablamos el primer día sobre el parecido de Carlos a uno de los hijos de Muamar Al Kadafi).

Mula

A priori el campismo me pareció bien, con la excepción de la lejanía de los baños, (créanme, peligrosa, sobre todo a las tres de la mañana después de 3 natillas de chocolate) y además realmente el paisaje es de ensueño. No entendía el descontento de algunos de nosotros, aunque tengo que aceptar que yo soy lo que por aquí llaman un vikingo, un talibán, a la guerrilla siempre.

Ah! ¿A quién se le ocurre en un sitio de recreación de ese tipo quitar la corriente a las 12, básicamente a partir de esa hora es la cosa se pone buena y cómo va a estar cerrado el bar por tanto tiempo (la 1era noche)?

Morones

He estado varias veces en algunas zonas rurales en Pinar del Río, Granma, Holguín pero sobre todo en las dos primeras. Siempre busco lugares donde haya aunque sea un charco para nadar. Sólo les digo algo: este lugar se ganó el millón de dólares. Sencillamente no le sobraba ni le faltaba nada, si llega a tener una piedra más esa zona, se jode la cosa. En mi afán de seguir explorando secundé a Rodolfo en la idea de llegar río arriba a un mejor lugar, dando riendas sueltas a mi Indiana Jones interior.

En uno de los pasos del río muyyyyy pero muyyyy profundo perdí uno de mis tenis, no, mejor que eso, los dos y, caritativamente, una linda camagüeyana me brindó sus chancletas, pero yo tengo el pie muy pequeño y no me servían (ja,ja,ja, ja). A partir de ese momento ya era un híbrido entre Indiana Johnnes y Mowgli porque en mi andar de antílope se notaba mi alegría. La vuelta sí fue un lío, pero nadie me vio quejarme.

Turquino

El día anterior a la subida un trabajador del campismo nos dio una amena charla acerca de diferentes peculiaridades de la región y, al final, indicaciones concernientes a la subida. Yo borré de mi memoria la mayoría, lo que si recuerdo esto: “acuéstense temprano, no tomen hoy en la noche y no lleven mucho peso en las mochilas”. Ja,Ja,Ja! Las dos primeras me las llevé a cuajo, sin embargo, la última recomendación no la oyeron ni Karina, ni el Rodo, ni Dianet, ni el Johnny porque cargué durante al menos 6,5 Km en mis espaldas a una persona de 12 años envuelto en jabas. Bajé tres libras.

Antes de salir del campismo vi en mi cabaña a Yurislenia (¿qué pasa en Camagüey con los nombres cortos?) pidiendo un ibuprofeno y subestimé su petición basándome en cuestiones de género. No debí hacerlo. Tuve la suerte que todas las barbaridades que dije en el camino solo las oyó Rodo, que es mi Freud de vez en vez, vaya nos turnamos y es efectivo. La misma Yuri, dijo que los tres primeros kilómetros eran los matadores, mentiraaaaaaaaaaaaa, son toodooooooooooooooss.

Siempre supe que habría algo de dificultad pero no en ese grado. Vi caras rojas y extrarrojas, cansancio en grado superlativo al igual que voluntades gigantescas, párpados a media asta y sonrisas estruendosas como la mía. Justo en la mitad del trayecto, allá en la cima vi al Martí del Turquino (en ese momento me dije – sí coj…….-). Sería interesante preguntar cómo lo subió Celia con su padre, porque debe haber sido de madre.

Me sentí grande y orgulloso de haber realizado esta hazaña con este grupo de personas.

Ya de bajada yo y el Rodo nos mandamos. En el medio del camino encontramos a Betsy desfallecida junto con el guía, que se había quedado con ella por si acaso. A partir de ahí y hasta el kilómetro 3 fue nuestra compañera, de ahí en lo delante de nuevo fuimos “el Che y Granados” (así nos llamó un buen amigo de aquí al saber lo del camión).

Me caí tres veces, dije muchas malas palabras y llegué hecho tierra.

Se me olvidaban los camagüeyanos de las Salinas de Nuevitas. Gente buena de verdad. La que más me divertía era una rubia chiquitica que era la sal.

Marcos, Alfredo y el puerco

Parece que Marquitos, puede asar el puerquito, pero Alfredito lo hace mejor… y gratis.

Resulta que llegando al campismo por alguna razón que desconozco, se le rompió unas sandalias a Betsy. Entonces, su buen amigo Arnaldo removió el terreno con tal de solucionar el problema. Encontró a un trabajador del centro, Marcos, personaje que al parecer tenía varios talentos. Arregló el calzado de ella, incluso una de  mis chancletas que intentando bailar breakdance se rompió. No sé si le cobró algo a Arnaldo pero a mí no. El hombre se mostraba bastante servicial.

Estando en La Poza de los Morones, los camagüeyanos nos sugirieron comprar entre todos un puerco para la ultima noche en el campismo. Todos accedimos.

El Johnny fue el representante de nosotros en la búsqueda del animal y en todo respecto a eso, después me sumé a lo que fue la limpieza de bicho (la parte sucia del juego). Sumidos algunos en olor a sangre y lo que no es sangre, pelo…, asomó la pregunta: ¿Quién asa el puerco si todos estaremos en el Turquino?

La respuesta era obvia: Alfredo.

Ahí iba la segunda: ¿Alfredo sabe asar puercos?

– ¡No! –

Ante tal situación Arnaldo me propone tantear a Marcos. Había que lograr que asara el puerco gratis, o por lo menos asesoría personal continuada a Alfredo. Haciendo un derroche de sabiduría popular, poder de persuasión, adulación extrema y Ron Paticruzado lo logramos.

Al  llegar, estaba el asesor medio tomado y el operario aburrido frente al gran chicharrón (por decirle algo). Marcos se perdió molesto por algo y eso no me gustó, pero no fue culpa nuestra, según me dijeron.

Aparentemente hizo el trabajo totalmente gratis, digo aparentemente porque en un tremendo mareo se nos quedó parte del puerco en una bandeja en la pista de baile y puede ser que haya sido él mismo quien, en la madrugada, nos afanó el resto del animal. (¡Piénsenlo!). No obstante a ello cuando vuelva allá, lo busco y la primera botella de Paticruzado que compre será para él.

La cena fue genial. Todas las muchachas estaban preciosas (MUY), eran sencillamente el complemento nocturno de lo real-maravilloso de toda la ocasión. Lo único malo fue que la mayoría del grupo se fue a dormir temprano.

¡Gran noche!

Preocupación

A la mañana siguiente me despertó alguien intentando despertar a Arnaldo, pues los matanceros y nuestros camagüeyanos, se irían con los salineros.

Se suponía que temprano debía recogernos la guagua que nos había llevado, pero en realidad esto no sucedió. Yo feliz. Me decía – ¡sí, más tiempo fuera!- . Pocos minutos después me díi cuenta de mi egoísmo al ver a Itsván preocupado por su regreso.

Se había roto ya el grupo, quería irme, de allí por lo menos. Ya desde ese momento empezaba la nostalgia…

El tunero llegó a tiempo, tal parece que era un asunto serio.

Esa noche, reducidos y algo cansados todavía, fuimos hasta un reparto llamado Ferreiro a comer (aparecieron hamburguesas), reímos y di gracias por la cálida acogida que me dio el grupo, sin siquiera saber en la mayoría de las ocasiones de los temas que debatían, vaya casi sin nexos de ningún tipo. GRACIAS.

Hasta luego blogueros

La noche anterior me despedí de Mary y Yumey, puesto que se iban muy temprano, en la mañana de Elizabet. Seríamos yo y el Rodo los próximos despedidos, pero no fue así. La hora del vuelo era a las 8:30 pm, no las 6:30 pm y afortunadamente hicimos otra sudorosa caminata con el resto de lo holguineros por algunos lugares de la ciudad.

En la terminal de ómnibus nos despedimos de Karina, Dianet y el Johnny (apareció la muchacha que no fue, la de Santiago) sin todavía darme cuenta que todos ustedes habían llegado, y para quedarse.

No soy muy extrovertido que digamos, ni tan emotivo pero sépanse muy queridos desde Guanabacoa, la villa de Pepe Antonio, de Rodolfo y de Kmilo.

Nos vemos. ¡Seguro que sí!

 

Comentarios (a tono con los blogs)

(Tunas)

Itsvan: Yo pensé que era el único que tenía buena retentiva para los programas de la televisión cubana. ¡Ah! De vez en cuando veo también animados japoneses y de la Marvel. Es importante no perderse ese pedacito que nos hace recordar la infancia. Cuídate y engorda.

(Holguín)

Shely: La primera imagen de mi día 11/ 07/ 12 no fue agradable (¿se acuerdan Jonny y Rodolfo?), tú fuiste la segunda y lo salvaste. A partir de ahí creo en las segundas oportunidades. Tienes mucho ímpetu y fuerza en la mirada. ¿Por qué los químicos tienen que ser siempre asociados con un laboratorio, una bata blanca, despiste mortal y muy flacos o muy gordos, además de sedentarios, eh?

Carlos: (te conté por aquí caballo) Eres tenaz y a la vez paciente,  cualidades admirables. Lo de tus rasgos es porque veo mucha televisión.

Karina: Tu poder de dirección a esa edad no es usual, eres líder nata. Sé que mucha gente te ayudó en todas coordinaciones pero realmente echaste pie en tierra. En ingeniería hay un precepto que dice: “lo perfecto es lo opuesto de lo bueno”; todo fue genial. Eres de las mujeres que saben lo que quieren y lo buscan, ojalá y eso se pegara. Lo de Malinche no se repetirá.

Elizabet: Tú eres el entusiasmo con ojos azules y pelo rubio, y la alegría de todo un continente en sólo 1 sesentialgo corto. ¿Por fin qué pasaba con Cienfuegos?

Dianet: ¡Dios! Eres toda ternura, algo tímida y tienes un acento comiquísimo. Espero verte.

El Johnny: Te pareces en la forma de ser a muchos de los amigos con los que conviví en la residencia estudiantil de la CUJAE, es por eso que me caíste tan bien desde el inicio. Sé siempre así.

(Camagüey)

Alfredo: Compadre no hablé mucho contigo pero créeme, fue una hombrada quedarte con ese puerco asándose todo el día. Yo me hubiera vuelto loco.

Turquinauta: ¡NO JODAS QUE 47 VECES! Hombre serio y cómplice a tiempo completo de nuestra aventura.

Carmen, Tunie y Lenia: ¡Es que me canso escribiendo sus nombres! Las veo como la versión femenina de los tres mosqueteros, o como los equipos de ciclismo de ruta, ayudándose. Son muy singulares, y un todo muy seductor.

Alberto: Puedes parecer un poco seco a primera vista pero nada, chévere cantidad y sumamente consciente. ¡Gradúate bien!

(Santi Spíritus)

Yumey: Te me das realmente un aire a Isis Flores. Un poco callada al inicio, sólo solo al inicio. El campismo sí me pareció especial.

Mary: De hablar muy pausado, delicada y aparentemente algo fuera de training con las lomas, pero que nadie se coma un cable: las apariencias engañan. Como cualquier mujer seguramente te gustan los tragos suaves y degustables, pero yo sé que no le tienes ningún miedo a chocar con un Paticruzado.

(Matanzas)

Betsy, la cantante: Eres muy cariñosa y sencilla, quizás algo despistada pero nada  todos tenemos un poquito…

Arnaldo: No pudiste haber escogido mejor tu carrera, usted es un caballo. Si usted le llega a decir a Marcos que traiga el puerco, él lo trae sin dudas. De la gente que echá palante todo el tiempo con uno (no de la gente que echa palante a uno, jajaja).

(La Habana)

Sheila, el novio tunero y su cámara: Ustedes dos por favor no se pierdan las próximas aventuras, pero antes que ustedes, su cámara. Por lo que más quieran, la cámara, LA CÁMARAAAAAAAAAAA. Cuídense mucho.

Rodolfo: Bueno caballero, este es mi hermano de mil andanzas (malas y buenas) desde hace 13 años. Parecería que no tenemos mucho que ver, sin embargo es todo lo contrario, somos el Yin–Yan, nos complementamos. Siempre ha confiado en mí.

PD: Faltan otras cosas que no conté, tengo que trabajar, saludos y hasta pronto blogueros.

Los quiere, Kmilo

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Acerca de rodoguanabacoa

Periodista, educador popular, escaramujo... amante de la historia de mi país: Cuba.
Esta entrada fue publicada en de Rodolfo Romero Reyes y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

11 respuestas a Quimiqueando en Santiago (un post de Kmilo)

  1. karinamarron dijo:

    Rodo: Dile a Camilo que su texto ha sido sensación, al menos entre los holguineros. Lo esperamos toda la mañana gracias a los anuncios de Elizabeth y tuyos y en cuanto salió lo compartimos y disfrutamos. Agradezco mucho cada palabra que nos dedicó y todo el cariño que es mutuo. Fíjate que si se hace un estudio de los personajes más mencionados en todos los post turquineros creo que Camilo es uno de los de mayor éxito y eso se lo ganó con ese corazón inmenso que tiene. Gracias Rodo por presentarnos a tu amigo y permitir que lo hagamos nuestro. Solo una cosita: el chofer de Camagüey no se llama Alfredito, sino Ernesto, Alfredito era el de la guagua. jajaja Un beso

  2. Chely dijo:

    Qué lindo Camilooooooo, qué bueno fue volver a esta aventura desde tu perspectiva, y quién te dijo que yo creo todo eso de los químicos jajajaja un beso, nos vemos en el nicho, a ver si me enseñas esos pasos de breakdance sin que se nos rompan las chancletas, jeje

  3. Whowwwwwwwwww Camilo!!!!!!!!! Te quedó genial, sencillamente fuera de serie tu crónica!!!!! Valió la pena el esperar que te inspiraras… Solo me pregunto ¿cuántos talentos más tienes ocultos? Cantas genial, (tienes una espléndida voz, de verdad), eres tremendo cronista, y un caballero de los de pura cepa…si seguimos descubriendo cosas..ayayayayyy.
    No dudes en poner a Rodo a trabajar más a menudo, esperamos tus notas.
    Un abrazo.

    A Rodo. Gracias por este regalo!!!!!

  4. cubaenletras dijo:

    Me encantóoooooooooooooo… !!! Besos para Kmilo, caballero de “talentos ocultos”… jajaja. Rodo, recuérdale a tu hermano que no olvide llevar frutas al Nicho. Nos vemos pronto.

  5. jajajajaja me he reido mucho y de verdad que em retrataste es verdad que soy despistada , y esa semblanza de todos te quedó estupenda , gracias Rodo y Camilo , pero te faltó por ejemplo por falta de tiempo , el dia en la UPEC que propusiste el juego de los freakis y mickis . jajajaa unn beso

  6. Pingback: Quimiqueando en Santiago (un post de Kmilo) « KOKACUB@

  7. fue inevitable la risa a carcajadas, la sonrisa imaginada en tantos amigos nuevos, el sonrojo por lo q no me toca y la evocación de un encuentro turquinauta inolvidable. Supongo q Kmilo no se sintió nunca tan a gusto en un grupo como el nuestro, medio despistado, siempre curioseando y nunca sabiohondo, ah y con tantas aventuras por compartir! Bienvenido ese próximo viaje q está a punto de caramelo. Se los digo yo q soy de las lomas del Escambray.

  8. Él tan serio y tan callado ¡y estaba en todas! Recopilando material. Me alegro porque fue el post que más me conmovió de todos. Hermoso Camilo!!! gracias por llevarme tan bien y por no cogerme odio por los kilómetros descalzo. Qué decirte corazón, sencillo y profundo, ya sabes que del Nicho te encargaremos otro post como este. Nos vemos en octubre, prometo no llevra chancletas. Besos

  9. Kmilo nos ha sorprendido a todos para bien. Estoy feliz de que se haya sentido a gusto con nosotros y que nos recuerde a cada uno, aunque en mi caso y el de Rey la CÁMARA, se robó todo el protagonismo jajaja . Feliz de que se llevara consigo tantos buenos recuerdos y de que esté listo para emprender la próxima aventura.

  10. Pingback: Kmilo | La Mariposa Cubana

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