Érase una vez Yoey, Dianet y un pino (1ra parte)

Joy y DianetPor Kmilo Santiesteban Torres

Once upon a time Yoey y Dianet; lo del pino lo explico más adelante. Yoey, un muchachito chiquitico y sencillo “que no tiene monymony, caballero”, pero que se casa delante de un pino, y Dianet, dulce como melao de caña de azúcar holguinera –porque compararla con el merengue rosado no suena muy cubano-. Resulta que estas dos personitas decidieron casarse pues simplemente quieren, se aman y todo lo demás… Bueno, por ahí va nuestra aventura que esta vez tuvo dos capítulos riquísimos y diferentes: Puerto Padre y Holguín.

Un miércoles después de finalizar mi rutina diaria me llama el Rodo haciéndome la siguiente propuesta: -vámonos a la boda de Dianet y Yoey, el 12/12/12 (¡en la charada, hummm!)- parecía un poco descabellado un viaje de esa magnitud y en diciembre, pero su poder de persuasión es enorme y a mí que no hay que darme mucha cuerda – ¡qué carajo, vamos!-.

Como les comenté la primera parte de la aventura transcurrió en dos días muy especiales en Puerto Padre, ya que Rodolfo quería visitar a unos parientes que no veía hace mucho y de paso llevarle a su mamá, testimonio gráfico de la tierra que la vio nacer. Entonces esos rumbos marcaron el inicio.

Nuestro arribo a esta ciudad lo hicimos en una Yutong bus, que por cierto no paró en Camagüey y por nada me meo en la guagua. Fuimos esperados por la familia del Rodo en la Terminal.

Familia de Rodolfo: Micaela, la tía; Madelaine, la prima; Camilo (un tocayo), hijo de la prima, o sea primo segundo y René Paz, el tío, ah, y ¡el carrito!

Ya en la mañana, me di cuenta que eran muchos más: todo un barrio que añoraba noticias de los vecinos ausentes.

Tuvimos el privilegio de contar con un excelente guía: René Paz, personaje conocidísimo en todos aquellos parajes. Era más que palpable la limpieza de las calles y los parques, el trabajo de comunales es real allí. Caminábamos por el paseo y tal parecía que teníamos un cartel en el pecho que decía – Soy de la Habana – Soy de la Habana- , o por lo menos –No soy de aquí- No soy de aquí- peh peh peh, además de nuestras respectivas pintas. Ya se vislumbraba el potencial femenino del pueblo.

El Malecón me dejó personalmente impresionado, familiar, íntimo especial para la jodedera que te haga falta, era como una invitación a la parranda nocturna, ¡candeeeeelaaaa!

¡Atención pueblo: Primera heladería que encuentro en Cuba que por no estar las bolas de helado perfectamente compactas nos rebajaron el precio de la canoa, sólo un peso por canoa!

En la noche nos cruzamos con unas rubias, de poco volumen y algo baratas, pero nos servían, seguro que sí. Con la calidez adecuada, totalmente pasables y podías darle, darle y darle cuanto y cuando querías, el límite lo ponía uno – hablo de la cerveza Rubia, aclaro para los mal pensados –.

No obstante, después sí nos topamos con una mulata, que no era una cerveza, y que básicamente nos miraba y decía: “Si yo soy su temba, y ustedes mis nene, kimba pa que suene”. Se trataba de una mujer muy agradable que al final bailó con nosotros un son y un tema de casino. Por supuesto que Rodolfo bailó el casino – yo casi no bailo- y a mí me correspondió la pieza íntima.

Se me olvidaba comentarles de las mil y una historias que escuchamos de René Paz –es curioso como incluso las personas allegadas mencionan siempre su primer apellido, debe ser por costumbre, aunque no deja de tener cierta connotación al oído: Historias de Revolución y gallardía, sacrificio, comprensión, amor y canto. Acto seguido orinamos 2 litros cada uno, por el efecto de las rubias, y a eso de las 10 y pico, la buena vibra de un bar nos atrajo. La concentración de ninfas por metro cuadrado era impresionante dada la ubicación de aquel lugar en el malecón (según nos dijeron al otro día, tuvimos suerte de sólo encontrar un malecón).

Fue entonces cuando René Paz según él, aficionado y pico casi profesional, nos sorprendió cuando, ante la propuesta de los músicos de que algún atrevido cantara con ellos, confiados en que nadie saldría, tomó el micrófono y empezó el concierto. El vocalista del grupo lo miró al principio con ganas de quitárselo, pero para su sorpresa  -y la de nosotros– el tío del Rodo interpretó un bolero de manera espectacular. Después vinieron los aplausos.

Al otro día fuimos con la prima del Rodo a la emisora local y al “Venecia”, un restaurante en moneda nacional muy bueno, aunque yo nunca pedí cerdo asado a la francesa –de antiergh- y vivimos lo terrible que es para un gastronómico tener que sumar 6,70 pesos a una cuenta ya cerrada. Todo por  culpa de un daiquirí. ¡QUÉ MANERA DE GUSTARLE EL DAHIQUIRÍ A MADELINE!

En la tarde – noche fuimos a casa de un pariente del Rodo que tiene 97 abriles en sus costillas. Ese hombre es la pura esencia de la perseverancia y el ejercicio.

La noche nos deparó una película del festival titulada “Piel”, que nunca vimos, y un ensayo de una obra teatral que nunca se dio por culpa de Leticia, que llegó muy tarde. Por eso estuvimos en casa, en familia.

Aquí haremos un paréntesis. Leticia es una muchacha que presumimos es atractiva, sociable y cariñosa, y era la responsable del ensayo. Es maestra del grupo de niños que participarían en la obra. Todo lo anteriormente expuesto fue tomado de declaraciones oficiales de Camilito, el primito del Rodo.

Puerto Padre es una joyita y sus habitantes son buenas personas, las que están buenas son sus habitantas – ¡es que había tantas! –

La otra parte de esta historia…- wey wey wey, stop, me olvidé del borracho en la noche cubana.

Pues nada, estábamos en el Malecón, frente al bar, con nuestro respectivo semblante de afuerinos (aunque no quisiéramos) y de pronto salió un mulato gordo evidentemente borracho, mentándole la madre a to el mundo – así decía- pero su vista no la quitaba de encima de nosotros. Cada vez se acercaba más.  Yo y Rodolfo muy ecuánimes (aparentemente). Cuando era eminente su avanzada clave con dos piedras gigantes en las manos, tomamos nuestras respectivas cervezas y nos pusimos en posición de defensa-contraataque (todo sin hablarnos, vaya telepatía). Por suerte, la mulata que andaba con él y otro amigo lo aguantaron y la sangre no llegó al río.

Entonces aquí sí se acaba la parte tunera de esta historia, lo demás espérenlo que allá viene el viernes y se desarrolla en Holguín, en Gibara y en un aeropuerto de cuyo nombre no quiero acordarme.

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Acerca de rodoguanabacoa

Periodista, educador popular, escaramujo... amante de la historia de mi país: Cuba.
Esta entrada fue publicada en de Rodolfo Romero Reyes y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

11 respuestas a Érase una vez Yoey, Dianet y un pino (1ra parte)

  1. karinamarron dijo:

    jajajaja, parece una película. Ya estamos esperando la segunda parte

  2. nubedealivio dijo:

    Definitivamente, a este Kmilo hay que abrirle un blog propio, que mira que Rodo le coge botella y sube rankinga costilla de él jajajajajaja Oye Rodo, mira las coincidencias de la vida, mi familia por parte de abuela paterna es toda de allá, de Puerto Padre. En mi infancia, todos las vacaciones me iba una semana para allá, a bañarnos en La Llanita (creo que así se llama la playa) y a sentarnos en ese mismo malecón de que habla Kami. Tengo imágenes imborrables de la avenida central, de un quijote herrumbroso y famélico que me fascinaba, y de unos árboles rotundos con ramas muy bajitas donde mi hermana y yo trepábamos como monas para contemplar desde su altura las puestas del sol al lado del mar. Tengo, definitivamente tengo que volver un día a Puerto Padre… Bueno, en fin, desclasifiquen pronto la otra parte de la historia, que igual me interesa un mundo. Os quiero, nos vemos prontito.

  3. Sandra dijo:

    Hola Rodolfo, que buena historia, además la foto me sirvio para conocer a Salva, jejeje. Se ve que lo disfrutaron, x cierto eso de wey, wey aquí no es como lo quieren traducir de “espera”, aquí significa algo así como “eres un tonto”, en palabras amables. jejeje. Un abrazo

  4. cubaenletras dijo:

    Hmmm… otra delicia de Kamilo… espero la segunda parte de este post, porque promete estar…!!!… jajajaja. Por favor, quiero un adelantoooooooooooooooooooooooo… Gracias por las letras y, sobre todo, por estuvieron y están… Nos vemos muy pronto. Besitos para los dos.

  5. Line dijo:

    Qué bien Camilo!!! doy FE de todo lo sucedido, jajaja, claro pues quien escribe es la prima Madeline y verdad que me encantan los Dahiquirí!!! Gracias Camilo por permitirnos a nosotros el gusto y el placer de conocerte, te esperamos en las vacaciones, acuérdate que te faltó la playa!!! Desde ese día ya eres parte de mi familia puertopadrense qué caray!!! NO sabía de lo sucedido en la noche cubana, te pido disculpas de parte de los que en mi terruño empañan su belleza. Un beso grande. espero la segunda parte…

  6. poesiadeisla dijo:

    Oye, Kmilo, si hubieses puesto las fotos de Puerto Padre a esta cantidad de lectores se hubiese sumado el doble. Qué bien que escribieses de mi tierra y que te gustara, jejejejeje

  7. Pingback: La blogosfera cubana se mueve | Blogs cubanos

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