Mi versión del “Caso aeropuerto”

AerocaribbeanPor Rodolfo Romero Reyes

Después de las 12 horas que pasamos esperando en el aeropuerto el Holguín para llegar finalmente a la Habana, descritas magistralmente por el “mejor bolígrafo de la química cubana”, en su Caso aeropuerto, les dejo algunas de mis reflexiones más íntimas en torno a lo sucedido.

a)    Nunca nos explicaron que pasó con el Boing y nunca, en ningún momento de la exposición de los argumentos, nadie nos pidió disculpas por la larga espera.

b)    En vez del Boing mandaron un ATR 43 que haría dos viajes. Si los choferes de la confronta de la 195 se duermen a cada rato, que pasará con un piloto que tiene que hacer dos viajes desde La Habana para Holguín, y de Júcaro a Morón, o de Morón a Júcaro. Un pestañazo de un piloto puede ser letal. No sé cómo se arriesgan de esa manera.

c)    Con Aerocaribbean no hay eso de las “palancas”. Vimos como la esposa de uno de los trabajadores, quien había movido todas sus influencias para que ella desde La Habana se montara en el primer vuelo, llegó en el segundo por “no estar conectada”.

d)    Para mi sorpresa tener blog, twitter o facebook no es “tener conexión”, el significado real del término es que eres extranjero, tienes otros vuelos pendientes y por tanto te irás en el primer vuelo. Yo, que lo único que tenía pendiente era un turno con mis alumnos de 4to año, por supuesto quedé para el segundo.

e)    La representante de la aerolínea, compañera Iris, se asombró cuando, entre decenas de preguntas relacionadas con horarios, trámites de conexión e intentos persuasivos para colarse en el primer vuelo, Camilo y yo, sabiendo de antemano que nos tocaba el segundo le preguntamos a coro: “¿y a qué hora dan la merienda?”.

f)     Algunos pasajeros calificaron de humillante la merienda recibida como “indemnización”, pero todos sin excepción nos la comimos.

g)    La causa del retraso fueron unas gomas que nunca llegaron. Está duro planificar un vuelo a las 9pm con unas gomas que entrarían en un vuelo a las 8pm. ¡Vaya riesgo, digo yo!

h)   Buen comienzo para la Luna de Miel de Joey y Dianet, noche de bodas en asientos de plástico.

i)     Claudia, muchacha de 15 años, pasó dormida la mitad del tiempo de espera. ¡Cuánta envidia! Nosotros pasamos al mitad del tiempo queriéndonos dormir y la otra mitad esperando la merienda.

j)      Nunca imaginé ver a dos italianos fajados en una cola, luchando su puesto en el primer vuelo.

k)    Supimos que te devuelven el dinero completo del pasaje solo por “causas de fuerza mayor” (un ciclón, por ejemplo). Al parecer, las negligencias de la aerolínea son “casusas menores”.

l)     Conclusión: viajar en tren, alguna que otra vez, puede resultar la mejor alternativa. Este ha sido un mensaje de la Empresa de Ferrocarriles de Cuba.

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Acerca de rodoguanabacoa

Periodista, educador popular, escaramujo... amante de la historia de mi país: Cuba.
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Una respuesta a Mi versión del “Caso aeropuerto”

  1. Camilo Santiesteban Torres dijo:

    Caballo, según mi papá esa misma situación le ha ocurrido en otras ocasiones en ese mismo lugar. Al igual que tú, fui directo para el trabajo y llegué exactamente cuando se me cumplia la última hora de vacaciones. Con el sueño que tenía y ese día me esperaban con los brazos abiertos para una megapincha con quimicales ociosos. Na, el que por su gusto muere…. Estoy trabajando en el tema, ya verás. Saludos bro. Fuiste leve.

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