Latigazo (8)

Por Héctor Zumbado

La viejita ingenua

Diciembre de 2001

Esta era una vez una viejita muyingeeenua, muyingeeenua, que creía en las cosas más increíbles del mundo. Creía (por ejemplo) en el amor a primera vista. En el azul del Danubio. En la ingenuidad de los niños. En la fidelidad de los perros (y en su inteligencia.) En los cumpleaños. En el sonido del mar dentro de los caracoles. En los diccionarios de sinónimos. En Freud. En Andersen. En Grimn (en los dos). En la guía de teléfonos. En el observatorio. En el calendario azteca. En la poesía. En la letra K (incluyendo a Kafka y la Kon-tiki, como es natural). En Salvador Dalí. Y en el dibujo animado. Esta viejita creía en cualquier cosa. En casi todo. Y por eso un día a esta viejita que era muyingeeenua, muyingeeenua, se le ocurrió sembrar una ceiba dentro de una preciosa maceta azul que tenía en el balcón.

Claro está, esta viejita que era muyingeeenua, muyingeeenua, no había leído la página 15 del tomo III del Diccionario Enciclopédico UTEHA, editado en México por la unión Tipográfica Editorial Hispano Americana, copyright 1952. Ahí decía claramente:

«Ceiba (voz haitiana) f. Bot. La bombacácea Ceiba pentandra, árbol americano, con tronco grueso, copa extensa casi horizontal, de unos treinta metros de altura…».

Ni tampoco esta viejita había escuchado las palabras precisas de aquel profesor de la cátedra de agronomía de la Universidad:

«Ejem… para sembrar una ceiba necesitamos … al menos, de un terreno de unos seis por ocho metros… con un buen ph y mejor drenaje».

Ni mucho menos esta viejita que era muyingeeenua, muyingeeenua, supo jamás el diagnóstico profesional y mesurado de aquel otro eminente psiquiatra de la capital:

«Ejem … evidentemente … sembrar una ceiba dentro de una maceta -aunque sea azul- refleja… evidentemente… una condición psíquica de características altamente preocupantes …evidentemente…». Por eso esta viejita que era muyingeeenua, muyingeeenua, le echaba agua todos los días a su preciosa maceta azul y vivió muyfeliiiz, muyfeliiiz- envidiada terriblemente por todos los vecinos- con su gran Ceiba de 30 metros de altura en su balcón.

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Acerca de rodoguanabacoa

Periodista, educador popular, escaramujo... amante de la historia de mi país: Cuba.
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