Roque y René González, juntos en la Sierra Maestra

Por mi amigo Roque

Hace unos seis o siete años, organizado por Sandelis, Irmita conversaba con un grupo de jovencitos habaneros —que debemos haber sido la peor reserva de cuadros de la UJC que ha tenido la organización, porque casi ninguno fuimos nunca cuadros profesionales—
sobre la lucha por los Cinco, uno de los cuales era su padre… un tal René González.
De aquella conversación con Irmita recuerdo poco, pues el paso del tiempo ha desdibujado casi todo, menos las esencias.  Repaso en especial un comentario de Irmita: “Mi papá… mi papá es tan así, tan natural, y tan seguro de que va a salir un día de estos; que tiene prometido a un montón de gente hacer cosas. A Sandelis, por ejemplo, le tiene prometido cuando salga subir juntos una loma…”.
Casi todos nos reímos, no solo por la ocurrencia del papá de Irmita —el tal René González— de tener dentro de sus aspiraciones —una vez libre de la cárcel y en Cuba— la de subir una montaña; sino por Sandelis que en su entusiasmo guerrillero —que los presentes conocíamos de sobra, porque primero lo habíamos “sufrido” y luego nos había enamorado—, no solo había captado para Malnombre a Irmita, sino que ya había logrado la promesa de su padre, preso y condenado a largos años de cárcel, de
irse juntos a una loma.
Hace unos meses, volvió René a no ser solo uno de los Cinco, y convertirse para mí en alguien real, un tipo común… En septiembre compartí con Irma, su madre, en un taller de Educación Popular que coordinamos para el proyecto comunitario que ella anima en el Cotorro… “Soñarte” se llama. A esta señora, que dedica parte de su tiempo a la comunidad, le pregunté por su hijo preso. Con la naturalidad que el caso ameritaba y cualquier madre respondería al respecto, me comentó que el haber viajado a Cuba en el medio de aquella cosa absurda que fue su “libertad supervisada”, lo había dejado más ansioso por regresar definitivamente a su tierra. Recordé la anécdota de Irmita pero no le dije… pensé que René tendría cosas más importantes que hacer cuando retornara a Cuba, al fin libre.
Cuando hace algunas semanas en Malnombre se movió la idea de colocar un busto de Chávez en la cima del pico Caracas, me entusiasmó la idea de rendirle un modesto homenaje al presidente venezolano. La verdad, nunca imaginé que tan pronto tuviéramos que elevarlo hasta una de nuestras alturas en la Sierra Maestra… pero la vida nos sorprendió con amargura hace tres meses.
El día de la reunión última en los preparativos estaba Irmita, a la cual no había visto personalmente desde aquella ocasión de hace varios años —ahora convertida en madre, por cierto— y todo transcurrió como es habitual hasta que a poco de iniciarse el encuentro se apareció René… sí, René González Sheweret, con Olguita y llegó —como otros malnombristas más— tarde a la reunión… sí porque este hombre —que debe tener un montón de cosas que hacer tras veintitrés años de ausencia de Cuba, de los cuales quince han sido preso en Estados Unidos— iba con nosotros a rendirle homenaje a Chávez.
Cuando al fin nos encontramos todos en plena Sierra Maestra y subimos al pico Caracas ya con el busto, para elevar definitivamente a Chávez junto a Bolívar; Irmita, Olguita y René estaban allí junto a nosotros.
Yo rescaté de mi pensadero aquel encuentro de hace tanto tiempo y sentí admiración por el hombre que no solo no se “rajó” en la cárcel estadounidense, que no transó en un acuerdo con el FBI que le hubiera ahorrado años de separación familiar, que disciplinada y éticamente vino a Cuba y regresó a Estados Unidos en medio del engendro legal de
la “libertad supervisada”; sino —y esto es para mí tan importante— le cumplió la promesa a Sandelis, uno de los millones que no se cansaron de luchar por su regreso, de subir juntos una loma… ¡y una alta, por cierto!
Quedo orgulloso por ser testigo de aquel momento y confieso creerme un cubano con suerte, por compartir estos días con el héroe, pero sobre todo con el hombre que también es capaz de cumplir una promesa a alguien tan humilde y que tanto lo merecía, como Sandelis, de subir una montaña… que dicen hermana. Hoy me siento más hermano de René.

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Acerca de rodoguanabacoa

Periodista, educador popular, escaramujo... amante de la historia de mi país: Cuba.
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2 respuestas a Roque y René González, juntos en la Sierra Maestra

  1. Rosy dijo:

    hermoso!. Gracias por compartirlo. Un abrazo.

  2. sps dijo:

    que bueno.

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