Latigazo (22)

Por Eduardo del Llano

Del arte de leer entre líneas

A Umberto Eco y Woody Allen

Abril 2003

Bosquejo histórico

Ya se sabe que la Suma Teológica es verdaderamente un manual de recetas de cocina en que aparece, por ejemplo, la famosa goulash húngara, pero no es en cambio, del dominio público que la costumbre de decir algo más que lo explicado en el texto data, al menos, de varios siglos antes de Cristo (y hablando del Redentor, qué joya del ocultamiento entre líneas es, sin ir más lejos, su «Dejad que los niños vengan a mi»). Por cierto que, en épocas tan remotas, se escribía literalmente entrelíneas, vale decir, aprovechando el espacio vacío entre dos renglones. Mukarowsky ha demostrado que ya Homero empleaba con regularidad el procedimiento, aunque en su caso cabe suponer que no lo hacía tanto por el prurito de camuflar el texto clave, como forzado por sus limitaciones físicas: es conocido que a Homero le temblaban las manos.

Santo Tomás de Aquino y Giovani Boccaccio fueron otros grandes escritores entrelíneas (en la Edad Media escaseaba el papel-pergamino, y todavía los concursos literarios no exigían 30 líneas por página). Miguel de Cervantes se valió del recurso para redactar, en el manuscrito original del Quijote, una variante de la misma historia, cuya audacia la había hecho inaceptable para sus contemporáneos. Las andanzas del Caballero eran narradas por un molino de viento, y, además, en monólogo interior. William Shakespeare fue el primero, según nos informa Lyotard, en utilizar la redacción entre líneas en una de sus acepciones modernas, vale decir, en clave. Si se toma, por ejemplo, cada tercera palabra de Hamlet y se agrupan de mayor a menor se obtiene la misma obra pero en comedia. Si se hace con El Rey Lear, se logra que la misma obra, pero más corta. Y si se aplica idéntico modo al Mercader de Venecia se obtiene inexplicablemente la declaración universal de los Derechos Humanos.

Leer entre líneas en el segundo sentido moderno, o sea, interpretar lo otro que el escritor quiere sutilmente transmitirnos, existe en el sujeto un entrenamiento especial que incluye el conocimiento del código empleado, o al menos la capacidad para desentrañarlo.

Con el auge de las publicaciones periódicas hay una ambigüedad creciente del discurso político en los siglos XVI al XX, los mensajes entre líneas cobran tal fuerza que todo aspirante a figura política tiene que pasar un examen en el que se le exige que revele los significados ocultos en un texto aparentemente desprovisto de peso político, como, digamos una alocución del Jefe de gobierno.

Napoleón fue una de las figuras históricas que más atención concedió al problema de los textos polisémicos y furtivos, como evidencia su decreto de 1798, en que prohíbe a los periodistas, bajo pena de muerte, saber leer y escribir. Otro aspecto de la cuestión fue zanjado por Abraham Lincoln al poner bajo monopolio gubernamental todas las fábricas de tintas simpáticas y prohibir la tenencia de limones y demás frutos u objetos susceptibles de ser empleados para producirla. Si alguien era sorprendido portando un limón, debía tragárselo inmediatamente con cáscara y todo. Fue el origen de la Ley seca.

El siglo XX  convirtió la escritura entre líneas y su lectura una obsesión. Desde 1931 se entrega subrepticiamente el Nobel de Literatura Oculta; para otorgarlo se tiene en cuenta no solo la valía del texto sino la habilidad del autor al camuflarlo.

Legendarios son los casos de Harold Lipp, Nobel del 47, que compuso una novela de crítica social en el prospecto de un medicamente alemán para el catarro, y de Nathaniel Spluggs, Nobel del 73, quien, incluso, transgredió los límites ortodoxos de la literatura al ponerle música a su ensayo El ideologema en la antiestética y lograr que sonara como un hit instrumental. Hoy día nadie cree que los diarios y periódicos digan lo que dicen, y la producción de libretas rayadas pende al borde de la quiebra.

Asistimos a un auge sin precedentes del texto entre líneas. No se puede vivir en nuestra época sin el entrenamiento mínimo para decodificarlo. Pensando en eso, proponemos las siguientes:

Instrucciones para leer entre líneas.

  1. Observe atentamente el espacio entre líneas de un texto cualquiera. ¿No nota nada?
  2. ¿Seguro que no nota nada?
  3. Acerque un fósforo al papel por debajo, de modo que se chamusque ligeramente. Si aparece un texto oculto, usted ha dado en el clavo. Si no aparece, se halla ante un procedimiento difícil y más sofisticado. Mejor así. Se gasta una barbaridad en fósforos solo en el primer tomo de Los Miserables.
  4. Entresaque las palabras del texto a diversos intervalos e intente combinarlas según un orden lógico.
  5. No se deje engañar por inconexiones aparentes, puede tratarse de un texto de Lezama o Michel Foulcault.
  6. Distánciese del texto, procurando que el significado literal del mismo no vicie su entendimiento. ¿Ha leído usted lo que realmente transmiten esos signos? ¿Hay algo más allá? ¿No le parece notar una complicidad significativa en esas íes?
  7. Recorte las palabras y luego las letras de una en una. Échelas en un recipiente. Sacúdalo. Luego vaya tomando las letras y pegándolas en un papel en el mismo orden que las ha sacado. Obtendrá un poema dadaísta.
  8. Comience con textos sencillos, digamos que partes meteorológicos, y vaya aumentando la complejidad conforme que se sienta seguro de dominar cada nivel. Al final puede probar con este texto que ahora lee. Una pista: un fantasma recorre el mundo.
Anuncios

Acerca de rodoguanabacoa

Periodista, educador popular, escaramujo... amante de la historia de mi país: Cuba.
Esta entrada fue publicada en Humor y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s