Latigazo (28)

Por Amaury Hechavarría Nistal

El mejor momento

Agosto 2005

Por fin la vio. Con simpático andar, la muchacha bajaba la loma que estaba frente a la escuela. Por unos segundos la contempló embelesado. Ese cabello suelto y el vestido que dibujaba la silueta de su cuerpo, como le gustaban. Había soñado tantas veces con tenerla entre sus brazos y besarla.

Hoy estaba decidido. Tenía un discurso perfecto que no podía fallar. Por esa parte estaba seguro.

Pero lo que le preocupaba y le había hecho desistir, en otras ocasiones, era lo que vendría después. Nunca había dado un beso. Cuando ella dijera que sí, que estaba de acuerdo, que quería ser su novia, ¿cómo iba a besarla?

Había estudiado varios libros de sexología. Sabía de memoria, en teoría, más de veinte posiciones, conocía todo lo referente a enfermedades, insatisfacciones y métodos anticonceptivos. Pero sobre la forma de besar, nada; capítulos enteros sobre su importancia, pero sobre la forma, nada.

Lo había visto en las películas, había visto a sus compañeros, pero eso solo servía para atormentarlo más.

Lo peor es que cada vez que se preparaba para conquistarla se le resecaba la boca y su saliva se volvía espesa. «Así no se puede besar» y entonces posponía para otro mejor momento su discurso mil veces ensayado y que no podía fallar.

Pero esta vez sería diferente. Se había tomado dos refrescos gaseados y hasta ese mismo instante chupaba un caramelo. Aún ella no lo había visto y para que no pensara que estaba esperándola, comenzó a subir la loma como quien pasa por casualidad. Ella, que sí lo había visto, sonrió al percatarse del frustrado ardid.

A medida que se acercaba su corazón comenzó a retumbar. La boca se le resecó y la saliva se puso espesa como de costumbre. Su cuerpo temblaba y casi convulsiona. Sus ojos se cruzaron por un instante. Casi podían tocarse. Como siempre, cuando le pasó por el lado le hizo una seña tímida, que fue respondida de igual forma.

No miró para atrás. A medida que se alejaba, sus nervios recobraron la tranquilidad. El plan concebido desde hacia varios meses hoy no hubiese resultado. Eso de lanzarse como una loca entre sus brazos y besarlo de forma apasionada. Había gente alrededor, su mamá la esperaba temprano, su ropa y su peinado hoy no eran los más adecuados. Estaba convencida de que no era el mejor momento.

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Acerca de rodoguanabacoa

Periodista, educador popular, escaramujo... amante de la historia de mi país: Cuba.
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2 respuestas a Latigazo (28)

  1. Chojesús dijo:

    Bonito texto, que trae a mis recuerdos anécdotas de mi pasado.
    Un abrazo desde Canarias,
    Jesús

  2. CONTRAAAAAAAA!!! TREMENDA LECCIÓN

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