Ella

Mujer desconocidaSolo era una chica moderna de las más populares de la facultad. Cientos fracasaron en el intento. Tres fueron devorados, digeridos y luego se convirtieron en excremento bautizado, con burlas e improperios, por los que como yo no entraban en ninguno de ambos bandos. En el grupo éramos varios, pero sólo yo tenía la razón. Algunos estaban allí por no tener el valor de decirles un piropo, otros porque sus novias celosas no les permitían otra cosa, los menos decían que era una creyente. Yo por el contrario la observaba de lejos: sus piernas, su pelo y todas esas cosas cursis que han observado todos los poetas -aunque yo también vi un poco más-. Nunca dije nada pues ella era así, una de esas chicas salvajes que son para observarlas de entre la maleza, a ojo de cualquier cazador, pero a tiro sólo del más audaz… y yo, ¡que de audaz no tengo nada! Ahora mismo estoy confundido. Pasé por su lado y la escuché decir que no me soportaba y que, lo que más odiaba de mí, era esa manía extrema de hacerme el duro.

Enero de 2008

Anuncios

Acerca de rodoguanabacoa

Periodista, educador popular, escaramujo... amante de la historia de mi país: Cuba.
Esta entrada fue publicada en Cuentos. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s