Añoranza por la FEU

imagesLos zapatos de tacón y el bolso de piel han envejecido junto a ella. Todavía ondea el abanico en espera de su amante. Muchos aseguran que su reloj infantil se había detenido para siempre aquella mañana plomiza de enero y aunque ya no hay sauces, ni liderazgo, ni palabra empeñada, ella le da cuerda todos los años.

Los trenes silbaron, algunos con más fuerza. Las caras eran más o menos iguales y las voces repetían los mismos cuentos. El séptimo tren fue distinto, pero también se marchitaron las flores. El octavo… nunca lo vio pasar. Por eso hace unos meses decidió abandonar la estación.

Ahora viste de feriado y carga el recuerdo de aquel banco que desde el andén abriga la esperanza. Sus ojos, llenos de un ayer cada vez más lejano, son incapaces de reconocer a nuevos caminantes. Penélope sigue tejiendo sueños… ahora desde la escalinata universitaria.

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Acerca de rodoguanabacoa

Periodista, educador popular, escaramujo... amante de la historia de mi país: Cuba.
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