El genio de la noche

espalda-chicaVoltee en busca de tus ojos y sólo alcancé a ver un bulto de pelo negro y enrevesado que bajaba del autobús. Extrañé tu despedida, necesité tus manos y soñé con tus besos. La guagua quedó en silencio, sola.

Apareció un genio y te ofreció tres deseos. Decenas de casas con terraza y con balcones, perros lindos y juguetones, montañas de chocolates, los horizontes que también sabes míos, un futuro escrito a cuatro manos, las fotografías que inmortalizarán nuestras aventuras, un manantial donde brotan amigos, un futuro estable sin desafíos improvisados, la receta infalible para no discutir, la alfombra voladora para recorrer el mundo, el arte de los hilos para hacerte tus vestidos, todo el dinero del mundo para gastártelo en flores, aretes y un caballo de coral… entre tantas opciones no supiste elegir. El genio agotado e insatisfecho se refugió en su botella.

Ahora froto con insistencia una cajetilla de cigarro. Entre el anhelo y el juego, sueño con mi propio hombrecillo encantado. Estoy seguro que para mí todo hubiese sido más fácil. Primero pediría no repetir jamás ese tipo de despedidas, segundo -y algo egoísta- que nunca te marcharas y tercero, desearía…

Pensándolo bien, creo que el genio se hubiera reído en mi cara.

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Acerca de rodoguanabacoa

Periodista, educador popular, escaramujo... amante de la historia de mi país: Cuba.
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