Latigazo (42)

Por Antonio Berazaín (Bera)

¿Sexo o no sexo?…Sexo, pero seguro

Abril 2008

Vivimos tiempos en que las jóvenes parejas, aún las más distantes del matrimonio, llevan una vida sexual plena, dejando atrás prejuicios, tabúes y falsas virginidades. ¡Qué sana envidia la de los abuelitos! Ellos, que tenían que ver a su amada cumpliendo rígidos horarios, bajo la supervisión de alguna chaperona y por supuesto, de «aquello cero y de lo otro, nada».

Pero no crean, los muchachones de ahora también deben vencer ciertos obstáculos para destapar a Eros y Afrodita. Por algo se habla de sexo seguro. Claro, cuando se dice sexo seguro, lo primero que viene a la mente es que al amor hay que protegerlo. Y que para eso está el preservativo —sin condón, ni pensarlo. Eso sí, con el privilegio de que en la actualidad hay preservativos de todo tipo, tamaño, colores, sabores, olores, fosforescentes… hasta de duro aluminio, que ahí sí que no entra nada. Pero hace unos añitos —cuando mi primera juventud, por no decir la única— la cosa era distinta.

En aquel entonces vendían unos preservativos chinos, marca Protex, que en la cubierta del paquetico tenían pintada una mariposa. Tú ibas a la farmacia y si te daba pena comprarlos, decías: me da un paquete de maripositas chinas ¡Esa era la clave!

Sin embargo, quedó demostrado que la importación de preservativos chinos fue un error, no económico, sino antropológico. Concretamente, un problema de medida. Tú te ponías un preservativo chino de aquellos y sentías que te cortaba la circulación. Parecía que te estaban estrangulando. Era como si tuvieras puesto mangas 3/4. Bueno, mangas ¾ los blanquitos; los morenos parecía que tenían una bolchevique puesta.

Por cierto, ¿se imaginan que hubiera sido al revés?: preservativos cubanos para China. O mejor: preservativos africanos para China; pero no de la zona de los pigmeos, sino de Burundi, Nigeria, que son unos morenos de seis pies y una pila de pulgadas, a ver qué iban a hacer los chinitos con esos preservativos. Me imagino a las chinas diciendo: ¿y eso qué es? ¿Un moco de guanajo? Pero el sexo seguro también está relacionado con la seguridad de dónde se practica. Y ahí sí hay tremendo lío, pues no siempre el hogar de uno o de ambos enamorados tiene las condiciones. ¿Y si los dos son becarios universitarios? Por muy emocionantes que sean escaleras, matorrales, lavaderos, capó de autos, camas de camiones, bancos de parques, azoteas, etc., no siempre son seguros. Ni que decir de los que, como otrora nuestros mambises, se lanzan a la manigua.

Por tanto, cada época tiene su problemática, tratemos de resolver la de esta. Practiquemos el sexo seguro. Bueno, más bien practíquenlo ustedes, porque yo ya… vaya, yo…ya…

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Acerca de rodoguanabacoa

Periodista, educador popular, escaramujo... amante de la historia de mi país: Cuba.
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