Latigazo (47)

Por Antonio Berazaín (Bera)

La cosa

Febrero 2009

Oye, ¿cómo tú ves la cosa? La frase, una especie de saludo dicho por alguien que sigue su camino, me hizo prestar atención al término, que de tanto repetir pasa inadvertido. Me refiero a la cosa. Y entonces me hice la pregunta: ¿qué cosa es la cosa? Quizás el antecedente inicial con la cosa sea el hecho de que fue Juan de la Cosa el primero que nos dibujó en un mapa, que no era gran cosa y además, más que una isla, parecíamos una cosa. Pocos años después, Hatuey diría su famosa frase de «Padre, la cosa está en candela».

A finales del siglo XVIII Enmanuel Kant, en su Crítica de la razón pura, había tratado de meter en cintura la noción de la cosa. Además de una demoledora crítica a los precios de un mercado agropecuario de su natal Königsberg, Kant propone en su obra los conceptos de la cosa en sí y la cosa para sí, cosa que pudiera parecer un juego de palabras si no fuera porque esa cosa ha costado más de un suspenso a los estudiantes de Filosofía. Definitivamente, Kant le complicó la cosa a la cosa con esas definiciones tan críticas. ¡Las cosas que se le ocurrían a Kant!

Otra referencia de la cosa se encuentra en la cosanostra, la sangrienta organización mafiosa que puso mala la cosa en Chicago, donde por cualquier cosa te cosían a balazos, al punto de que después no servías para ninguna cosa. En 1982 el cineasta John Carpenter se atrevió a hacer una película llamada La cosa, donde salía una cosa rara que hacía cosas raras y al final todo el que veía el filme terminaba exclamando: ¡qué cosa más asquerosa!

Pero es en el actual lenguaje coloquial donde la cosa adquiere especial significado. La expresión: ¡ponte para las cosas! dicha por una mujer a un hombre, resulta una advertencia comparable a una tarjeta amarilla en el partido final del Mundial de Fútbol.

Por el contrario, que una fémina exprese su satisfacción sobre un hombre diciendo que «le hace cada cosa», sin dudas pone en alto la creatividad sexual del compañero. En esa misma línea han surgido calificativos como «cosa buena» y «cosa rica», que cito, pero omito cualquier comentario al respecto.

Incluso, más allá de la semántica, la cosa está en la intención con que se pronuncia la cosa. Un poco de picardía al decir «Fulana cogió a Fulano para sus cosa» indica cierto nivel de trajín de Fulana para Fulano. Proferir en exabrupto «y esto ¿qué cosa es?» después de tomar una línea de ron en un bar de 7ma categoría, puede ser una medida de la calidad del etílico elemento.

Tampoco ha sido fácil para el ciberespacio su relación con la cosa. En Internet aparece el sitio Cómo funcionan las cosas, dedicado a explicar el funcionamiento de diferentes objetos. Si embargo, la dirección http://www.comofuncionalacosa.com no existe, muestra de que ni siquiera la informática ha podido esclarecer los misterios del vocablo. Ya casi termino y la cosa continúa con su enigmático velo. Por eso no me extraña que los muchachos de Gente de Zona pregunten: Ay, Sosa ¿cómo está la cosa?

Acerca de rodoguanabacoa

Periodista, educador popular, escaramujo... amante de la historia de mi país: Cuba.
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