Latigazo (48)

Número bajito

Por Jorge Alberto Piñero [1]
Junio-Agosto 1996

El hombre miró con gran alegría el horizonte. El punto negro que se acercaba le hacía saltar, brincar, comerse los pelos de su larga barba, ya sea del nerviosismo o del hambre que tenía, debido a la falta de alimentos en aquella isla desolada y perdida en el océano.

Tras pocos minutos el punto negro tomó forma y pudo verse claramente que se trataba de un yate de motor rápido.

En cuanto atracó descendieron a tierra varios hombres; traían en sus manos equipos fotográficos, cámaras de video, módulos de grabación y otros aditamentos técnicos.

Súbitamente el desmejorado hombre que los aguardaba se abalanzó sobre ellos. Entre otras cosas se le podía entender algo así como:

—Gracias, mis salvadores, que el Señor los bendiga.

Uno de ellos, al parecer el jefe, dijo:

—Calma hombre, calma; todo a su debido tiempo. Ante todo debemos hacer un inventario de las propiedades con que cuenta usted en la isla.

Recorrió con la vista aquella porción de tierra en medio del mar. Luego ordenó a uno de sus compañeros que portaba un libro de anotaciones:

—Ponle 6 x 6 metros de extensión, tres metros cúbicos de hierba mala y una mata de cocos, sin cocos… ciertamente se encuentra en malas condiciones.

—¿Este hombre, señor? — preguntó el que escribía.

—No, chico, me refiero a la mata de cocos. Este clima favorece la vegetación tropical, no me explico por qué no tiene cocos… pero bueno… pasemos al segundo punto, ustedes vayan filmando…

Se dirigió al habitante de la isla y lo interrogó.

—¿Cuál es su nombre?

—¿Mi nombre? Eh…no, ya no me acuerdo.

—¿Su edad?

—Tampoco sé.

—¿En qué año llegó aquí?

—En el 77.

—En el 77… y estamos en…humm…lleva 19 años aquí…¿Tiene familia?

—Bueno, en aquel tiempo tenía mujer y ocho hijos. Tal vez ahora tenga más hijos.

—¿Su mujer es hermafrodita? ¿O…?

—No, no, es que ella se quedó embarazada cuando yo partí.

—Bueno, ya es suficiente…muchas gracias…Muchachos —conminó a los demás, dirigiéndose al yate, mientras realizaba apuntes en una tarjeta— recojan todo que nos vamos.

Ya junto a la embarcación se viró y entregó la tarjeta al hombre que lo seguía lleno de felicidad.

—¡Hasta la próxima!

—¿Cómo hasta la próxima? ¡Yo me voy con ustedes!

—No, no,… mire, esto no es más que una encuesta, al igual que hemos hecho con otros náufragos en este océano. El objetivo principal es crear un escalafón de salvamento para con posterioridad rescatarlos y llevarlos a tierra firme, guiándonos por el número obtenido por cada candidato. Si lo lleváramos a usted cometeríamos un error, pues hay otros náufragos que tienen un número de orden anterior al suyo y eso no sería justo…pero no se desanime hombre, mire su tarjeta… ¡Usted tiene un número bajito!


[1] (1964-) Periodista de Juventud Rebelde. Publicó por primera vez en 1990, aunque desde antes integraba, como actor, el grupo Nos y Otros.

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Acerca de rodoguanabacoa

Periodista, educador popular, escaramujo... amante de la historia de mi país: Cuba.
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