Dos hombres que aman a un tercero

???????????????????????????????????????Hacía quizás un año o año y medio que no nos veíamos. Yo estaba igualito y él se veía más latinoamericano que de costumbre, pero con menos acento que la última vez. Pagó la primera cerveza a pesar de que era su cumpleaños. Gracias a mi insistencia dejó a mi cargo la segunda ronda.

Le conté de mi vida: mi nuevo trabajo, la facultad, mi nuevo trabajo, el proyecto Escaramujo, el Martin Luther King, mi nuevo trabajo… Él habló de sus viajes, sus relaciones, la casa de un amigo que le servía de guarida, el clima, sus padres, el Che…

No recuerdo por qué motivo salió el tema de la muerte de Santiago Feliú. Le confesé que de todos los trovadores de su generación era el que menos me gustaba, y me ripostó emocionado: «No, no… por el contrario, ese era el más genial de todos… Él único que ha hecho un disco completo al desamor: Sin Julieta… Imagínate que con solo 23, Silvio lo escogió para que lo acompañase en una gira por Latinoamérica… tuvo un hijo de forma casual y la vida le cambió… el tipo grabó solo seis o siete discos, nada más… ahora se puso para las cosas porque su mujer estaba embarazada pero él no estaba en nada… era un genio… ».

Después de citar algunos de los versos del trovador que evocaban a la soledad, y sin yo confesarle que tuve varios meses el disco Sin Julieta en mi casa y nunca lo escuché, cambiamos a otros temas.

Le conté de uno de mis momentos intensos más «recientes». Me detuve en cada detalle, le conté como le escribí al correo de aquel hombre convidándolo a una cita, le dije que respondió al día siguiente y que me puse nervioso al oír su voz preguntándome como llegar porque se había perdido, también describí mi tímido saludo cuando bajó de su gigantesco auto. Pasamos toda la noche juntos, conversando, sentados en el piso. Él hizo preguntas y contó cosas de su adolescencia. Entonces le hablé de mis proyectos y de mis ganas eternas de hacer. Antes de irse, tocó una canción que ya me aprendí de memoria. Preguntó que si yo quería que él hiciera algo más por mí. Le respondí que con aquella noche era suficiente. Yo que amaba cada una de sus canciones, no podía pedir más. Se fue y quedé con el recuerdo de su voz, su extrema humildad, algunas cuerdas de guitarra y su teléfono celular grabado para siempre en mi móvil. Confesé, entonces, que nunca más lo había vuelto a llamar.

Ya casi terminábamos la segunda cerveza, cuando mi amigo me dijo abiertamente que aquel hombre con quien yo no había podido concretar una segunda cita, también tuvo un encuentro intenso con él. Mi amigo hizo lo imposible para cubrir como fotógrafo aquel concierto en Argentina, y al finalizar «nuestro» hombre lo reconoció y lo invitó a pasar junto a él el fin de semana. «Te imaginas que experiencia. El tipo ahí conmigo durante tres días. Al final me quiso dar un dinero, como una ayuda. Fíjate que ni siquiera me estaba pagando, era solo una ayuda. Por supuesto que no acepté, aquellos días para mí fueron suficiente recompensa. Pero cuando nos despedimos fue tan emocionante que olvidé el sobre con el dinero y ni se lo devolví, ni le di las gracias. Un año después en Cuba, coincidimos en el Centro Pablo y le regalé un disco con todas mis fotos de aquel concierto. El tipo me dijo: « ¿Para mí»? Estaba sorprendido. Entonces le pedí que me autografiara una foto que yo le había hecho. «Pero como te voy a autografiar una foto que es tuya», me dijo ocurrente y sorprendido. Entonces escribió de su puño y letra: «Para Fulano, de sí mismo».

Terminó el cuento y yo estaba doblemente emocionado. Nosotros dos que compartíamos pasiones (periodismo y fotografía), que teníamos paradigmas comunes (Ernesto Guevara), que éramos famosos y populares (pregúntenle para que vean), ahora descubríamos una pasión incontenible por el mismo hombre y por su obra: aquella noche los dos nos confesamos un sentimiento eterno por Silvio Rodríguez.

Acerca de rodoguanabacoa

Periodista, educador popular, escaramujo... amante de la historia de mi país: Cuba.
Esta entrada fue publicada en 1 ¿Quién le pone el cascabel... ? (humor) y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

6 respuestas a Dos hombres que aman a un tercero

  1. Aline Garcia Galindo dijo:

    Genial, disfruto cada escrito como la mayor novedad de un apasionada adolescente. Gracias

  2. karinamarron dijo:

    Un abrazo para ti y otro para Kaloián Santos

  3. Omar dijo:

    Original… y el disco Vida del Santi es toda una genialidad…

  4. Camilo Santiesteban Torres dijo:

    Caramba Rodo, menos mal que estás subiendo el nivel de tus textos, jajaja. No, en serio, que bueno es saber que estás escribiendo con tripas y todo. Aleyuya! Santiaguito era medio extraño, pero si creo al igual que tu amigo que era genial aunque confieso tampoco lo seguía mucho, ademas que no era fácil. Entonces enhorabuena tu post. Llamame para lo de pinar. Kmilo

  5. Armienne la Puta dijo:

    El texto es excelente pero Silvio lo mata.

  6. Yoan Castells dijo:

    Oye, que gustazo saber que conoces al Kalo. Lo conozco desde que el era un niño, en mi época de estudiante el IPVCE Jose Marti de Holguin,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s