El número 4

Por Rodolfo Romero Reyes

El muro era rojo intenso. Realmente era un pedazo de pared que sobresalía en el descanso de la escalera que subía para los albergues J-1, J-2 y J-4. Un día, cuando David, yo y Octavio bajábamos para ir al comedor, nos detuvimos por primera vez ante la misteriosa lista de números.

Con tipografías diferentes se veían, rayados en la pared de forma horizontal, los números del 1 al 6. A David le pareció gracioso aquello y, mirando hacia todos lados para no ser visto por nadie más que sus amigos, raspó la pintura hasta dejar un perfecto número 7.

Almorzamos y de regreso a nuestro albergue mi hermano Octavio, el más justo y noble de los caballeros que convivíamos en aquel cubículo 8 del J-1, nos convenció de lo discriminado que resultaba el número Cero: nadie nunca piensa en él, todas las listas empiezan con el 1… Por tanto, decidió reivindicar al más redondo de los números y raspó el cero delante de todo la lista.

A la mañana siguiente, un jueves si mal no recuerdo, explotó la bomba en pleno matutino. La Jefa de Internado gritaba insultada en la plaza de formación. Se escandalizó al descubrir que habían maltratado la propiedad social. Dijo que algún o algunos inescrupulosos habían rayado una pared en los albergues de los varones. Amenazó que nadie saldría de pase hasta que no aparecieran todos los autores de semejante fechoría. El silencio reinó en las 16 filas que hacía unos minutos habíamos entonado un himno de combate. Los varones teníamos más miedo porque la amenaza evidentemente era contra nosotros.

El jueves en la tarde comenzó el desfile por la oficina de Maritza, la temible profesora. El orden de confesión lo desconozco. Solo sé que su propio hijo, nuestro inseparable amigo Carlos Ismael, había escrito uno de los números. ¡Oh, dulce abismo! Ahora el castigo para los culpables sería el doble. Cuando Carlitos estaba implicado, ella proponía castigos ejemplarizantes. Nunca se le pudo acusar de “paternalista” o mejor dicho, “maternalista”.

Aquella tarde de confesiones, hubo un momento simpático cuando Arley bajó a “entregarse”. La directora de la Unidad le preguntó: ¿Cuál es tu número? Él respondió que era el 26. “No se haga el gracioso que no le pregunto su número en la lista”, dijo la profesora. La respuesta arrancó la carcajada a algunos de los presentes: “No, dije el 26 porque yo escribí el 2 y dos días después, cuando estaban los números del 1 al 5, me embullé y puse un 6”.

Sí, porque al final resultó que nadie se había puesto de acuerdo. Todo fue una terrible casualidad. El primer número que se escribió fue el 2. Lo escribió Arley para que Fernando recordara que la próxima semana debía llevar 2 latas de carne. Después, un muchacho del Grupo 1, el aula que estaba pegada al Gallo de Mariano, escribió un 1 delante porque ese era su grupo y la novia era del 12. Ya con el 1 y el 2, lo demás fue muy obvio: alguien escribió el 3, después el 4, el 5, Arley el 6 y ya ustedes saben cómo llegaron los números 7 y cero, respectivamente.

Esa noche ya casi estaban todos los condenados. El viernes, día de pase, aún faltaba el número 4. Maritza mantuvo su posición: no habrá pase hasta que estén todos los números. En la tarde las guaguas “Girón” salían de la escuela llevándose de la unidad 5 un cargamento cien por ciento femenino.

Esa noche los seis culpables cumplían parte de su condena fregando las bandejas en el autoservicio. Tendrían dos fines de semana sin pase. Todos fuimos preocupados para los albergues porque si no aparecía el otro culpable estaríamos allí sábado y domingo. Recuerdo que Manolo, uno de los tipos más carismáticos y jodedores de mi graduación, pasó cubículo por cubículo suplicando que por favor apareciera el 4, que nadie lo culparía por aquel retraso en el pase, pero que ya era hora de que confesara su culpa.

A la mañana siguiente Maritza anunció que quedábamos libres. El culpable no había aparecido pero ella decidió que no debían pagar justos por un pecador. Salimos a media mañana, apretados en unas pocas guaguas que estaban de guardia.

Recuerdo que durante la noche interminable, al final de 12 grado, algunos, recordando el incidente, propusieron una recompensa si alguien confesaba ser el autor del 4. Nadie nunca habló. Muchos decían que el culpable era de mi grupo, pues solamente el número 1 no había sido escrito por alguien del Alto Rendimiento; algún tonto aseguró que la causa de la lista era nuestra afición por las matemáticas. Otros decían que había sido algún profesor para que nos castigaran a todos. Yo sospeché de alguna de las muchachas, total, muchas se la pasaban subiendo a nuestros albergues.

La realidad todavía es un misterio. Pero la anécdota sirve para entender ese mito capitalino de que los alumnos y alumnas de la Lenin llegan a la universidad y solo piensan en sacar 5 puntos. No se trata de ningún tipo de autosuficiencia, lo que ocurre es que el número 4, al menos a los varones de mi graduación, nos trae malos recuerdos.

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Acerca de rodoguanabacoa

Periodista, educador popular, escaramujo... amante de la historia de mi país: Cuba.
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5 respuestas a El número 4

  1. Melissa dijo:

    Rodo como me ha gustado tu publicacion…te quedo muy buena y me trajo de nuevo aquellos recuerdos inolvidables de la lenin. Se lo pase a maritza pues hace poco nos reunimos y casualmente hablamos de los numeros y el que escribio carlitos..jajaja.. sigue escribiendo que se te da muy bien…te quiero mucho

  2. adrian dijo:

    bueno parece que Mabe ya quedó complacida…

  3. Rodo, veo que sigues escribiendo tan bien como cuando la Lenin, susto que nos hicieron pasar, por poco nos quedamos sin pase todos jaja. Un abrazo

  4. Yo estuve allí dijo:

    Los números empezaron por los del alto rendimiento de Química, por unas latas de conserva que alguien había olvidado llevar en un sistema de turnos para llevar al comedor que ellos tenían,y así recordarlo, luego siguió todo.

    1-Entre el Chino y el Guille grupo 12 unidad 5.
    2-Arley Grupo 5
    3-Carlos Ismael Grupo 5.
    4-Desconocido (se rumoreaba que hubiese sido Ariel, o el propio autor de este blog, Grupo 5 como no podía ser de otra manera).
    5-Lazaro Grupo 5
    6-Insaciable Arley
    7-David Grupo 5
    0-Octavio Grupo 5.

    • Arley Vergara dijo:

      jajaja…. no me quiten el merito…. el primer numero escrito fue el 2, y lo puse yo … y si fue por unas latas de conserva, que se le habian olvidado a fernando, del grupo 5 igual (el de altorrendimiento en Matematica, no quimica)

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