El DÍA

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Por Camilo Santiesteban Torres

La Habana, miércoles 17 / 12 / 14, 10:17 am, sí porque es bueno empezar a contarlo con la mayor exactitud del mundo posible. Estaba en un lugar perdido, hasta hace unos meses, de la geografía habanera: El trigal. Para algunos, bendición; para la mayoría, la tierra que faltaba para ponerles el bolsillo; realmente en el inframundo.

En mi unidad laboral habíamos decidido celebrar el fin de año y hacer aunque sea un poco de bulla por las alegrías y las tristezas del 2014, en resumidas cuentas como dice un querido comentarista deportivo: se sufre, pero se goza.

Como les decía, a mi cerebro habían llegado unas leves trazas de un dolor de cabeza líquido preparado en conjunto, la música sonaba no tan alta y yo le timbraba a mi querida Titita, porque la extrañaba.

10:18 am

De pronto, siento las vibraciones en el muslo derecho y me digo: «Contra, Titita, sólo era un cariñito, no es para que me mandaras un sms». Levanto el celular y veo un número largo, de esos de internet, y pienso en Elizabeth que acostumbra a saludarme por ese medio y en mi tío que está de misión en Argelia y siempre quiere saber de la familia, pero en cambio lo que leo es: «Acaban de liberar a los Cinco!!! 12m Raúl hablará. Cuba tiembla. Koka».

El notición me hizo decir en jerga popular: –COJ… LIBERARON A LOS CINCO HÉROES. Las personas más cercanas pensaron que me había cogido la corriente o que estaba hablando mierda por el ron, pero cuando salí para el portal con la verdad en las manos hubo gritos, risas, ojos aguados y ponché a todo dar la canción de Silvio: «Venga la esperanza».

Comencé a marcarles a todos los amigos que compartíamos ese mismo deseo, y hasta con los que hace rato ni hablo. Para colmo no tenía saldo. Si hubiese tenido el celular de Fidel y Raúl también les marcaba. Pensé en el Fifo y que una vez dudé (por mínimo que fue) de sus palabras. Me sentí algo abochornado, sin embargo la felicidad superó todo. Pensé en los blogueros (La Guerrilla), en la abuelita que visitamos en Cienfuegos, la cual le había dedicado todo su espacio y privacidad a la denuncia del caso. Llamé a Karina, jaja.

Agradecí al Koka por la primicia y la fiesta continuó.

A las doce meridiano frente a un televisor me puse nuevamente eufórico y admiré la grandeza de la solidaridad de personas que sin duda tuvieron mucha más fe que yo todo el tiempo. Ayer pasaron muchas cosas, lo mejor, ya lo acaban de oír y si no es lo mejor, es lo que más contento me tiene. Gracias.

Hasta pronto, blogueros.

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Acerca de rodoguanabacoa

Periodista, educador popular, escaramujo... amante de la historia de mi país: Cuba.
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