Las vacas del 2015

Vacas

 

 

 

 

 

 

 

 

Por Camilo Santiesteban Torres

Hace unos días sentados en la guagua del trabajo a la hora de salida, se suscitó una conversación que desembocó en una jodedera, acerca de las famosas ferias que se harían en días próximos. Era día 24 de diciembre.

El bonche empezó por aquí: que si los precios eran totalmente irónicos, se preguntaban si los productos llegarían a tener precios antes que otro los comprara en el camino, que si realmente se gastaron el tiempo para coordinar tales promesas. Lo cierto es que se pasaba por cada una de las celdas de la tabla y por supuesto la que más levantó risas fue la de los productos cárnicos – lo del pescado … – en especial, la conocida ausencia de la que desde hace unos cuantos años abandonó legalmente la mesa del cubano: La Prohibida, como diría alguna vez un popular humorista.

La que solo puede nombrada fácilmente, porque no comprada, fue tema para el resto de los minutos que le quedaron a las bromas vespertinas sobre el asunto. Por un lado se decía que era la más cara, porque costaba 20 años. Por otro, que si nuestros estómagos no estaban preparados para procesar dicho producto exitosamente, por tanto no era viable su ingestión por el cansancio que causaría a las células encargadas de metabolizar el mismo. Además, podría ocasionar espasmos, embolias y definitivamente nuestros policlínicos y hospitales no darían abasto.

Otra de las teorías sugirió la pérdida de la razón, al probar en ocasiones algo que escapa al entendimiento del paladar cotidiano, adaptado a los subproductos retractilados y muy bien conservados, por decenas de miles en las tiendas (que nos salvan la vida casi siempre). Se hablaba de la bobería que te da, al repetirlo en la dieta y las alucinaciones que provoca, aportando entonces a esta madeja de problemas otro: la adicción. Ahí se paró la cosa, ya que las plazas para ese vicio están ocupadas y sumar más causaría disturbios a nivel de colectivo y la desunión es la mata de penurias mayores. Hubo risas.

En el plano filosófico cada cual se preguntaba como vendrían sus vacas del siguiente año. La mayoría era optimista, aunque siempre hubo quien se pasaba de profeta y pronosticaba pencos flacos criados con pasto malo, para sí mismo y lanzaba su augurio, en el que según él, todavía quedaba área disponible para unas cuantas cabezas. Hasta promesas –que escuché entre voces – se realizarían a San Lázaro, fueran a corto o largo plazo.

La verdad es que los cubanos al final nos reímos de todo y eso es lo bueno, el día en que no lo haces, te molestas, si los grados de enfado se elevan demasiado, te vuelves hipertenso o te da un infarto y después directico para El Hotel Bocarriba, sino te creman. Divertirse o simplemente relajarse es siempre la mejor opción, luchando sin renunciar a tus sueños, va y a lo mejor en los próximos 365 días tu lazo se vuelve certero y te tocan algunos pedacitos (en el marco más honesto posible) de las buenas vacas del 2015.

Hasta pronto. Gracias.

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Acerca de rodoguanabacoa

Periodista, educador popular, escaramujo... amante de la historia de mi país: Cuba.
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