Cuando sea grande, yo quiero ser…

Cuando sea grande yo quiero ser como el Teniente Coronel que todas las mañanas me da los buenos días con cara de hombre serio y sabio, pero que me estrecha la mano como si yo fuera su amigo. Y mire usted que no lo soy, porque yo no tengo amigos. Él lleva 40 años trabajando en la Dirección de Menores, satisfecho de la labor que realiza. Una vez dijo, hablando con otros educadores, que había que esforzarse por ser un evangelio vivo. Yo no sé qué significa la palabra evangelio, pero debe ser algo importante.

Si no es como él, quisiera ser como una maestra muy buena que me da clases en el docente. Mira que nosotros nos portamos mal, pero ella tiene tremenda paciencia. Nos enseña Español, Historia de Cuba y es la que nos ayuda a preparar los matutinos. Sí, porque aquí hacemos matutinos y festivales de cultura. Aquí cualquiera canta, baila, dice poesías. Somos niños como los de cualquier escuela, solo que aquí es becado y no todos los fines de semana puedes salir de pase.

También me gustaría ser como la “profe” Yeni. Sí, le decimos profe, pero ella en realidad es instructora de arte. Todos los lunes y los miércoles por la tarde ella viene, nos saca del aula y nos lleva a ensayar para el teatro. ¡Y con ella sí se aprende! Al principio no había forma que yo pudiera coger el ritmo con el tambor y mira ahora, ya soy un Van Van.

Claro que si estudiara un poquito… bastante más, podría convertirme en psicólogo, como Lídice, y entonces vendría a esta escuela, pero para hablar con los muchachos y con sus padres. Sí, porque los psicólogos hablan cantidad, y nos dicen lo que está bien y lo que está mal. Realmente, nosotros somos muy agresivos y a veces necesitamos alguien que nos calme, aunque sea así, hablando, cariñosamente, porque al menos en mi casa, no hay mucho cariño para repartir.

¿A quién se le ocurrió pedirnos que redactáramos una composición con este título? A esta edad uno no anda pensando en lo que será cuando grande. Los muchachos como yo lo que queremos es andar mataperreando por la calle… pero bueno, volvamos al tema que se me acaba el tiempo.

Cuando yo sea grande quisiera ser como esos oficiales que trabajan en el CEAOM. Sí, ellos son los primeros que nos atienden cuando hacemos algo malo. Nos entrevistan, evalúan nuestras conductas y al final envían nuestro expediente al Consejo para que ellos decidan lo que pasa con nosotros. Casi todos son muy buenas personas, y los que no, es porque están cansados de lidiar con niños como nosotros. Óigame porque no es fácil. Nuestros padres nos aguantan porque no les queda otro remedio. Y porque en un final, muchos de ellos son tan conductuales como nosotros. El mío, por ejemplo, estuvo aquí antes de estar preso. Mira, la maestra no me lo preguntó, pero yo le pudiera decir que no quiero ser como mi papá.

Si pudiera escoger me haría pelotero, como los que vinieron la semana pasada a visitar la escuela, o trabajaría en la Colmenita, sí, el grupo ese de teatro con el que nosotros compartimos escenario de vez en cuando, o sería de la universidad y haría talleres de audiovisuales con niños con problemas como nosotros.

A estas personas uno llega a admirarlas. Como también admiro a los que trabajan en el… ¿CPNNA? Sí, creo que se escribe así, un centro que protege a los menores de edad que son víctimas de abusos. No, si yo te digo, aquí uno conoce a una pila de personas que se preocupan por nosotros. Aquí viene mucha gente linda; ellos quieren que cambiemos y que seamos «hombres y mujeres de bien».

Si yo pudiera me volvería como ellos. Sí, yo sé que se sacrifican, que pasan más tiempo en la escuela que en su casa, que nos dedican más tiempo a nosotros que el que pasan con sus propios hijos. Pero ¿sabe? A todos los encanta su trabajo. Tú los ves por aquí por los pasillos. Y cuando se van para su casa, se van… ¿cómo fue que dijo Martí? ¡Ah! Ya: con la satisfacción del deber cumplido.

Pero bueno, mejor dejo de fantasear. Cuando sea grande, solo seré un niño de la EFI que creció y salió para la calle, lo único que puedo aspirar es a portarme bien para que cada una de estas personas a las que tanto admiro, estén satisfechas por lo que hicieron conmigo. Porque aunque me porte mal casi siempre, les responda con mala forma y me altere con facilidad, siempre los recordaré. Y aunque yo nunca se los diga, a todos y a cada uno de ellos, los quiero mucho, de verdad.

Firma:
un niño o niña de una EFI
Marzo de 2014

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Acerca de rodoguanabacoa

Periodista, educador popular, escaramujo... amante de la historia de mi país: Cuba.
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