Campo de sueños

Por Camilo Santiesteban

  • ¿Es este el Paraíso?-, preguntó el aparecido, – no, es Iwoa- contestó Ray. – Pues parace que sí, pues en el paraíso es donde los sueños se hacen realidad- dijo calmadamente y luego se desvaneció en el maizal, después de mirar maravillado todo el lugar.

El diálogo anterior lo memoricé, como pude, del filme «Campo de Sueños», realizada en 1988, protagonizada por Kevin Cotsner y otros tantos actores de calidad probada. Hace ya casi diez años un buen amigo me lo sugirió, con unas de sus desmedidas alusiones.

Hoy lo vi. Es un gran homenaje a figuras del beisbol estadounidense y en general al deporte en esa nación, aunque también en un fuerte llamado a la realización personal o simplemente a seguir un impulso genuino e instintivo, donde a pesar de existir un alto grado de incertidumbre, vemos un pedacito de luz y la buscamos. Si la encontramos, abrimos más la hendija y maximizamos su efecto.

En un momento puede parecer descabellado y poco considerado arriesgar tanto (o todo) por alcanzar la paz con uno mismo, sobre todo porque muchas veces lo único que te dice tu yo interior es que no quieres seguir llevando las cosas de ese modo. Creo que definitivamente es uno de los derroteros hacia la felicidad, instantánea por definición.

Los sueños (como uno los llama) nos marcan objetivos, y no lo son propiamente hasta que se comienza a luchar por ellos.

Se piensa muchísimo, tanto que llega a ser cuestionable (en cierto punto) si se está en el lugar correcto para lograr cada una de las pequeñas metas prometedoras, transportadoras y necesariamente obligatorias para llegar al bien mayor.

Salta por consiguiente la contextualización de mi sueño, volviéndose un proceso que exige valentía, paciencia, optimismo y un poquito de aché. Todo eso si quiero que las utopías dejen de ser sólo eso.

Rondan y entorpecen las distracciones y arrepentimientos, lo primero es transitorio, lo segundo tiene que serlo o estoy jodido.

Los seres queridos y adyacentes no siempre entienden, pero es mejor ser un incomprendido un ratico, que un frustrado un montón de raticos.

Hay que emprender y aprender, ya lo dijo el Che, lo que hay que hacer es luchar todos los días, buscando la satisfacción, la armonía y la paz interna.

Hasta pronto. Gracias.

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Acerca de rodoguanabacoa

Periodista, educador popular, escaramujo... amante de la historia de mi país: Cuba.
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