Yoey, Dianet y un pino – Rodo, Karen y el Turquino

Pos KmiloPor Kmilo

Hace casi tres años, Rodo y yo viajamos tres cuartos de isla para ser testigos de una unión maravillosa. Resulta que los afanes de una linda holguinera por los pinos cerca del mar –y por Yoey, quien sería su esposo– materializaron la idea de una boda interprovincial –que a alguno le iba a tocar–. Él, habanero; ella, holguinera. Él, enamorado, y ella enamorada de él y de las bodas tipo Corazón Valiente.

Aquella tarde–noche todo fue hermoso –hasta Yoey–. La pasamos tan bien y la idea fue tan genial que, decidimos, ya de regreso, jamás contarle de esta experiencia a ninguna novia nuestra con amplias posibilidades de envolvernos y pasar a un plano superior. Qué les digo, pasó algo de tiempo y todo fue campana. Sólo hablábamos de los detalles de la juerga, nada del romance gibareño, ni del mar y mucho menos del pino. Entonces apareció Karen, que rápidamente escaló sentimentalmente al Rodo y allá fue él a soltar la lenguaza.

Podrían preguntarme: ¿Y a ti qué? Ah! Si supieran que cada vez que al Rodo se le ocurre algo yo pongo rodilla en tierra, me entenderían un poquito.

Nada, que llegando de Baracoa, camino a casa en un P–16, todo iba sin lío y de pronto llego a mi hogar horas después y me meriendo el notición de que los nenes se iban a casar y para colmo en el Pico Turquino. Lo del Turquino no me parecía locura, lo de la boda sí. Más tarde que temprano el clima y el fango, invertirían esto último.

Por suerte ya teníamos al notario: José Francisco Reyes Moreno, alias el Tato.

La idea era loca pero atractiva. Algo excéntrica, pero romántica, quizás hasta muy nacionalista. No importaba sin alguien juzgaba o no.

Poco a poco la cosa dejó de ser de dos, para ser algo de dos docenas, o más. De alguna forma el Rodo implicaba y también resolvía. Nuestro móvil: el amor (su amor); nuestro vehículo, los blogueros, la guerrilla, nuestros amigos.

Agencias de viajes, costureras, Adela, el ticket fantasma, un nombre árabe extraño que parecía de hombre, ausencias, reintegros y un Antonov 158 que parecía un P–15. Todo eso pasó antes de vernos subidos en un camión rumbo a Santo Domingo.

A eso de las cuatro y pico de la mañana un guía optimista nos dijo, más bien advirtió ciertas cosillas, tales como: chubasquillos, algo de fango en el camino, tormentillas eléctricas y algún que otro rayito. Fuera de eso todo estaba bien.

Señores, esta vez no había ninguna dama necesitada, ningún inválido(a), o algún flojo de pata. Iría por primera vez a mi paso. Entonces los lamentos hipoglicémicos de mi querido amigo Tato me aguaron mi anhelo. A él su corpulencia no le ayudó en nada. Catorce kilómetros después de comenzada la marcha, Tato delegó en mi su responsabilidad y regresó. Al rato me reía, porque me pasé 20 minutos persuadiéndolo y terminé diciéndole: Mira que eres pendejo.

Llegamos a la cima y los novios se vistieron, el resto seguimos mugrientos. Yasel ofició la boda, apareció una nueva testigo, porque la chica árabe… nada de nada. Fue un momento inolvidable con un director loco y fotos originales y trilladas. Las nubes dijeron –su tiempo acabó– y a llover se ha dicho. Rey y Claudio llegaron con la lluvia, sabíamos que lo harían. Bridamos con Ron Caribe Refino, como los hombres- hombres y mujeres- mujeres que suben el Turquino. La bajada fue un show de fango y malas palabras.

A los novios les regalé un soporte para su locura, un estuche para que no se erosionara y una vela para que recuerden siempre, en los momentos oscuros –que habrá– la luz la tienen justo con ellos. Ahora voy a ser machista: el Rodo tiene el fósforo y Karen la caja pa´ rayarlo, jajaja.

Les deseo felicidad. El amor no está sobrevalorado.

Nota: el pino de Dianet era una casuarina, según Itzván.

Hasta pronto blogueros.

 

NOTA: este es el primer post cubano que anuncia publicidad. No se pierdan el nuevo proyecto cuentapropista de lujo.

 

“ENTRE NUBES”

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Acerca de rodoguanabacoa

Periodista, educador popular, escaramujo... amante de la historia de mi país: Cuba.
Esta entrada fue publicada en de Camilo Santiesteban Torres y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

11 respuestas a Yoey, Dianet y un pino – Rodo, Karen y el Turquino

  1. jajjaajajajaj gracias Camilo , gracias Rodo y Karen, porque sin esta aventura no hubiera sido lo mismo. A tato tambien gracias porque compartimos la flojera. Lástima que no pude llegar pero aca tengo el rpivilegio que no tienen muchos , los videos de Albita, y los gritos de la Cintya. Falta en la promoción la edición del audiovisuales , no se desesperen ya llegará . Un beso a la tropa , donde quiera que estén.Bet

    • Camilo Santiesteban Torres dijo:

      Betsota un betsote para ti y un abrazo para Vítor -el lío es Víctor que cada vez que digo tu nombre suena a mafioso ruso- Saludos para los dos y yo sí sé dodnde ustedes están. Ja. Gracias.Ah! El chucho que le han dado al Tato ha sido enorme.

  2. arisleidis anaya dijo:

    Me encanto tu escrito ,y me rei mucho porq narraste todo tan claro q pensé que lo había visto con mis ojos ,el elenco ,los protagonistas unicos y valientes ,felicidades a los esposos que Dios bendiga su matrimonio y agregar algo quiero, cuando la lluvia cae eso es bendicion del cielo .Saludos.Ary

    • Camilo Santiesteban Torres dijo:

      Sabes? Tu apellido es más que oriundo de esa zona, digo al menos de la provincia. Tengo mucha familia allá y por alguna razón ellos se refieren a las demás familias por sus apellidos. Por sus historias me he aprendido muchos de ellos. Las personas del campo son fabulosos cuenteros. Gracias por el comentario. Kmilo.

  3. me encantó Kmilo, un abrazo.

  4. Camilo Santiesteban Torres dijo:

    Lili, Lili, Lili un besote.Kmilo

  5. Pingback: Yoey, Dianet y un pino – Rodo, Karen y el Turquino | Blogosfera Cuba

  6. cubaenletras dijo:

    ¡¡¡Gracias, Kmilo!!! Nos encantó tu post, gracias por haber estado junto a la casuarina y por estar siempre. Besos para toda la tropa. Nuestros mejores deseos para el Rodo y Karen. Y tú, empínate, que a la tuya iremos los 4!!!

  7. Camilo Santiesteban Torres dijo:

    Mira que me falta. De todas maneras ya están invitados. Cuidado con el Islam, Alqaeda, con los turcos, los primos de Bin laden y por favor no tomen un avión ni ruso, ni francés y mucho menos norteamericano. Es más tomen una aerolínea de Nepal, con esa gente nadie se mete. ajaja. Abrazos y besos pa los dos. Kmilo

  8. Eliza Bello dijo:

    Gracias K!! Aunque no me mencionas en tu crónica yo también tuve el privilegio, que digo yo el privilegio, el inmenso regalo de estar allá arriba con ustedes, apoyando a Rodo y Karen, riendo junto a ellos.
    Estar allí, en la cima más alta, armar el buquet de florecitas silvestres a Karen, junto con Cintia, compartir alegrías y un brindis bajo la capa, bajo un aguacero, desvariar y cantar casi tres horas de aguacero, en lo oscuro, bajando la cima más alta de Cuba, solo por amor, por la locura, por Martí, por la historia y porque sí… es de esas experiencias que nunca olvidas, que te reparan el alma.
    También recuerdo la tarde junto a la Di y Joey bajo el pino gibareño (donde casi agarro el ramo, solo que no me tocaba); tarde de “sartenes” y de bailar sin parar con plataformar, con chancletas, descalza y hasta con tubo de la guagua, algunos (recuerdas?).
    Me siento dichosa de haber sido invitada a ambas ceremonias; porque fueron culto al amor de verdad: sincero, loco, agreste, genuino y sin maquillaje, impetuoso. A Karen y Rodo, la Di y Joey mil gracias porque verlos me dio fe en el amor. Qué les dure siempre!!!

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