Evocación

Aleida MarchPor Karen Alonso

Evocación es un capítulo perdido en la vida del Che Guevara. Quienes tenemos la suerte de conocerlo, desde nuestros primeros pasos como pioneros y pioneras, sabemos que al gritar firmemente ¡seremos como el Che!, nos referimos al luchador, al guerrillero, al internacionalista, al comunista. Adjetivos son los que le sobran a una figura que no puede ser encadenada a ninguno. Sin embargo, la curiosidad por el héroe despierta interrogantes de su vida personal que no por privada deja de pertenecer a un pueblo latinoamericano que aún lo extraña.

Pienso que por esa misma razón Aleida March “desgrana sus recuerdos” en un libro que debió costarle mucho esfuerzo escribir. Como ella misma reconoce, no tiene ninguna vocación de escritora con lo que se deduce el acto supremo que significó compartir recuerdos muy preciados de mujer y de esposa.

Siempre he pensado que para hablar o escribir de algo: un suceso, una persona, un libro; resulta esencial pensar en la emoción de la sensación primera. Entonces, es imposible no recordar el efecto de las remembranzas de Aleida cuando, hace varios años, leí Evocación.

Esta singular mujer cuenta, de manera sencilla, la formación de su personalidad como base para el entendimiento de un camino que la llevó a involucrarse de lleno en la lucha revolucionaria de la Cuba de mediados de siglo. El surgimiento de la combatiente tiene lugar con el ingreso al Movimiento 26 de Julio. De esta manera en el libro se describen sucesos históricos que marcaron el devenir de un país y varias generaciones. Contados por boca de una luchadora clandestina primero y guerrillera después los relatos se sienten en carne propia: el fallido alzamiento del 5 de septiembre, la huelga del 9 de abril.

Esos primeros pasajes del libro son un preludio necesario para contar acerca del primer encuentro con el Che. Al llegar a este punto, Evocación parece una novela cargada de romanticismo, sincero y militante. Un relato de amor y de combate que comenzó con la frase “vamos a tirar unos tiritos conmigo” y la invitación a subir a un jeep de donde, como bien dijera la autora, no volvería a bajar. El inicio de una historia en común…

El médico argentino, comunista, Comandante del Ejército Rebelde Che Guevara poseía un aura especial. Dotado de inteligencia, don de mando y seguridad inspiraba un profundo respeto entre una tropa de la que también formó parte Aleida. Según cuenta, tales capacidades hicieron crecer una admiración que trascendió las incipientes relaciones afectivas que surgían en medio de reflexiones táctico-estratégicas.

Encontrar al Che, más hombre que héroe, irremediablemente nos cautiva. Sentirlo, siempre a través de los ojos, recuerdos y palabras de Aleida, no deja de ser un precioso regalo. Particulares sensaciones produce saber a un Ernesto Guevara lleno de poesía pues para él era “una de las formas más hermosas de expresarse”.

evocacionEl libro nos deja deseando más, podemos descubrirnos queriendo conocer y apropiarnos de los silenciosos pasos del Che ante la “fortaleza tomada”. Es entonces cuando se cae en la cuenta, por lo menos así me sucedió, que el libro no puede sino sugerir ciertos pasajes que justamente por esa sutil insinuación se vuelven tan preciados y una y mil veces imaginados.

A pesar de que Evocación es un libro sobre el Che, es Aleida March la protagonista. Su decisión de compartir detalles no descubre solo a Ernesto Guevara, sino también a ella. Este es otro obsequio recogido en doscientas páginas que permite una lectura crítica de momentos cotidianos no exentos de incomprensiones.

Vivir con un hombre de la talla del guerrillero heroico debió significar, y así se entiende en el texto, un profundo crecimiento personal. Unido a ello estaba la creciente responsabilidad con un proyecto socio-político de dimensiones nacionales, que rozaba las continentales, en el cual muchas veces la participación como pareja podía ser interpretada como favoritismo. Fue por ello que Aleida aprendió desde los inicios de su matrimonio a no acompañar a su esposo en cada viaje de trabajo, a pesar de ser su secretaria personal.

Las lecciones de la vida conyugal en ocasiones fueron fuertes, como la vez que debió enfrentarse a un legrado sola porque la popularidad del Che le impedía aparecer en lugares públicos sin ser abordado por multitudes; o los celos que tuvo que enfrentar para seguir compartiendo una vida juntos.

Debo decir que me identifico muchísimo con Aleida. Puedo entender casi todos sus conflictos, sus celos, sus inseguridades. Admiro la forma en que actuó luego de la muerte de su esposo, la forma en la que aún actúa. Entiendo que tuvo que pasar por momentos muy difíciles y creo que, a pesar de ello, supo estar a la altura.

La respeto, no solo por tener el valor de enamorarse de un símbolo; sino además por la entereza para salir adelante. Si bien es cierto que hizo falta arrojo para luchar en el Congo y en Bolivia, también fue necesario para criar cuatro hijos, para quedarse, para esperar. Yo en su lugar no hubiera sido tan valiente.

Acerca de rodoguanabacoa

Periodista, educador popular, escaramujo... amante de la historia de mi país: Cuba.
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Una respuesta a Evocación

  1. impecable escritura. Tengo ganas de leer el libro.

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