El diálogo por la Paz de Colombia solo ha iniciado

Paz en La HabanaJohan Manuel Mosquera Góngora

Ahora todo el mundo sabe que en Colombia se quiere transitar por los caminos distintos al de la confrontación armada, buscando dirimir las diferencias a través de las vías de la concertación y el debate abierto. Al menos serían las intenciones en una lectura muy por encima de lo pactado entre el gobierno nacional de Colombia y una de las guerrillas con más larga historia en el continente. Aun cuando queden otros elementos armados, igualmente importantes, el acuerdo entre las FARC-EP y el gobierno nacional abre una posibilidad entre todos los colombianos para intentar plantar un país al alcance de más colombianos.

La insurgencia que hoy sella un pacto de no agresión bélica contra el ejército, es la misma que no pudo ser derrotada militarmente por uno de los cuerpos armados mejor financiados del continente y que en cuya persistencia por atacar o defenderse; ha demostrado tener la capacidad para generar recursos estratégicos para sobrevivir.

Lo hasta hoy pactado, guardando las respectivas dimensiones y visones de la política; es el resultado del diálogo es entre dos ejércitos: ambos recursos tanto económicos como humanos bien pueden ser destinados a las obras que tanto necesitan el país andino para atender las enormes carencias que presenta la mayoría de la población en el campo y la ciudad.

Por otro lado el gobierno que hoy pacta es el administrador histórico en Colombia.

Colombia no ha sido gobernada por nadie más. Aunque algunos discutan sobre si los gobiernos entre 2002-2010 fueron distintos, hay que decir que tanto en lo económico, la inversión en política social y el desarrollo de la infraestructura nacional, fueron igual de mediocres que el actual. Al igual que se mantuvo intacta la corrupción administrativa, y ni hablar de la violación a los derechos humanos.

En medio de todo este lodo, los directamente afectados han sido los colombianos y colombianas que en el día a día superviven en un país que niega las posibilidades de formas dignas para reproducir la vida.

La guerra ha impedido la gestión y autogestión de nuevas y dignas formas de empleo en el país, ha restringido la participación política (entiéndase que participar en política no es solo votar); y nos ha puesto en un marco donde la única opción ha sido el sálvese quien pueda sin importar la vida que me lleve por delante. No solo la humana, si no toda vida que por obra de la visión de país dominante lleva a cabo megaproyectos inconsultos, ventas indiscriminadas de recursos naturales que ponen en riesgo la supervivencia en los territorios.

La guerra con la insurgencia de las FARC-EP impide que temas como los antes mencionados sean tratados desde una discusión democrática hacia la construcción de un proyecto de país más allá de las mafias familiares incrustadas en los poderes nacional y regional.

El Sí a la Paz de Colombia implica para todos los colombianos y colombianas comprender que el diálogo para una paz estable y duradera solo ha iniciado.

Acerca de rodoguanabacoa

Periodista, educador popular, escaramujo... amante de la historia de mi país: Cuba.
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