Un cumpleaños y diversos significados

El gigantePor Rodolfo Romero Reyes

Los cumpleaños son motivo de celebración desde que el mundo es mundo. Es, como dicen las personas de la tercera edad, una forma de celebrar la vida. Significan, individualmente, que uno ha culminado un periodo de 12 meses y empieza uno nuevo. La vida continúa y eso hay que celebrarlo. Ahora, ¿cuándo un cumpleaños adquiere diversos significados? Cuando se trata de Fidel Castro.

En otros países se preguntarán por qué más de once millones de personas insisten en celebrar el cumpleaños del líder de la Revolución cubana, aun cuando sabemos que él no es un hombre que le guste regodearse en su ego y sí un profundo creyente de la máxima martiana que reza: toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz. La respuesta a la pregunta es que el 13 de agosto dejó de ser una fecha individual para convertirse en una efeméride colectiva, incluso más, en un día de celebración nacional, en el día de la Patria.

El cumpleaños de Fidel adquiere diversos sentidos y significados. Que el Comandante en Jefe llegue a sus 90 primaveras y que lo celebremos en Cuba significa:

  • que el enemigo más poderoso y cruel de la humanidad, el imperialismo norteamericano, ha fracaso en sus más de 638 intentos de atentar contra su vida mediante planes de asesinato, sabotajes, acciones terroristas, entre otros.
  • que la Revolución cubana ha sobrevivido ya casi seis décadas de bloqueos, agresiones, errores internos, caídas de muros y desintegraciones soviéticas.
  • que los hombres coherentes son capaces no solo de soñar un mundo mejor posible, sino de construirlo.

Las frases de elogio a la virtud se repetirían por todos lados:

  • la expectativa de vida en Cuba aumenta cada día y las personas de la tercera edad pueden aspirar a vivir más de 100 años, explicarían los especialistas de la Cátedra del Adulto Mayor.
  • «qué tiene Fidel que sigue ahí, así», cantarían los Van Van.
  • esta sigue siendo «Cuba, Patria Socialista, tierra de Fidel», confirmarían el Chamamé a Cuba.
  • la moringa es milagrosa, dirían los agricultores.
  • la juventud sigue fiel a él y a su obra, gritarían los muchachos de la FEU.
  • la Revolución es hija de la cultura y de las ideas de Fidel, afirmarían los intelectuales.
  • valió la pena cuidar cada momento de su vida y ser su sombra, su duermevela, confesarían los integrantes de su seguridad personal.
  • la medicina cubana es de excelencia pues ha logrado vencer cada una de sus enfermedades, pregonarían sus médicos.
  • el tipo tiene tremendo aché, dirían los babalawos.
  • el caballo es el caballo, gritarían los aseres de La cuevita.
  • valió la pena dar la vida, hablaría desde la tierra sagrada Abel Santamaría.
  • es más fácil «dejar de respirar que dejar de ser fiel a su confianza», escribiría Camilo Cienfuegos desde lo profundo del mar.

El cumple del Fifo, como le dicen algunos, es motivo de fiestas en Cuba. No solo son los carteles en los murales del sindicato, las canciones en la radio, los spots en la televisión, los matutinos en los centros de trabajo o los conciertos en la tribuna antiimperialista. Este 13 de agosto los nietos y nietas de los obreros, campesinos, cenagueros, analfabetos, prostitutas, desempleados, negros, blancos, mujeres, niños que sintieron como les cambió la vida en 1959, le dan gracias a Fidel, celebran con él su cumpleaños. Por eso, en lo más íntimo de la familia cubana no debe sorprender a nadie que esa noche, alguien abra una botella de ron o de aguardiente, y se dé un cañangazo, a la salud del Comandante.

Acerca de rodoguanabacoa

Periodista, educador popular, escaramujo... amante de la historia de mi país: Cuba.
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Una respuesta a Un cumpleaños y diversos significados

  1. lili dijo:

    La vida de una persona está marcada siempre por eventos, experiencias, mientras más inesperadas, enriquecedoras, profundas, más llegan… más se quedan en los corazones… conocer a Fidel ha sido uno de los momentos más emocionantes y formadores de la mía… sentir su mano sobre mi mejilla, su barba pinchante, su inmenso tamaño, fueron los detalles que más impresionaron a aquella pequeñita que un día lo vio, sin saber aún con claridad la magnitud del momento que vivía.
    Años después, comprendí mejor quien era aquel gigante que cada vez que me veía me llamaba por mi nombre y me regalaba bombones para que se los llevara a mi abuela; supe mejor a quien saludé tantas veces, mientras luchábamos por el regreso de Elián; a quién coloqué en su pecho el sellito de delegado del III Congreso de los Pioneros.
    Luego crecí, y creció junto conmigo el compromiso con él, incluso sin que él lo supiera de mi misma. Seguí el camino que nos trazó, el camino del amor a este pueblo, a la justicia, al internacionalismo, y siguió intacto el amor hacia él. No hacía falta verlo, no hacía falta decírselo, como no hace falta hoy tenerlo delante para decirle cuánto lo quiero, lo respeto, lo felicito. Pues sé que él lo sabe y yo lo sé.
    Lo tuve cerca muchas veces, la vida me dio esa oportunidad convertida en privilegio, en honor. Muchas veces él lo supo, el me vio… muchas otras solo lo supe yo, separada por decenas o cientos de personas que también estaban en el lugar donde nos encontrábamos en alguna tribuna, algún Congreso, algún evento…. Disciplinada lo vi llegar, conversar, saludar, sentirse y ser parte de los delegados, del pueblo, como siempre lo ha hecho, como nunca ha podido dejar de sentirse… un hombre más entre los hombres… no un genio que nos guía.
    Hay momentos y personas en la vida que no necesitan palabras… que basta una mirada… una sonrisa… basta la convicción de cuánto significa una persona en la vida de un hombre… o mejor dicho en este caso, en la vida de una niña que hoy es una mujer y sigue teniendo en Fidel a su padre, su amigo, aunque no se lo diga cada día al oído, pero se lo dice cada día en el trabajo, en su accionar, en el corazón, que donde mejor resguardados no solo los amores, sino también los amigos.
    Sé que no le gusta la parafernaria; sé que le gusta una buena copa de vino y una toronja para cenar; Sé que conversa con todos con el máximo de interés y disfruta de los niños inmensamente; sé que tiene una memoria excelente, detallista al máximo, por lo cual no necesito darle un nombre… lo felicito en nombre de todos los niños que hoy no lo somos ya tanto, y que un día pudimos compartir con él…
    Felicidades Fidel.
    Esta noche, a las doce, cantaremos todos junto a ti: Felicidades Fidel en tu día…

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