Mapa conceptual de los besos

Para los pocos entendidos en besos, su reducido entramado conceptual se reduce a los besos de «piquitico» y «con lengua». De hecho, en edad adolescente, son los más frecuentes y también resultan fáciles de diferenciar. Con el tiempo y la experiencia, las personas besadoras han aumentado la gama de definiciones sobre este intercambio de saliva, olores, sabores, y sensaciones que ocurre a través de los labios. A continuación enumeraremos algunas de las conceptualizaciones más populares:

Detectives: aquellos que intentan descifrar qué comiste, si consumiste bebidas alcohólicas y en qué cantidad.

Gremiales: los que se dan solo entre personas del mismo sector. Aunque algunos no lo crean hay periodistas que solo besan a periodistas.

Jurásico: la lengua de la persona que besa es tan larga que parece uno de esos dinosaurios de Spielberg que podrían tragarte de un solo bocado.

Virtuales: los que se envían por Facebook o por otros chat. Divergen en estilos, formas o intensidad: muaa, muak, bss, bsos, un beso grande, besitos, besis, kiss, etc.

Nomos: son clásicos, se dan frotándose la punta de la nariz. Son un homenaje a tantos y tantos dibujos animados que nos enseñan el singular hábito de estos pequeños personajes.

Voladores: se lanzan; algunos haciendo un sonido peculiar con los labios, otros utilizando los dedos de las manos y soplando como el beso fuera la plumilla de Forest Gum; a veces van acompañados de una mayor acrobacia como si fuese un lanzamiento de béisbol o simulando un lanzamiento con arco y flecha, al estilo de Cupido.

Río Cauto: extremadamente largos, de esos que te dan tiempo a pensar en que tienes que ir a pagar el teléfono, lo que elegirás para cocinar y a dónde quieres ir a bailar el viernes próximo.

Tres gracias: se necesitan seis labios para concretarse. Son muy comunes en tríos de dos mujeres y un hombre; en otras fórmulas para la misma ecuación, no suelen ser tan frecuentes.

Tatuados: son los que te marcan, no para siempre, ni por su intensidad, sino porque los labios autores llevan exceso de brillitos, creyones permanentes, o algún hongo que se transmite por contacto.

Ositos del cariño: son similares a los besos de piquitos pero se dan muy seguidos y en cantidad ilimitada. Cientos de besos por segundo que recorren el cuerpo ajeno pero solo por pequeñas porciones.

Rescatistas: son en los que la lengua busca, infructuosamente en la boca ajena, a su par, sin encontrarla. Los labios opuestos apenas se abren y ella busca y busca para poder concretar lo que en teoría sería un beso de lengua. ¿Será que hay personas que no tienen?

Trituradores: llevan adjuntos pequeñas e incisivas mordidas. Se dan en labios, espaldas y otros lugares íntimos del cuerpo. Ojo con la fuerza que se le imprime a la mordida, de la sensualidad al canibalismo pueden ir pequeñas fracciones de newton.

Hollywood: tienen dos versiones. En el formato película antigua, parecen intensos pero apenas participa la lengua, e implican movimientos laterales del cuello para dar apariencia de mucho apasionamiento. En el formato full HD, son los besos que llevan implícito movimientos corporales y faciales de gran erotismo; onda Brad Pitt y Angelina Jolie.

Clandestinos: se dan sin que nadie se dé cuenta. De ahí que se aprovechen lugares discretos como parques de noche, calles deshabitadas, elevadores vacíos. En estos últimos la adrenalina es mayor, pues debes estar atento si durante el recorrido de tus pisos alguien inoportunamente oprime el botón y lo obliga a realizar una parada emergente; ahí el beso se interrumpe. A veces, si se llega a la planta baja sin interrupciones, hay parejas que deciden volver a subir.

Obviamente, cada besador o besadora le imprime al suyo un matiz peculiar. De ahí que, amén de las clasificaciones, cada categoría se puede dimensionar en tantas variantes como decidan los ejecutores; con ojos abiertos, o cerrados, mayor o menos cantidad de saliva; etcétera.

PD: omitimos la categoría de beso «negro» y beso «glandioso», no por pudor, ni mucho menos, sino porque, como pueden apreciar, nos quedamos sin espacio.

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Acerca de rodoguanabacoa

Periodista, educador popular, escaramujo... amante de la historia de mi país: Cuba.
Esta entrada fue publicada en 1 ¿Quién le pone el cascabel... ? (humor). Guarda el enlace permanente.

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