La ruta del Escaramujo

El 10 de enero fue en esta escuela capitalina donde se inició el primer taller del proyecto educomunicativo Escaramujo

Esa tarde los alumnos de la Escuela de Formación Integral (EFI) de Villa Clara no estaban en las aulas o en los dormitorios como era costumbre. Sentados en el piso de un inmenso salón y formando un círculo, reflexionaban sobre sus familias, las historias de sus vidas, los barrios donde se habían enraizado sus adolescencias, sueños, frustraciones… Uno llevaba en sus manos una cámara de video, otro sostenía un papelógrafo, mientras una muchacha de ojos saltones garabateaba sus ideas con un plumón en las manos.

Los acompañaban cuatro jóvenes que venían de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

“Después del proyecto, mi vida cambió. Me identifiqué mucho con la historia de esos niños. Me impliqué sobre todo sentimentalmente. Creo que es una de las experiencias más importantes que he compartido durante mi vida universitaria”. A las palabras de Yohana Lezcano, estudiante de cuarto año de periodismo, se suman las de Rotyam Castro:

“Nunca pensé que iba a tener esa oportunidad. Me sentía útil, estaba dando lo mejor de mí a esos adolescentes, estaba conociéndolos y compartiendo sus problemas, inquietudes y alegrías. No solo estábamos allí en una labor educativa, sino también sensible, humana y transformadora”, dice el joven que estudia segundo año de Comunicación Social.

¿De qué hablan estos universitarios? ¿A qué proyecto hacen referencia?

Yohana, Nadia y Rotyam, acompañados de la profesora Tania, llegaron a la EFI con la idea de compartir con estos adolescentes un espacio de aprendizaje participativo. Luego de doce días los resultados no se hacían esperar. Los alumnos de la EFI habían desarrollado habilidades y conocimientos básicos para la recuperación colectiva, reflexiva y crítica de sus propias prácticas a través de la expresión audiovisual.

Los universitarios lograron sumar al taller a educadores y oficiales que se mostraron ansiosos por conocer las técnicas y métodos educativos, que les permitieron compenetrarse con los muchachos en tan pocos días. El Noticiero estudiantil, escrito, filmado y editado por los propios alumnos, fue estrenado en un gran salón con maestros, profesores e incluso los cocineros, quienes también participaron de su estreno.

“Los talleres se hacían en horas de la tarde y de la noche para no afectar el proceso docente educativo. Cuando no estábamos sesionando, nos podían encontrar en cualquier rincón de la escuela ideando las actividades del día siguiente o ayudando en lo que podíamos en la escuela, haciendo autoservicio, lo que hiciera falta. Queríamos ayudar en todos los sentidos”, comenta Nadia Herrada, estudiante de periodismo.

Llegó el momento de despedirse. Los universitarios, con unas ganas inmensas de regresar, sin haberse ido todavía, y los muchachos preguntando cuándo los volverían a ver. Una de las alumnas, escribía una carta para las personas que habían hecho posible semejante proyecto: “Quisiera pedir en nombre de toda la escuela, con todo respeto, que vuelvan a hacer que estas bellas personas vengan de nuevo a trabajar con nosotros, pues todos nos sentimos orgullosos de estas chicas y este chico que nos dieron un pedacito de su corazón”. Después de esas, son innecesarias otras palabras.

Orígenes y perspectivas de un proyecto

En enero de 2010 se iniciaba, por espacio de tres meses en la EFI José Martí, el primer taller de comunicación audiovisual diseñado desde una concepción y metodología de Educación Popular. Los seis alumnos que participaron en él adquirieron habilidades y herramientas para la producción de audiovisuales y fueron capaces de producir un documental donde, además de desempeñarse como camarógrafos, guionistas y editores, reflejaron las características de sus barrios y familias disfuncionales, así como las conductas negativas de ellos y la necesidad de transformarlas.

Por los resultados alcanzados, la Dirección de Menores del MININT y la Facultad de Comunicación decidieron darle continuidad a esta experiencia.

La segunda etapa del proyecto se conoció como Continuidades y consistió en desarrollar cuatro talleres similares al anterior, pero en forma intensiva -durante quince días-, en febrero de 2011, en las EFI de Santiago de Cuba, Villa Clara y La Habana.

“No podemos decir que fue algo fácil, sobre todo al principio. Sin embargo, poco a poco los fuimos conociendo y se fueron motivando mucho con la idea de hacer un audiovisual. A la hora de la realización pasamos un poco de trabajo, pues tuvimos que filmar con una camarita de fotos que hacía videos y la calidad no fue la que hubiésemos deseado. Pero lo más importante se logró: que ellos se implicaran con lo que estaban haciendo y que utilizaran el audiovisual para transmitir mensajes educativos”, comenta Maribel Machado, estudiante de Comunicación Social.

“En las cuatro experiencias participamos como coordinadores un total de quince estudiantes y cuatro profesores. En el caso de las escuelas que no están en la capital logramos que participaran todos los alumnos, lo cual fue un reto, pero obtuvimos buenos resultados”, opina Claudio Peláez, estudiante de Periodismo

A la par de estos talleres, se implementó un postgrado-taller en Concepción y Metodología de Educación Popular, en el cual matricularon once oficiales de Prevención de la capital.

“La universidad está llamada a reforzar su vocación de servicio a la sociedad cubana. Este es un espacio en el cual creemos que de manera prioritaria debemos actuar. Es nuestra intención no solo trabajar con los alumnos de las escuelas, sino también con los profesores, educadores y oficiales de prevención que en algún momento del proceso intercambian con los menores. Estos talleres les ofrecen herramientas educativas y comunicativas que les pueden ser muy útiles para su labor como reeducadores”, argumenta Dasniel Olivera Pérez, vicedecano docente de la Facultad de Comunicación y uno de los coordinadores del proyecto.

Una vez culminadas estas etapas, desde marzo del 2011, el proyecto Escaramujo, nombre que adoptó en fecha reciente, inició una tercera etapa, que se extenderá hasta junio de 2012, en la que pretende mantener los talleres con los adolescentes, ampliar la posibilidad de formación y superación de los educadores y profesionales de la Dirección de Menores y cooperar con otras instituciones, como el grupo de teatro La Colmenita, que han manifestado su interés en contribuir desde la Educación Popular a los procesos de reeducación de menores.

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Acerca de rodoguanabacoa

Periodista, educador popular, escaramujo... amante de la historia de mi país: Cuba.
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3 respuestas a La ruta del Escaramujo

  1. al fin nos enteraremos del Escaramujo…por cierto, ¿qué hayo yo dejando un comentario antes de leer el post?

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