Latigazo (58)

Suerte de Maratón

Por Norberto Escalona Carrillo.
Diciembre 2006

Me han sacudido desde el fondo de la caja plástica, como si esos dedos me buscaran a mí caprichosamente. «Se acabó la siesta»…venga otra vez de vuelta al terreno. Nos hacen mover allá y acá, siempre cual si fuera una emergencia, y cuando llega la calma previa a la arrancada, significa una vez más la guerra, la falsa guerra a la que juegan conmigo, con nosotros. Como si luego no fueran a lanzarnos a la caja, y no pasáramos la noche, negros y blancos, riendo y contando historias, nosotros, los que de día peleamos al antojo de otros.

Empirio, mi compañero de al lado, me da ánimos. Él lleva más tiempo en esto. Es que yo he llegado a sustituir a un tal Trínido, que se perdió en una noche de esas en que nos dejan en el campo de batalla, cuando se hace tarde y se acomodan ellos a dormir abrigados y seguros. A Trínido lo dejaron al borde de la mesa y nadie advirtió cuando cayó al suelo. Empirio pertenece a los buenos nadadores. A ellos se les respeta más, son audaces y fuertes, al punto de lograr mantenerse flotando en la superficie como si estuvieran sobre terreno sólido. De esto nadie sabe nada, es el secreto sagrado que debe aprender a guardar todo bisoño que se respete y es que las porciones claras son líquidas, y al que le corresponda una de estas debe saber flotar muy bien.

Lo más difícil es lograr que te agarren y te coloquen en una sólida. Esto lo decide la posición que adoptes dentro de la caja, pero es algo que se consigue con mucha práctica. Por suerte las personas no alcanzan a notarlo. Yo siempre intento caer en las oscuras. Nadie sabe cuánto puede demorar que me muevan a mí. El asunto de los colores líquidos y sólidos es un problema para todos, menos para el flaco acompañante del pequeño corcel. Si se tiene la suerte de caer en un color oscuro no hay que saber nadar. Imagínense, hay momentos del juego en que se tiene el agua al cuello, en esa situación lo diera todo por un anzuelo.

Olvidé decir que me toca formar en la primera fila, en la que todos somos idénticos, pues los de atrás ya son algo distintos, poseen más poder de movimiento y manejan un extraño código jerárquico, que solo ellos entienden. Hoy le ha tocado a otro la arrancada. Hay dos o tres que mueren apenas comienza el combate, y a mí me empieza el vértigo de siempre. ¿Qué papel tendré que jugar esta vez? Resulta emocionante imaginar qué haría yo si me tocara decidir mi destino. Pudiera llevarle la contraria a todos, hasta el final, ganando tramos, hay quienes lo hacen sin importarles qué ha sido de las otras piezas. Allá ellos, acabarán convertidos en otra cosa. No está bien que uno avance de manera egoísta, pero a cada cual le llega su castigo. Los hay quienes terminan convertidos en dama de compañía. Por momentos no me muevo, solo obstaculizo el paso de los otros, en ese caso siempre es preferible sacrificarse, para que avance otro de más rango. De cualquier manera, toda vez que deba comer, intento hacerlo hacia la izquierda. Es una suerte de maratón de esperma. Aquí somos plásticos, pero me cuenta Empirio que una vez lo fuimos de madera, más primitivos y cautivadores.

Una vocación vive en mí, hago el intento de moverme, es una actividad difícil si no se tienen los pies que hacen falta. Hoy me han colocado en la fila H, estoy al borde y al fin lo consigo: me dejo caer al suelo. Hay protestas, pero logro mi objetivo. Me colocan en mi sitio una vez más y me reconocen, al costo de haberme quebrado el vientre. Debía hacerlo, no podía seguir siendo uno más de los ocho.

Tenía que diferenciarme de alguna manera, sobresalir. Siento que logro mi parcial victoria. Me encuentro en la posición que ustedes ya conocen: soy de los negros, con el agua en los cuatro puntos cardinales. Ahora, a vivir como se debe…ganando casillas. Ojalá quien juega mi juego no se rinda y lo eche todo a perder, con un golpe indiferente del índice, justo en la coronilla del más alto, ese que siempre forma al centro de la segunda fila.

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Acerca de rodoguanabacoa

Periodista, educador popular, escaramujo... amante de la historia de mi país: Cuba.
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2 respuestas a Latigazo (58)

  1. norberto dijo:

    Hola, es Norberto, el autor. Es una rara sorpresa encontrar mi cuento aquí. Es de un festival de aficionados de cuando estudiaba. Gracias por tu selección. Saludos.

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